Series de televisión

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Aaron Sorkin: La más alta excelencia televisiva… para una audiencia inteligente

10/10/2012 -
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En esta nueva era privilegiada para las series de TV, un nombre comparece como el demiurgo más excelso a los mandos de las nuevas series de televisión: Aaron Sorkin. Diálogos inteligentes, palabras de ritmos trepidantes, pasión por los grandes hombres que marcan diferencias, travelings de pasillo marca de la casa y el regusto final de rendirte a las cosas bien contadas.

aaron-sorkinY es que, a pesar de no gozar de una enorme fama, el nombre de Sorkin está ya grabado en las mentes de muchos amantes de las series de TV como sinónimo de productos de calidad. Un nivel éste que, además, aparece incluso en productos de formato menor, como la fantástica serie “Sports Night” (1998-2000), aunque Aaron brilla especialmente en los dramas de mayor formato como las eximias series “El Ala Oeste de la Casa Blanca” o “Studio 60 on the Sunset Strip”. En todos los casos, la marca de Sorkin incluye:

Los mejores y más inteligentes diálogos

Es difícil encontrar en ningún otro producto televisivo unos diálogos entre personajes más rápidos, fugaces, inteligentes y brillantes como los que Sorkin escribe para los personajes de sus series de televisión. A veces, incluso, necesitaríamos pausar la narración para poder disfrutar completamente del ingenio que encierran dichas frases, siempre pronunciadas con velocidad, con aparente superficialidad, por personajes que demuestran un enorme nivel de responsabilidad y comprensión de la realidad. Tanto en las frases cómicas, como en los diálogos más serios, las frases de Sorkin siempre resultan una delicia de lo más adictiva cuyas conversaciones, aun las más irrelevantes, se convierten en un auténtico disfrute para el espectador.

Además, los personajes de Sorkin parecen compartir un código profundo de extrema complicidad que se vislumbra en unas frases de lo más codificadas. Las frases de los personajes dan por supuesto que todos ellos saben mucho acerca de todo sobre lo que hablan, y dan por supuesto que el espectador sabe mucho acerca de ellos. Es como si existiera una química exagerada que permitiera codificar cada frase usando un críptico lenguaje de gestos rápidos y frases fugaces. Los diálogos de Sorkin exigen una cierta concentración y a menudo finalizan precipitando en el espectador la sensación de que encierran aún más de lo que se capta. La idea de vouyerismo surge al atender a este plano virtual en el que los personajes parecen comunicarse los unos con los otros. No es que los giros del guión, los acontecimientos, los sucesos, etc., sean tan distintos de los que se pueden encontrar en otras series, pero sí pareciera que la manera cómo los personajes los inteligibilizan para nosotros es un tanto más inteligente, un tanto más exigente y un tanto más codificado. Un marca de lo más inequívoca que identifica las obras de Sorkin y que animan a los espectadores a re-ver y re-ver sus series de TV. Siempre da la sensación de que comprenden más de lo que enseñan.

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Planos de pasillo, marca de la casa

Otro rasgo que caracteriza a las series de Sorkin es que todas ellas suelen incluir esos planos en los que acompañamos a los personajes por los pasillos de la Casa Blanca, de la redacción, del estudio de grabación, etc., caminando delante de ellos y mirándolos de frente mientras aparentemente acuden con prisa de un lado a otro. Vimos a CJ hacer kilómetros de distancia caminando junto a Josh Lyman en “El Ala Oeste de la Casa Blanca”. Vimos a Dana caminar con Natalie por los pasillos de la redacción de “Sports Night“, y a Harriet y Matt recorrer entero el enorme plató de “Studio 60” en muchas, muchas ocasiones. Así hemos conocido todos los rincones de los platós de grabación que dejan de ser un catálogo de escenarios, como en otras series, y pasan a ser una sucesión conectada de lugares que se pueden recorrer y atravesar  en distancia real. Junto a los personajes vamos de un lado a otro, mientras les acompañamos en sus conversaciones tan rápidas como sus pasos.

Personajes ricos y ambiguos

Ya comentamos esta característica como una de lo más positiva cuando se aplica a la concepción de personajes de películas o series de TV, resaltando el hecho de que las personas no solemos ser ni demasiado buenas, ni demasiado malas; y en la medida en que los personajes de las películas o de las series de TV reflejan este hecho estos se vuelven más verosímiles (lo comentamos aludiendo a los ricos personajes en las películas de Batman de Chris Nolan). Las series de TV de Aaron Sorkin no son muy distintas. Es posible que en el largo plazo de una serie, los personajes sean eminentemente defendibles tanto en lo moral como en lo conductual en general, pero si usamos el zoom capítulo por capítulo, será fácil encontrar conductas más ambiguas tanto en los personajes principales como en los secundarios.

En “El Ala Oeste de la Casa Blanca”, Leo McGarry, jefe de gabinete de la Casa Blanca, tiene que exhortarle al Presidente de los Estados Unidos por qué no puede abusar de su fuerza como superpotencia, a pesar de que es lo que aparentemente se puede hacer de forma justificada. El personaje de Bartlett, como presidente, suele exhibir prudencia y responsabilidad, pero también hay multitud de momentos en los que se comporta de forma caprichosa o imprudente. Esta dualidad de fondos apuntada gracias a personajes del contexto pone de manifiesto que los personajes de Sorkin también se equivocan, también deciden en ocasiones de forma errónea.

Un interés perenne por los medios de comunicación

En “Sports Night”, Aaron Sorkin nos contaba los días de trabajo en la redacción de un noticiario televisivo de actualidad deportiva. En “Studio 60”, Sorkin nos contaba sobre el trabajo y las vidas de los que hacían realidad un espectáculo televisivo de humor y entretenimiento que se rodaba y emitía en directo cada viernes por la noche. En su serie de televisión llamada “The Newsroomhace lo propio con un noticiario de información general. Y hasta en la serie “El Ala Oeste de la Casa Blanca”, cuya temática era eminentemente política, Sorkin introducía la presencia siempre fuerte de los medios de comunicación como un interlocutor legítimo y vigilante para el poder. De una manera u otra, Sorkin tiene fijación por el mundo de los medios de comunicación en el que él, de una manera u otra, trabaja creando productos. Es uno de sus temas preferidos en lo tocante, sobre todo, a series de televisión.

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Y en este interés se circunscribe su motivación por reflejar los abundantes conflictos morales que se plantean cada día en el trabajo para los medios de comunicación. Informar o no sobre algo, cómo hacerlo, cuándo hacerlo, y cómo lidiar internamente con las voces discrepantes, son algunos de los asuntos en que Sorkin ahonda con su bisturí dispuesto siempre a medir la pasta de las que están hechos sus propios personajes. Sin embargo, siempre suele haber figuras que representan la responsabilidad, la prudencia y la inteligencia de una jugaba bien planteada. En todas sus series se encuentran personas que aciertan a largo plazo y que marcan el camino a seguir. Sorkin parece un amante de los grandes hombres, de los políticos de altura, de los comunicadores de valor, de quiénes valoran cada día con la mejor vara posible el alcance de los obstáculos de que se componen los argumentos de sus series de televisión. Y todo a pesar de que, en ocasiones, dicha reverencia puede provocar aluviones de críticas.

De hecho, en “El Ala Oeste de la Casa Blanca“, seguramente su mayor marca de calidad hasta la fecha, los medios de comunicación tienen asignado uno de los lugares más destacados y absolutamente claves para el desarrollo de las historias. Incluso cuando el foco de atención de Sorkin se centra en la construcción de la grandeza del personaje central, el Presidente Bartlet (histórico fragmento de la serie de tv que ya analizamos en Código Cine) los medios de comunicación comparecen en la escena con una muy digna presencia.

Escenas inaugurales mediáticas e irresistibles

No es extraño que sus series de TV comiencen con escenas inaugurales intensamente atractivas y provocadoras de donde nace gran parte de la energía que nos involucra en las historias y nos suscita el interés.Studio 60” y “The Newsroom” (cuyos comienzos hemos analizado en Código Cine) son, quizás, los dos ejemplos más paradigmáticos de un recurso que Sorkin usa con excelencia sin perder la altura ni la esencia de sus dignas líneas narrativas. Y, por supuesto, las escenas de apertura plantean contextos en donde los medios de comunicación resultan absolutamente claves, siempre en el centro del interés de Sorkin.

En definitiva, Sorkin… el escritor, el creador de series, el responsable de alguna de las mejores series de televisión de la historia, laureado y celebrado por su estilo propio y por su brillante genialidad al gobierno de los diálogos entre personajes. Sorkin exhibe un talento inigualable que no siempre tiene su hueco en las parrillas de programación de las cadenas de televisión pero que, una vez encanta a alguien, lo convierte en seguidor suyo para el resto de su vida como consumidor de televisión. Sorkin tiene ese talento, ese índice de infalible fidelidad y ha escrito ya su nombre junto al de los mayores creadores de series de TV de la historia. En cine tiene un Oscar (por el guión de la película “La red social”, que cuenta la historia de la creación de Facebook) pero como creador de series es uno de los más grandes de toda la historia de la televisión.

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