“Boss”…tan sucia que resulta atractiva


Tom Kane: “Soy un hombre malo y he hecho cosas malas. No te me adelantes, no te lo recomiendo”.

Que el mundo de la política no atraviesa por su mejor momento, o que dispone de una imagen por momentos caduca y por otras sobradamente cuestionada, es un hecho compartido. Acabada la primera temporada de “Boss”, del creador Farhad Safinia, y con la estimable ayuda de Gus Van Sant Kelsey Grammer (ganador del Globo de Oro 2012 al mejor actor televisivo), esta serie nos acerca de un modo claro y siniestro a la cara oculta de un grupo de políticos y sus intenciones entorno al ayuntamiento de Chicago. Lo que sucede en “Boss“, con todos sus protagonistas, resulta tan sumamente sucio, rastrero, duro por momentos y oscuro por la inmensa red de tramas desarrolladas, que acaba siendo muy difícil resistirse a sus encantos. Nunca tanto juego sucio resultó ser tan brillante e inquietante estéticamente hablando.

En esta web hemos hecho especial mención a la edad de oro de las series (Golden age) debido fundamentalmente a dos cosas: La gran calidad del diseño de producción y las historias propuestas, como a la agónica caída del cine con un futuro todavía en el aire. No tengo ninguna duda que series como “Boss” van a contribuir a que esta edad de oro perdure en la memoria del espectador. Si al final de 2012 recomendamos una serie notable como es The Newsroom, mi apuesta para este 2013 es sin duda “Boss”.

Claves que definen una exitosa primera temporada:

Un reparto soberbio.
A medida que la serie avanza (recordemos que la primera temporada consta sólo de 8 capítulos) uno se va dando cuenta de la importancia que ocupa todo aquél personaje que tenga más de dos planos rodados. Todo el elenco de personajes forman una amplia pirámide donde la base y la cúspide se separa por momentos, debido a sus roles, a la vez que confluyen según transcurren los acontecimientos. Entre los principales protagonistas se encuentran Kelsey Grammer interpretando a Tom Kane, alcalde de Chicago. Connie Nielsen hace de Meredith Kane, la esposa del alcalde que juega, más de lo que uno cree, una importante baza en las relaciones de poder entre unos y otros. Como apuntó en una conversación privada a uno de los asesores de su marido: “Si apuestas todo en un bando, antes de lo que crees estarás fuera”. Otra de las protagonistas es Kathleen Robertson que interpreta a la encantadora Kitty O´neill como asesora de Tom Kane (al menos en la primera temporada) y uno de los brazos ejecutores del alcalde interpretado por Martin Donovan en el papel de Ezra Stone. No sólo en el cine se muestra, en algunas series ya se deja ver, la importancia que tiene un buen grupo de secundarios “escuderos” en el desarrollo de una historia.

La política se hace en los despachos.
Los hilos que manejan el poder, así como a sus representantes y el escenario donde se desarrolla la función, se crean en despachos amplios (y en ocasiones en lugares de dudosa reputación) donde los secretos cuestan votos y prestigio y donde las paredes, en ocasiones, gritan. “Boss” ha sabido mostrarnos ese trabajo oculto, de cara a la galería (la ciudadanía) donde los pasos son estudiados con premonición y los ataques llevados con sumo secreto. No se trata en el fondo de hacer lo prometido o lo correcto sino de hacer mantener el cargo aunque lo correcto sea pagar un alto precio. Aunque lo correcto pase por ir encontrar de los intereses de aquellos que te apoyan y te respetan.

La inmensa red de la araña.
Los protagonistas, el elenco amplio de personajes secundarios conectados con los primeros y entre ellos mismos, hacen que en cada capítulo se crea una gran telaraña de relaciones, intereses, actos desesperados y encuentros inesperados – en lo profesional y en lo emocional –  así como la aparición de bondades y flaquezas emocionales, que por momentos resulta inabarcable tanta acción bien contada, pero que sus realizadores saben dosificar en el momento apropiado ajustándose a la marcha adecuada para deleitarnos con planos estéticamente significativos.

La debilidad como fortaleza.
En la construcción de todo personaje, o incluso en el inicio de muchas historias, suele ser regla habitual, pero no firme, no dar cierta información relevante al espectador desde el principio. Pues bien, la apuesta de “Boss” es totalmente diferente. La serie comienza con un primer plano de Tom Kane que poco a poco se va abriendo al mismo tiempo que le comunican una enfermedad degenerativa con unas terribles consecuencias. La apuesta de comienzo es básicamente aterradora. Tom Kane sabe que el tiempo es corto y que a sus espaldas se encuentra una ciudad a la que lleva tiempo representando más otros frentes de colegas y enemigos, dentro de sus concejales, que están dispuestos a echarle del medio. Y aunque por momentos parece acabado, por algún escándalo o alguna acción traicionera, el control y la fuerza férrea que ejerce sobre todo el mundo le convierte en un tipo todopoderoso difícil de eliminar.

Tom Kane es, por momentos, como un perro cercano y cariñoso con los suyos a la vez que muestra una rabia ingobernable que le hace temible y descontrolado. Para ir contra el alcalde de Chicago no sólo vale tener un buen plan sino intentar ir por delante de él.

La ciudad invisible.
Apenas tiene presencia la ciudad y, por descontado, sus ciudadanos. Bien podría ser Chicago u otra ciudad o Estado ya que lo importante no es mostrar tanto la caja, con su forma y colorido, sino aquello que hay en su interior y las maneras en como éste va cambiando por los pasos que dan unos y otros. Este posicionamiento por parte de los creadores de la serie, desconozco si intencionado o no, muestra una no ciudad a pesar de hablar de temas relacionados con elecciones, contratos, opinión pública, democracia, etc. En “Boss”, la aparición de algún ciudadano forma parte del proceso para fortalecer más la presencia de alguno de los personajes políticos de la trama. Es tal el alcantarillado formado alrededor de la ciudad de Chicago que los que pisan la superficie no tienen tanta influencia como creen. Todo lo contrario que los roedores que campan a sus anchas peleándose por el poder. 

La otra Kane.
Más allá de sus allegados y de la dual relación que el alcalde mantiene con su esposa, existe otro miembro de la familia Kane que nos habla del Kane más humano. Se trata de su hija Emma Kane, interpretada por Hannah Ware. Emma poco tiene que ver con la vida política (en principio) de sus padre y sí mucho con esa otra cara, más oculta y humana, muy relacionada con la enfermedad de su padre. A medida que la serie avanza se puede ver cierta complicidad entre ambos y algunos atisbos de delicadeza por un pasado tormentoso, más que probable. Su hija es la muleta para que no acabe hundido por momentos, al mismo tiempo que crece una complicidad y acercamiento por querer saber más el uno del otro (la enfermedad de él resulta determinante en este acercamiento). La familia Kane es básicamente una familia fragmentada, aunque claro, dicha fragmentación es de puertas para dentro donde cada miembro vive en soledad sus propios temores. En la serie, el hogar familiar es prácticamente inexistente; no sabemos cómo es el hogar o el tipo de vida que se respira en la residencia del alcalde. En cambio, los pedazos de esta familia se suelen recomponer de puertas para afuera donde el poder ha de llevar siempre un traje bien limpio que transmita confianza. No solo el alcalde lo comprende y lo practica. Su esposa es una experta en ese campo.

Un final para el recuerdo.
La primera temporada consta de 8 capítulos. Si bien pueden ser pocos episodios en número, hay que recordar que cada uno de ellos dura unos 55 minutos aproximadamente. Cada capítulo es una joya cinematográfica por su potencial narrativo, así como por un imaginario visual digno del mejor cine. “Boss” se ajusta a la perfección a ese conglomerado de series que desde finales del siglo pasado, y comienzos de éste, nos demuestran aquello que anteriormente se llamaba con el sobrenombre “pequeña pantalla”, aludiendo a las series de televisión, pero que en estos momentos me cuesta denominarlas como tal. Este tipo de series están más cerca de aquél cine construido con fuertes tramas y personajes memorables, sólo que ahora, la manera en cómo nos lo muestra, es fragmentada, por capítulos. Si “Boss”  comenzó con ese oscuro plano del alcalde Tom Kane, solitario, hundido por la noticia de su enfermedad, noqueado como un boxeador apunto de pedir la suspensión del combate, el final de la serie queda reflejado en los dos últimos capítulos con gran notoriedad. Cuando uno ve un episodio como el “número siete” sólo puede sentir admiración y un inmenso placer como observador de aquello que a muchos nos repugna, como es “el circo” montado en la clase política, pero que nos invita a adentrarnos de lleno en una red manchada en todas las direcciones. Episodios así, incluyendo el “número ocho”, deberían proyectarse en los cines y dejar paso a estas propuestas televisivas que largo tiempo llevan mirando por encima del hombro, y con razón, a su hermano mayor, el Cine.

Nos es de extrañar que la cadena estadounidense STARZ pujase por esta joya televisiva a pesar del aluvión de ofertas y del bajo índice de espectadores en EEUU hasta la fecha. La apuesta de esta cadena de televisión es una apuesta segura en toda regla. Están tan convencidos de ello que poco después de estrenarse la primera temporada, en seguida anunciaron una segunda. Tal como finalizó la primera temporada sólo podemos desear que la segunda empiece con la misma determinación y con la voluntad de superar uno de los mejores estrenos que he visto de una….¿serie de televisión o cine por capítulos? “Boss” está dispuesta y realizada como una serie de televisión, pero sus personajes y el olor del ambiente que respiran son dignos del mejor cine.

Que la política nos aborrece es muestra de que nos apasiona y nos llena como personas sabedoras de su influencia y su responsabilidad. La atención en lo malo no es solo prueba única de su rechazo sino también de la atracción que despierta en nosotros. En lo rechazado hay un deseo oculto, aunque nos cueste reconocerlo. Ese horror y falsedad que negamos, aparece en esta serie para recordarnos que se trata de un reflejo de todos nosotros. Las paredes de un ayuntamiento no son tan diferentes de las de cualquier otro lugar. La diferencia entre quienes las ocupan con el resto, reside en que a ellos no les importa tanto los métodos; se trata de sobrevivir, pues un día estás arriba y al otro hundido en la mierda; pero se trata, al fin y al cabo, de sobrevivir.

Cada vez que lancemos una moneda al aire, y más cuando hablemos del juego político, debemos saber que la cara y la cruz forman parte de la moneda como sucede con los personajes de esta serie donde la suerte está en continuo cambio, y lo correcto e incorrecto parece tocarse ligeramente.

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  • La verdad que la serie me ha sorprendido mucho, para bien. Me esperaba otra serie más sobre políticos, sin muchas pretensiones; pero lo cierto es que BOSS va más allá, estruja a fondo a cada personaje y situación para que el espectador se pueda deleitar en cada capítulo y trama.
    Muy recomendable (yo, como yonky q soy de las series, no he podido resistirme y voy por el cap8 de la segunda temporada… :))

    • BOSS no es una serie cualquiera la verdad. Mi sorpresa, y admiración por ella, es absoluta. Como ya dije en el artículo, me parece una serie muy notable.
      Disfruta lo que puedas de la segunda temporada Gina porque tengo entendido, aunque no es seguro del todo, que ya no habrá tercera temporada. Es más, he leído en algún lugar, que tienen pensado realizar una película en vez de continuar con la serie. Veremos en qué acaba esto, porque puede no terminar muy bien algo que empezó de forma brillante (los experimentos mejor con gaseosa).
      Creo que la serie tiene suficiente potencial para seguir más temporadas. Y espero que así sea!

  • Mmm… yo en esto de las temporadas siempre creo que quién tiene la última palabra es la audiencia. Fíjate, están incluso pensando rodar una tercera temporada de “The Killing”, cuando la segunda se cerró de forma redonda. No descarto nunca posibles evoluciones. Así que no descartemos que “Boss” vaya más allá de la segunda, ¿no?. ¡Enhorabuena por tu artículo!. 🙂

  • Esperemos que así sea, aunque la audiencia en EEUU, hasta la fecha tengo entendido, no a sido muy elevada. Desde luego, creo que la serie tienen todos los ingredientes para ser una de las más grandes.
    Por otra parte, la cadena STARZ, no parece estar muy por la labor de seguir con ella para una tercera temporada. Quien sabe, tal vez puje por su continuación otra cadena.

    Yo lo haría sin dudarlo

  • Excelente ejecución, impecable trama, profundo realismo; sensacional. Una de las mejores que he visto en años. Un reparto de lujo excelente fotografía y el tema a cargo de Plant magnífico. Han anunciado la cancelación de la serie. Posiblemente no habrá 3ª temporada. Solo espero que no nos queden a deber un final tan bueno como toda la serie. Felicitaciones de antemano.

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