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“Hannibal”: Los recodos tenebrosos de un nuevo viaje al horror

28/07/2013 -
8 comentarios
Analizamos esta tenebrosa y efectista adaptación para televisión del clásico imaginario de “Hannibal Lecter”, confirmando que a su galería del horror, debidamente ilustrada para la ocasión, se añade una compleja maraña de recovecos mentales.

Es fácil, y seguramente hasta pertinente, que una vez presentada la propuesta de “Hannibal” (2013), la audiencia se pregunte hasta cuándo va a durar la explotación de la leyenda de “Hannibal Lecter”, como si ésta fuera una estela infinita que, a largo plazo, aún contempla espacio no ya para secuelas y precuelas por doquier, sino, ahora también, para series de televisión que suman horas y horas de metraje. La pregunta, en su lado de protesta, debería ser “aceptada a trámite”, pero como pregunta sincera tiene más enjundia de lo que parece, especialmente a la vista de lo rica, novedosa e interesante que ha terminado siendo la serie de tv “Hannibal”, contra todo pronóstico. Y todo ello a pesar del largo camino recorrido por el personaje de Lecter desde que se estrenara “El silencio de los corderos” (1991) de Jonathan Demme.

La serie centra su interés principal en la difícil y extraña relación que se establece entre el agente del FBI, Will Graham, y el que se convierte en su psiquiatra, Hannibal Lecter. El nombre de éste pesa más que cualquier otro elemento de la serie, pero lo cierto es que la audiencia descubre pronto que el protagonista, o al menos el personaje central, es Will, y no Lecter. De hecho, la serie centra su interés en el extraño don con el que malvive Will, su insólita capacidad de imaginación y de empatía, que le traslada no sólo hasta la mente de los asesinos que captura, sino incluso hasta sus más recónditos y sórdidos lugares psíquicos de los que, con el tiempo, termina experimentando problemas para regresar. Ahí es donde la guía de Lecter entra en escena, como su compañero y tutor mental, que con sus sesiones parece tratar de mantenerle a flote y no dejarle caer en el abismo del horror que representan los criminales a los que persiguen juntos.

Will Graham en Hannibal

Así, Hannibal” establece ya un fuerte lazo intertextual con otra serie de televisión de la que hemos hablado largo y tendido aquí en Código Cine, que es “Millennium, la serie creada por Chris Carter en la década de los 90 y que estaba protagonizada por Lance Henrikssen. En ella, éste tenía la capacidad de predecir los actos de los asesinos en serie, los perturbados, no mediante el análisis de las pruebas o la reconstrucción de los hechos, método más del estilo de “CSI”, sino a través de un viaje oscuro a la mente del asesino, al que Frank Black parecía llegar a entender. La diferencia con “Hannibal” es el efecto que este viaje mental tiene para el personaje principal. En el caso de Will Graham (en “Hannibal”), el viaje mental tiene un impacto implacable sobre su propia salud mental que va erosionándose poco a poco. Es como si esos viajes a la mente de los asesinos fueran dejando parte de su locura dentro de él, pasándole factura a modo de pesadillas, alucinaciones, ausencias, etc. Frank Black (en “Millennium”), en cambio, parece ser capaz de controlar los efectos de esa empatía salvaje y oscura manteniendo su cordura: Como si el viaje fuera sólo una parte de su jornada laboral que, aunque tiene un cierto efecto en su vida personal, no llega a poner en peligro su lucidez. Visto así, el personaje de Frank Black puede considerarse un tanto más oscuro e inquietante que el de Will dada su capacidad para ir y volver íntegro, como si realmente fuera un personaje de la oscuridad capaz de controlar su perversión, poniendo de relieve una verdadera condición tenebrosa de su alma, a pesar de vivir cada día como un comprometido padre de familia. En cualquier caso, la relación entre las dos series es evidente.

Hannibal” pretende mantener de forma estable a lo largo de todo el metraje de todos los capítulos un tono funesto, tétrico e inquietante, que pone en escena mediante dos elementos presentes de forma constante: En primer lugar, todos los capítulos comienzan con un fondo de sonido de lo más perturbador que acompaña la presentación de las imágenes más sórdidas pero también la introducción de todas las narraciones de cada capítulo.

En segundo lugar, la serie cuenta con una narración tenebrosa caracterizada por transmitir a cada minuto una sensación de “mal augurio, como si el espectador debiera lidiar permanentemente con la inminencia de un terrible suceso que no llegará mediante la sorpresa sino mediante la confirmación visual de sus peores sospechas. Los sonidos tenebrosos, los
planos largos y los primeros planos sostenidos de los protagonistas (cuya condición de asesinos se percibe claramente) proponen la revisión de la realidad fílmica (el plano de la historia) como una excusa no para la continuidad del relato sino para la confirmación de que lo peor está por pasar. Es una sensación que la serie gestiona a largo plazo, más allá de cada capítulo, como si fuera el gran mcguffin de toda la temporada, uno que no se persigue, sino que nos termina dando alcance.

los actos asesinos responden a razones, y por ende son internamente comprensibles mediante una tétrica empatía”

Una de las características del guión de “Hannibal” es que no se deja amedrentar por la complejidad psicológica que puede llegar a alcanzar. La serie está dispuesta a tomarnos de la mano (de la mano de Will) y adentrarse en la oscuridad de la mente de auténticos asesinos, y no tiene problema en enseñarnos la decoración completa de las escenas mentales en las que se encuentran. Tanto a través de las sesiones psiquiátricas con Hannibal, como mediante las conversaciones con otros personajes de la serie, se proponen al espectador complejas formas de pensamiento que dan explicación a los aparentemente ilógicos y perturbados comportamientos de los asesinos. Will, Hannibal, Jack Crawford, etc., explican mediante frases cortas los vericuetos psicológicos que llevan a los asesinos a cometer sus delitos y torturar de la manera cómo lo hacen, y cuyos efectos, en la mayoría de los casos, llegamos a ver en pantalla. Es como si los personajes, especialistas en la captura de asesinos en serie, nos propusieran la locura de considerar una cierta y terrible coherencia en sus actos de locura. Resulta evidente que dicha propuesta termina siendo verdaderamente tentadora para una audiencia que, con la justificación médica que proporciona el hecho de ser explicada por psiquiatras, acepta el viaje y adquiere una porción de horror para explicar las imágenes más sórdidas que la serie guarda para su audiencia más resistente. La complejidad del viaje al horror se convierte, a menudo, en el verdadero motivo por el que continuamos consumiendo una historia que parece prometer a cada capítulo aumentar cada vez más el nivel de locura, uno que comienza en los personajes externos al reparto principal pero que con el tiempo vamos descubriendo que irremisiblemente tiene algo que ver con él.

La serie plantea de este modo dos planos o niveles de coherencia totalmente excluyentes entre sí: 1) un plano en el que los personajes actúan conforme a mapas lógicos de decisión donde sus actos son producto de una relación causa-efecto aparentemente comprensible, y cuyo comportamiento se ajusta a un deambular normal en términos lógico-emocionales. En este plano, Will desarrolla sus sentimientos románticos, Hannibal trata sus asuntos psicológicos, Jack Crawford perfila el modo de capturar a los asesinos y organiza su equipo de profesionales, etc. 2) Un segundo plano en el que también sobrevive la coherencia, aunque una que parece ajustarse solamente a unas normas perversas, la perturbada mente de los asesinos cuyos actos también responden a una relación causa-efecto aunque el vínculo entre ambos esté viciado por una mente enferma. En este plano, los actos asesinos responden a razones, y por ende son internamente comprensibles mediante una tétrica empatía, un don que, en la serie, parece estar al alcance de Will Graham. Su personaje no renuncia a la coherencia, sino que la busca permanentemente a través del túnel del comportamiento enfermo de las mentes asesinas. Will navega por entre su lógica perversa, prediciendo sus próximos pasos sólo en base a dicha coherencia. Y quizás sea, precisamente, el esfuerzo de encontrar la normalidad coherente en la lógica asesina lo que termina desdibujando las líneas de lo correcto y haciendo a su mente deambular sin rumbo hasta perderse en un escenario mental de locura heredada. No obstante, la apuesta de la narración por reivindicar la lógica coherente en el comportamiento mental de un asesino termina convirtiéndose en un irresistible ataque contra el establishment mental en el que todos creemos vivir en corrección, y por tanto nos plantea preguntas sobre la estabilidad de nuestra propia mente.

Así, la serie “Hannibal”, más valiente de lo esperado, acepta el reto de no ser “una adaptación simplona” (pecado de otras series de tv como “Bates Motel” por citar una) y pone en escena unos escasos personajes de gran peso narrativo pero terríblemente intensos en lo que a profundidad mental se refiere. Hannibal” no es una serie para todo el mundo, y no lo decimos exclusivamente por lo sórdido de algunas de sus imágenes, sino porque el verdadero valor de la serie surge tan solo al aceptar el viaje tenebroso que proponen sus lógicas mentales, unas que es necesario seguir y comprender y que, sin embargo, resultarán de escaso interés para una gran parte de la audiencia.

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  • otra serie que tengo a la espera… el actor principal le he visto en algunas peliculas suecas como “Un asunto real”. Tiene una mirada muy atrayente… jejeje en fin, me va a tocar verla ya!!!
    Rii, a este paso me estás adelantando en el yonkismo serieil! :D

  • Tienes tooooda la razón, cuando algunos me recomendasteis verla me daba mucha pereza pensando que era otra copia mas del tirón que ya dio de si bastante con el silencio de los corderos y Lecter.
    Tambien, al ver la serie me estoy dando cuenta de su símil con Millenium, desde las dotes de Graham hasta la tenebrosidad de la misma, junto con el guion psicológico que se nos plantea. exacto, no es para todo el mundo, pero a mi me ha metido de lleno!

  • Sí… la relación entre ambas es bastante clara si se ven las dos series porque, paradójicamente, por fuera se parecen bastante poco. Aunque ambas describen escenarios mentales de lo más oscuros, “Millennium” es la única de las dos que es físicamente oscura. “Millennium” me recuerda constantemente al estilo de narración televisiva de los años 90, como si el estilo de la década pesara sobre su estética más que ninguna otra cosa (creo que podría reconocer las series de los 90 muy fácilmente sólo por su estética). Sin embargo, “Hannibal” tiene un diseño de producción con un estilo propio con una paleta de colores más amplia. Juega con los azules, y tiene colores claros de laboratorio. Visualmente son muy distintas. Internamente, ambas se basan en el don de un personaje alrededor del cuál se construyen las historias.
    Lo de adelantar tu yonkismo…! :-) No sé. Será que estás despistada. :)

  • Jajajaja despistada dice…. ;)
    Si, los colores y estética de hannibal son mayores que en millenium, yo creo que tiene que ver lo que dices, colores de laboratorio y tambien culinarios, aderezados con el morbo de la sangre.
    Ya me la he terminado, voy a pasar a Magic City :)

  • Hola amig@s,
    Acabo de terminar de ver la serie, bueno, la primera temporada, que es la que se puede ver en “seriesyonkis” (aprovecho para preguntar si se sabe algo de la segunda temporada, porque, si no me equivoco, corregirme si es así, todavía no está “disponible), y tengo que decir que me ha encantado y, por supuesto, enganchado totalmente.
    No soy un gran experto en series, pero quería hacer un comentario, que ya hice en el “foro” de la web citada anteriormente, respecto a Mads Mikkelsen, actor que no conocía hasta el momento de ver esta serie. Sin desmerecer el gran trabajo realizado por Anthony Hopskin cuando interpretó al Dr. Lecter en la gran pantalla, éste actor danés creo que lo supera ampliamente, no sé si será porque, al menos para mi, hasta ahora era un actor totalmente desconocido, al que nunca había visto trabajar, pero da la impresión de que, o es el “auténtico”, o ha “nacido” para interpretar este personaje.

  • lo que pasa es que el actor mads mikkelsen, tiene algo asi como una mirada de tiburon:…fria y asesina…a mi siempre me recuerda un tiburon….jejejejeje, en contraste con william graham que tiene mirada tierna de niño….

  • Sí! jajajaja Mads Mikkelsen viene de un país frío, que últimamente se está haciendo experto en asesinatos! :) Algo pasa en los países nórdicos.

  • Un aspecto que me ha impactado de esta serie es la manera como remite el terror a la propia mente del espectador. La presencia de lo demoniaco no se ubica en un lugar físico subterraneo o en una realidad paralela a la nuestra, sino en uno ineludiblemente íntimo, por tratarse del mundo interno de los personajes, que, de otro lado, aparecen, por momentos, como seres humanos comunes que intentan llevar una vida normal y abordar las complejidades de la mente criminal, como usted lo propone, con las herramientas de la lógica convencional. De esta forma el espectador no puede huir del horror de un laberno oculto en las profundidas del mundo, librar batallas con los demonios que intentan atravesar la barrera que los separa de nuestra realidad o expulsarlos mediante exorcimos de los cuerpos poseidos, porque sencillamente el infierno es un lugar ubicado dentro de nosotros mismos… de ahí la sensación del mal presagio que supera el manejo del guión y se transforma en una experiencia psicológica en que las imagenes funcionan como una caña que se hunden en el pozo de nuestras emociones y pesca las más perturbadoras…

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