“Luck”, una esmerada reunión de talentos, juego y caballos de carreras

Dustin Hoffman
, Michael Mann, David Milch, Nick Nolte, … la veteranía cinematográfica reunida en un bonito y emocionante empeño por captar la épica de las carreras de caballos y la emoción del juego a través de un ramillete de subhistorias conectadas. No será una obra redonda, pero da la sensación de serlo demasiadas veces como para no tener fé en el talento de tanto nombre de primer nivel.

Hubo un tiempo, del que por cierto no hace tanto, en el que sorprendía encontrar los nombres de las grandes estrellas de cine colaborando o incluso protagonizando series de televisión. Sin embargo, ahora que vivimos esta gran “golden age de las series de televisión” y que el proceso de transferencia de activos de la industria del cine a la de la televisión está de lo más avanzado, no sólo no sorprende, sino que hemos empezado a darlo por supuesto. No obstante, encontrar el nombre de Dustin Hoffman al frente de una serie no es algo que estuviéramos viendo venir. Y sin embargo, ha sucedido de verdad. Dustin Hoffman (“El Graduado” en 1967, “Midnight Cowboy” en 1969, “Kramer versus Kramer” en 1979, “Rain Man” en 1988) protagoniza la serie “Luck”, una historia ambientada en el mundo de las carreras de caballos y cuyo epicentro de narración se sitúa en el hipódromo de Santa Anita, California.

Luck” nos cuenta no una sino un ramillete completo de historias que se relacionan entre sí a través de los caballos, o mejor, a través de la pasión por las carreras de caballos que sienten de una u otra forma casi todos los personajes de la serie. No se puede, por tanto, establecer un personaje central o una historia principal que prevalezca sobre las de los demás, si bien es cierto que la historia interpretada por Hoffman es la que marca los tiempos de la narración. No en vano, ésta comienza en el preciso instante en que el personaje de Hoffman sale de la cárcel con una fuerte voluntad de venganza, y también termina cuando esta historia mengua en un final no muy evidente. Sin embargo, como decíamos, procede acometer la descentralización de la historia de Hoffman lo antes posible para disfrutar con el resto de personajes gracias a los cuáles viviremos los momentos más intensos de la serie en conexión con la emoción de las carreras de caballos.

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Luck” no es un experimento televisivo a la vanguardia de la narración audiovisual actual. Por el contrario, es un producto confeccionado con el esmero único que sólo cabe esperar cuando se reúnen los talentos senior de algunos grandes nombres de la industria. Hoffman, no sólo comparece aquí como gran nombre y actor, sino también como productor de la serie, y en combinación con otros nombres de altura: Nick Nolte interpretando otra de esas subhistorias; o Michael Mann (“Ali” en 2001, “Heat” en 1995), que también aparece en los títulos de crédito durante toda la serie y que la engrandece dirigiendo su episodio piloto. En general, toda la serie goza de un carácter solvente y maduro que se detecta desde el comienzo de la narración, un ademán de profunda veteranía que guía las historias y su manera de presentarlas hasta el final de la temporada.

De hecho, no usamos el término “veteranía” con levedad, sino que lo proponemos como uno de los valores centrales que van a articular prácticamente todas las subhistorias que se producen en la serie. En “Luck”, la veteranía media de una forma especialmente intensa en las relaciones entre los personajes y es un elemento fundamental en casi todas sus subhistorias. La sentimos fuerte cuando vemos a Hoffman interpretar su personaje de respeto y sabiduría, pero también cuando vemos a un grupo de 4 amigos aficionados al juego y a las carreras que se pliega ante la veteranía de Marcus, el más mayor de ellos; o también cuando vemos a Walter

Smith (Nick Nolte), el anciano propietario de uno de los caballos más rápidos del hipódromo, que afronta la decisión de elegir un jockey; o también en el pupilo que toma el personaje de Dustin Hoffman y que acepta aprender del más sabio; etc. La idea de veteranía está presente incluso entre los caballos de carreras de la serie que terminan convirtiéndose en personajes de pleno derecho. Así, uno de los caballos comparece llamado a alcanzar una gloria que le fue arrebatada a su progenitor de forma violenta y torticera, y ante el cuál el propio personaje de Nick Nolte guarda pleitesía. La veteranía es, en “Luck”, el eje en torno al cuál se organizan las historias y el punto de partida para la grandeza que de ellas termina brotando.

Es importante destacar el primer capítulo piloto rodado, como decíamos, por Michael Mann, y que sin duda capta con emoción la intensidad y la pasión por el mundo de los caballos. Y lo hace, además, con gusto por su imaginario propio, recogiendo multitud de imágenes de los caballos, de las carreras, de los detalles del hipódromo, de los gestos de los caballos, de sus resoples, etc. Algunos de sus planos son de una belleza formal tan evidente que enseguida nos hacemos conscientes de la obra poética que el director buscaba alcanzar y que en ocasiones sin duda logra para el disfrute tanto de quiénes aman el mundo de los caballos como de quiénes se aproximan por primera vez a él con la excusa de la serie. Los paisajes que dibuja y la manera cómo capta la emoción épica de las carreras son como para que la audiencia termine aficionada en el acto a este deporte que Mann retrata con suma belleza.

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Atención a las interpretaciones de Nick Nolte, un cansado actor que sin embargo imprime una autenticidad desaforada en todo lo que hace, y a la de Richard Kind (“Stargate, puerta a las estrellas” en 1994, “Más allá de la vida” en 2010) que da vida a un pobre y tartamudo agente de jockeys en sus horas más bajas que termina siendo el inesperado protagonista de algunas de las escenas más emotivas de toda la temporada. Sin duda, Kind ha conseguido con su personaje Joey Rathburn, llamado a ser un secundario desplazado, convertirse en un activo enorme para una serie que, gracias a actores como él, termina frisando la coralidad de su plantel.

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Destacamos también la selección musical de la serie que suele acompañar de forma muy presente a casi todas las subhistorias, especialmente las escenas rodadas en el hipódromo que llegan aderezadas con la emoción de las carreras. La música está elegida con valor, sin miedo a sorprender, sin guardar homogeneidad a ningún estilo, en referencia a tinos musicales arriesgados que nos gusta encontrar en otros nombres como el de Tarantino, y en definitiva con una libertad estética flagrante que termina seduciendo con contundencia. En “Luck”, más de una y más de dos veces, la música es… lo único que quieres mirar. Y si hemos de empezar por una música, tomemos la de los títulos de crédito, quizás el mejor ejemplo de la valentía disruptiva con la que los temas están elegidos. De hecho, los propios títulos de crédito son uno de los grandes activos de la serie: Son de una belleza notable y mejoran gracias a un tema insospechado tema musical, “Splitting the atom” de Massive Attack, en las antípodas de lo que cabría esperar.

Lamentablemente, HBO canceló el show tras una primera temporada de buenas críticas por culpa de una polémica acerca de la muerte de varios caballos durante el rodaje que fue denunciada por varias asociaciones de protección de animales. No obstante, esta primera y finalmente única temporada quedará ya como una esmerada reunión de talento y veteranía con grandes nombres de la industria en los que, como vemos, sigue siendo buena idea creer.

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