Uncategorized

Escena de “La gran belleza”: Orietta, la reminiscencia; Elisa, divina

23/12/2016 -
0 Comments
Pareciera que la lógica maldita del pobre personaje de Orietta es la de estar siempre a la sombra de otra. Así lo sentimos en la escena anterior, pero idéntica lógica se va a poner en juego en la siguiente: Orietta conduce a Jep hacia el interior de su dormitorio, es decir, hacia su propio interior, caminando en silencio. Ella, fascinada por Jep, es quién más está obrando por que ese encuentro se produzca, y de ahí que camine delante, guiándole y, además, en términos casi gestaltitas, haciendo “la buena figura” ante su mirada. No obstante, sabiéndose insuficiente para retener a Jep, mira atrás de refilón para verificar que él la sigue…

Orietta y Jep Gambardella en "La gran belleza" de Paolo Sorrentino

Puede parecer baladí pero, como descubrimos al final de la escena, Jep alberga en su interior una vena escapista con la que terminará decepcionando a Orietta. Sin embargo, de momento, Jep la mira. Bueno, a ella… y a otra:

Toni Servillo en "La gran belleza"

 

Pero, ¿qué otra puede ser? ¿Adónde está mirando? ¿O a quién?

Jep Gambardella (Servillo) - La gran belleza

Una extraña figura, blanca y muy brillante, aparece a un lado de Jep, antropomórfica, y se nos antoja que con forma de mujer. Aparece, sin embargo, envuelta en un plástico que no nos permite verla del todo. Lo más llamativo de ella es el inesperado brillo de color BLANCO con el que esa “figura” está iluminada. Si lo pensamos, está iluminada con una luz diferente a cualquier otra de las que hemos podido ver a medida que se desplegaba la escena. Las anteriores habían sido luces cálidas, ocres, luces en declive. Todo en esa figura, más iluminada que ninguna otra, parece hacer de ella una enorme metáfora de otra mujer perdida, ¿no les parece? Sí, perdida, porque no podemos verla del todo, porque aparece señalada pero no mostrada, aunque eso sí, con un luz descendente de color blanco que evoca su carácter sagrado, diferente de ninguna otra mujer de cuantas ha conocido Jep. Fijémonos en cómo se ha realzado ese carácter DIVINO de esa “mujer” perdida a la que no podemos ver del todo, como a Elisa de Santis, pero que se convierte en la mujer más brillante de todas, de nuevo, al igual, ¡que Elisa de Santis!:

Jep Gambardella (Toni Servillo) en "La gran belleza" de Sorrentino

Una luz divina que parece provenir del mismo cielo la ilumina a su paso de tal forma que relativiza la presencia de Orietta y la hace funcionar en una lógica de simple reminiscencia de otra, el resplandor de otra mujer a la que ella sigue y a la que en nada alcanzará. Y algo de esa reminiscencia gastada, de color nuevamente ocre, en declive, es “escrita” por el cineasta alrededor de Orietta, mientras mantiene aún el incombustible blanco divino de la mujer perdida:

Jep Gambardella (Toni Servillo) en "La gran belleza"

Y ahora pensemos. Así, ¿no se entiende mejor el gesto con el que Jep mira a esa figura al pasar?:

Jep Gambardella (Toni Servillo) en "La gran belleza"

Su gesto venía siendo el de un seductor sabido de su propio éxito durante el avance por el pasillo, pero… ¿no cambia algo en su gesto al mirar a esa figura que podría representar a esa mujer perdida? Pareciera como si el gesto incorporara un detalle de nostalgia y de leve dolor encontrado de improviso al fondo de sí mismo, ¿no les parece? Jep señala con su mirada el lugar donde ya NO está la mujer a la que amó, y nos enseña el hueco en el que antaño moraba.

Todavía, ¿no es ese pasillo uno entre MIL por los que ha pasado a lo largo de su vida al recomenzar una y otra vez esa búsqueda infructuosa del “objeto perdido”? Pensado así, en cada pasillo por el que ha avanzado en busca de un umbral del placer, siempre ha estado esa figura brillante como reminiscencia de otra algo mayor, de sí mismo, que perdió para siempre. Ese avance es la enésima reedición de un proceso de búsqueda, y cada mujer, cada mujer a la que conquista pero a la que no ama, una nueva ocasión de vivir la ilusión de acercarse a esa figura brillante, la más brillante de todas.

No hay duda de que ESA figura es crucial. Solo así se entiende que Sorrentino la mantuviera brillando sobre cualquier otra incluso después del encuentro físico entre Jep y Orietta:

Jep Gambardella (Toni Servillo) con Orietta en "La gran belleza"

Sorrentino la sitúa en algún lugar TRAS ellos, del lado de Jep, como un cadáver divino al que miró, al que reconoció, y que parece reconocerle a él, haciendo guardia en la puerta. Sin cabeza y con ese plástico alrededor, la figura parece… muerta. La cosa no es irrelevante, pues ESE DÍA es el día en que Elisa de Santis acaba de fallecer. Y esa es la terrible noticia que su viudo le daría por la mañana cuando Jep llegue caminando a su casa tras haber pasado la noche con Orietta:

Jep Gambardella y el viudo de Elisa de Santis en "La gran belleza"

¿Se han dado cuenta de cómo la luz se vuelve blanca ahora que Elisa de Santis vuelve a “estar presente”… aunque a través de su fallecimiento?

¿Y no les parece que esa vela dejada en el suelo, junto a nuestro brillante cadáver, estaba ya velando desde anoche a la fallecida?

Jep Gambardella (Toni Servillo) en "La gran belleza" de Paolo Sorrentino

Sin duda, una elocuente estampa de un “objeto perdido”, ¿verdad?

Y algo de una “ascensión divina” parece también ponerse en juego, ¿la ven?

Jep Gambardella en "La gran belleza" de Sorrentino

Continúa:

Volver al índice de “El objeto perdido de Paolo Sorrentino”
Siguiente: Escena de “La gran belleza”: Objetos de una pérdida recíproca

Publicación posterior Publicación anterior

Tu dirección de email no será publicada

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga una mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

CERRAR