Destacado(series) Zoom-in

objetoperdidosorrentino-foto

El objeto perdido de Paolo Sorrentino: “La gran belleza” y “The young Pope”

23/12/2016 -
1 comentario
Quizás escribir tenga que ver con buscar. Quizás sea la búsqueda de algo crucial cuya existencia presentimos pero no llegamos a encontrar jamás; algo que tuvimos, que fuimos, y que perdimos en algún momento impreciso de nuestro pasado. Un “objeto perdido” del que nada podemos decir y del que queremos saber irremisiblemente, aunque en ello nos dejemos el trabajo artístico de una vida.

Quizás algo de esto le esté sucediendo, precisamente, y por cierto, delante de nuestras narices, a Paolo Sorrentino, que anda buscando desesperadamente un sendero por el que retornar y encontrarse con un objeto que perdió y del que no hace más que hablarnos. Utiliza el discurso más brillante, los recursos visuales más hermosos, para hablarnos de aquello que una vez tuvo. Lo sentimos en “La gran belleza” (2013), quizás al fondo de su historia, en un hilo separado de aquella intertextualidad que la unía con “La dolce vita” de Fellini; pero también nos hemos reencontrado con esta inquietud viendo su debut en el mundo de las series de tv, “The young pope” (2016).

No es una misión corta de Sorrentino, ni una aventura pasajera, sino una búsqueda incesante que late al fondo de todas las demás historias que nos cuenta. Él, cineasta de sketches, de escenas sueltas, brillantes y originales, se inventa sinopsis y relatos pero, al terminarlos, es fácil ver que nos cuenta una y otra vez una historia única. Lo que nos proponemos aquí es localizar esa emergencia de su “objeto perdido” a través de “La gran belleza” y “The young pope”, encontrar el correlato virtual, ése que trasciende a ambos textos, en donde sus apariciones van conformando una nueva película que discurre al fondo de sus grandes obras, y localizar las escenas en que este objeto comparece y el modo cómo es mostrado a través de su muy particular forma de dibujar a los objetos. Buscamos entender el modo cómo “La gran belleza” constituye un primer paso decisivo en la búsqueda que Sorrentino ha emprendido, y cómo “The young pope” confirma que su objeto se moldea con el paso del tiempo en busca de su expresión más verdadera.

El objeto perdido en “La gran belleza”

Y algo de ese objeto perdido, sin duda, remite a la mujer, tanto en “La gran belleza” como en “The young pope”. En aquella, el “objeto perdido” es una mujer llamada Elisa de Santis, a la que conocemos primero en forma de insinuación, y más adelante, con su propio nombre. La sucesión de sketches que conforman la película va avanzando y haciéndonos presentir su existencia, nombrándola después para poder operar con ella y, en último término, explicándonos cómo el impacto de su existencia da forma a un ideal de belleza extrema, virtuosa, auténtica, cuyo descubrimiento significó para Jep Gambardella un fogonazo de veracidad cuya huella le acompañaría el resto de su vida. De hecho, tras perderla, Jep la buscaría para el resto de su vida, en una gesta infructuosa, imposible de acometer con éxito. En la última escena final, Jep nos cuenta, casi en clave de mito, uno cuya ocurrencia sentimos en algún momento de su juventud, cómo se articuló ese encuentro total y cómo se abrió la herida de su verdad.

El objeto perdido en “The Young Pope”

Una mujer. En realidad, sus padres conformarían una entidad más amplia como un gran objeto perdido formado por dos personas, con todo lo que conllevaría, pero Sorrentino tiene un trazo muy particular con el que dibuja el recuerdo de la madre de nuestro protagonista, Lenny, el Papa Pío XIII. Toda la serie se articula sobre la huella imborrable que el hecho de haber sido abandonado por sus padres hippies tendrá en Lenny para el resto de su vida. Y en su recuerdo, aparece, en ocasiones, el recuerdo de su madre, hermosa, incluso sexy. En ocasiones, su aparición se produce en sueños, o como una forma de revivir los fogonazos de su recuerdo. Y, de hecho, como en “La gran belleza“, aquí también aparece un fragmento narrativo que parece un relato mítico, con esas imágenes de sus padres alejándose de Lenny en un barco tras abandonarlo. Ambos relatos encuentran una asombrosa simetría en sus elementos principales, en el continuum de su devenir, cuando el asunto es… el gran objeto perdido.

 

Publicación posterior Publicación anterior
  • Elena Iniesta Gª-Mohedano

    Excelente análisis, Ricardo. Tienes toda la razón, escribir tiene que ver con buscar, ir tanteando ese “objeto perdido”, ir bordeándolo de la manera que mejor encontramos, a sabiendas o no, de no recuperarlo. “The young Pope” podría ser en sí la serie del objeto perdido; todos en la serie tienen una falta. Hay dos detalles que me han llamado la atención. Dirigen al Papa a ver los regalos que le llegan, y escoge entre todos (que son muchos) un mechero souvenir de Venecia. Un objeto con toques naïf se convierte para él en el objeto que va a llevar en el bolsillo, junto a la media pipa. Una especie de souvenir del lugar donde fue abandonado por sus padres.
    Y el canguro. Un animal con una gran fuerza que decide dejar libre en los jardines, pero que poco a poco, va a conseguir que le obedezca. No olvidemos que los canguros llevan a sus crías en sus bolsas, que en este caso, está vacía. La madre no se aparta de si cría, la lleva siempre consigo.
    Como se dice en la serie “la Iglesia es femenina” y en este caso, además, actúa de la madre de todos los personajes que viven en ella a causa de su falta.
    Enhorabuena por tu trabajo.

Responder a Elena Iniesta Gª-Mohedano Cancelar respuesta

Tu dirección de email no será publicada

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga una mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

CERRAR