“Johnny Guitar”. Un western romántico protagonizado por mujeres

No se le puede quitar a Nicholas Ray el mérito de haber creado uno de los western más personales y atípicos, aunque realmente, se podría observar esta película más como una producción de cine negro con piel de “una del oeste”, pero en Trucolor. Los gángsters aquí van a caballo, la femme fatale viste ropa de hombre, regenta un saloon y lleva pistola.

"Johnny Guitar" (Nicholas Ray)

Pero es sobre todo una película de personajes, de relaciones y de un guión tan maravillosamente escrito que lo leerías a diario a modo de catecismo. La historia entre Viena y Johnny provoca algunos de los momentos más románticos de la historia del cine. El duelo de frases entre los dos hiere más que una bala. Cuando nos enteramos de la razón por la que Johnny dejó a Viena en el pasado, al espectador le entran ganas de traspasar la pantalla y pegarle un puñetazo por haber abandonado a semejante hembra.

No obstante, el mérito principal de “Johnny Guitar” y su mayor singularidad, es que es un western protagonizado por mujeres. Ellas llevan aquí los pantalones, los hombres quedan relegados a un segundo plano. En ellas, la venganza no es el fin, es el medio. Emma se la tienen jurada a Vienna y no va a parar hasta matarla. Los celos y la rabia han provocado que se persigan como dos leonas. Emma no tiene ningún escrúpulo para con Vienna. Daría para un análisis aparte reflexionar acerca de la figura de Emma y compararla con Vienna; mientras la primera va vestida de manera casta, como una mujer de su época haría, con un odio visceral llevado por una mojigatería propia de la época (no asume su lado sexual ni sus apetitos, sino que los reprime dejándose consumir y pudrir por ellos), Vienna va vestida como un hombre, regenta ella sola una saloon de mala muerte, tiene un amante y se maneja perfectamente con los hombres, incluso, tiene una actitud maternal con un forajido joven.

"Johnny Guitar" (Nicholas Ray)

Pero, ¿ha sido siempre así? Gracias a la llegada de Johnny, sabemos un poco más del pasado de Vienna. En la preciosa escena entre los dos en la que él sentado, y ella en una ventana mirándole, tiene un cruce de palabras que ya ha pasado a la historia como uno de los diálogos más románticos y recordados de la historia del cine.

"Johnny Guitar" (Nicholas Ray)

Observemos que ella no va vestida de hombre, lleva un camisón que, gracias a las beldades del Trucolor, su color es aún más subido, un magenta que bien podría ser el color del fuego que ha revivido dentro de Vienna.

Johnny: ¿A cuántos hombres has olvidado?
Vienna: A tantos como tú mujeres.
Johnny: ¡No te vayas!
Vienna: No me he movido.
Johnny: Dime algo bonito.
Vienna: Claro, ¿qué quieres que te diga?
Johnny: Miénteme. Dime que me has esperado todos estos años.
Vienna: Te he esperado todos estos años.

Johnny: Dime que hubieras muerto si yo no hubiera muerto.
Vienna: Habría muerto si tú hubieras muerto.
Johnny: Dime que me quieres todavía, como yo te quiero.
Vienna: Te quiero todavía como tú me quieres.
Johnny: Gracias.

Nos damos cuenta de que a los dos aún les escuece la herida, que él ha venido para revivir esos lacerantes momentos, y, como si no nada hubiera pasado, le dice a Vienna: “Es como era hace cinco años. Nada ha pasado entre tanto (…) Lo estamos celebrando porque vamos a casarnos y después de la boda saldremos del hotel y nos iremos de viaje. Ríe pues, Vienna, sé feliz: es el día de tu boda”.
Johnny la abandonó porque él no quería casarse, no quería establecerse en ningún sitio. Ahora sabemos que Vienna no era la mujer dura y fría que es ahora, era una mujer que ansiaba establecerse y casarse con Johnny, formar una familia con él. Su regreso ha sido como echar sal en una herida. Ha tenido que rehacer su vida sola.

Vienna apela a su lado más femenino cuando, sabiendo que ya lo tiene perdido con su negocio, se pone un vestido blanco y escenifica una bienvenida al piano a los que van a quemar su negocio (Emma y sus hombres), quemando con él sus sueños.

"Johnny Guitar" (Nicholas Ray)

Otra vez, su vida queda reducida a cenizas. En su huída con Johnny, su inmaculado vestido de mujer se quema, y tiene que quitárselo. Su lado más femenino (al menos, estéticamente hablando), se reduce otra vez a cenizas; no puede ser. Hay que quitarse ese vestido blanco, como si el vestido de una novia se tratara, para empezar una nueva vida, lejos de allí.

Y llegamos al final, donde se nos termina de desvelar una de las grandes incógnitas de la película: la música. A lo largo de “Johnny Guitar” hemos estado escuchando una y otra vez la misma banda sonora, la ha tocado Johnny a la guitarra, la ha tocado Vienna al piano, ha sonado en momentos líricos y en momentos dramáticos… pero nunca continuaba, nos quedábamos con ganas de más. Como si a la propia película le diera miedo mostrar la letra de la canción. Y es justo al final cuando se nos desvela la incógnita, después de que ella y Johnny traspasan una cascada de agua, como si se purificaran. Van de la mano y se besan apasionadamente. La preciosa voz de Peggy Lee entona esa canción, que lleva el nombre de su amor. No hay declaración de amor más perfecta. Vienna, la mujer que viste de hombre, regenta un saloon y lleva una pistola en su cinto; se rinde al amor, y declara que “nunca ha habido un hombre como mi Johnny”. Y al espectador se le pone la piel de gallina ante tales palabras. Vienna, la mujer dura que ni ha pestañeado en la horca, se “arrodilla” ante el amor más puro y supremo que hay, “su Johnny”. Ahora, cogidos de la mano, puede que emprendan ese viaje juntos que tenían pendientes.

Play the guitar, play it again, my Johnny.
Maybe you’re cold, but you’re so warm inside.
I was always a fool for my Johnny.
For the one they call Johnny Guitar.

Play it again, Johnny Guitar.

Whether you go, whether you stay, I love you.
What if you’re cruel, you can be kind I know.
There was never a man like my Johnny.
Like the one they call Johnny Guitar.

¿Cuántas veces, durante esos cinco años de ausencia de Johnny, habrá entonado Vienna esta canción? Ya no es un canto de añoranza y tristeza, Johnny Guitar ha vuelto. Su Johnny.

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