Porque el cine no es sólo un entretenimiento

Bienvenidos a Código Cine, y bienvenidos a este espacio donde combatiremos la idea de que el CINE sea un entretenimiento. Combatiremos esta idea para demostrar que es un compromiso como ciudadanos, que es una responsabilidad compartida y un recorrido de altura que nos comunica con la esencia de nuestra condición humana. En esta ponencia inaugural reivindicamos el CINE como una de las mayores artes confeccionadas por el ser humano y ganamos impulso para defenderlo aquí y donde corresponda.

Bienvenidos, escasos cinéfilos, a Código Cine; bienvenidos a este espacio y este momento para la reflexión y el análisis del CINE. Seguramente nunca seremos muchos los que pronunciemos con gravedad la palabra CINE, y también seremos pocos los que al hacerlo abarquemos aunque sólo sea con nuestro espíritu la enormidad del fenómeno del CINE, pero aún así, mi colega Marcos Isabel y yo mismo os proponemos reunirnos aquí para compartir la gravedad y el compromiso que supone entender de esta manera… EL CINE.

Aislar el propósito cultural del cine al simple entretenimiento supone menospreciar uno de los artes más nobles

¿Y qué es entender el CINE de este modo? Para empezar, evitar insultarlo como tan a menudo se suele hacer acusándolo de ser un “entretenimiento”, que es casi como rebajarlo a la triste altura de un show menor, un juego de malabares que más allá de su pericia no trasciende en modo alguno. Y es que el cine puede y debe ser más bien el camino hacia esa trascendencia, cualquiera que sea la dirección, y puede y debe convertirse en un hecho profundamente humano, enraizado en nuestra esencia cultural, en nuestro fenómeno como PERSONAS y en nuestra responsabilidad como ciudadanos. Aislar el propósito cultural del cine al más sencillo de los entretenimientos supone menospreciar un arte que, al menos aquí, consideraré uno de los más nobles y más capaces que ha confeccionado el ser humano. No en vano, pocas artes en tan poco tiempo secuestran al corazón con tanto éxito y le hacen SENTIR casi con violencia sensaciones tan potentes. Pocos artes son capaces de conectar tan rápidamente con nuestra alma y saciarla de estímulos, de sensaciones y de visiones del mundo y de nosotros mismos: Una violenta sacudida que nos conecta con lo que somos y lo que podemos llegar a sentir.

El cine, por tanto, está llamado a mostrar en sus más intensas formas todo lo que puede llegar a ser como fenómeno entre los hombres. Puede ser una reflexión sobre la violencia (“La naranja mecánica”, 1971), o sobre la libertad (“Cadena perpetura”, 1994), o sobre el derecho a la vida (“Pena de muerte”, 1995), o sobre el horror (“Apocalypse Now!”, 1979), o sobre lo azaroso de las relaciones humanas (“Manhattan”, 1979), o sobre la guerra (“La delgada línea roja”, 1998), etc. El cine puede ser un compromiso frente a la opresión, frente a la injusticia, frente a los reduccionismos simplistas, etc. Puede ser una obra de arte en sí misma con las imágenes más hermosas con las que se pueda soñar, o puede ser el más eficaz ejercicio empático para vivir en la piel de aquellos con quiénes apenas tenemos algo en común. cadenaperpetuaEl cine es una responsabilidad que atendemos como ciudadanos culturales, es una altura que se ha de compartir con nuestros semejantes y de película en película alcanzar cotas humanas aún mayores. Las películas son renglones de emoción escritos en nuestra alma y que nos llevamos para siempre frente a la pantalla o lejos de ella. Y si alguien cree que puede evadirse de lo que sucede en el cine cuando se queda a solas con las personas a las que AMA, se equivoca. El Cine es ser persona, antes que nada, y al verlo, humanizarmos y crecer enriqueciendo nuestro corazón con las elevaciones propias de las mejores artes.

Y aquí, desde este lugar que no pretende ni tan siquiera reunir a una masa pensadora y miradora de películas, pretendemos dar cabida a esa forma tan intensa de sentir el cine. Aquí queremos pensar CINE, escribir de CINE, y escribir lo que nos pasa como personas cuando vemos CINE. Cine de hoy, y cine de hace décadas, que son nuestro patrimonio, el camino recorrido hasta aquí y lo que ha permitido que esto de las películas… sea tan serio como puede ser.

Bienvenidos.

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  • Me encanta ese amor, y más bien pasión, por este séptimo arte que proponéis en cada línea del Blog. Aquí una humilde seguidora, amiga incondicional 🙂

  • Totalmente de acuerdo contigo. Muy buena reflexión sobre la importancia socio-cultural del cine

  • Entiendo que todas las películas que pones sin arte, ¿Pero realmente piensan que todas las películas trascienden así? El 90% del cine es entretenimiento. Basta ver cualquier cartelera cartelera o videoclub… Hay cine basura, mucho, y cine de palomitas, mucho, para pasar el rato… ¿No es eso entretenimiento? Para mí se debería subvencionar cierto tipo de cine, no todo. Igual que tenemos sanidad pública, pero no nos pagan operaciones estéticas puramente vanidosas… Subvencionar todo tipo de cine sólo genera mediocridad a largo plazo… E incultura… Sujvencionando solo películas que me “mueven el alma”, conseguiré ir al cine y encontrarme una mayoría de películas dignas, no una minoría

    • No, desde luego que no todas las películas tienen ese valor, ni semejante potencial, ni son, en realidad, valiosas obras de arte. Se trata de poner en valor aquellas que sí con objeto de demostrar el potencial del cine, es decir, poner de manifiesto cuánto de valioso puede llegar a ser cuando las películas alcanzan semejante nivel. Lo que queremos es afirmar que el cine puede ser mucho más que un mero entretenimiento y que este valor puede llegar a ser tan intenso, que lo de menos sea si es o no entretenido. Queremos ampliar el campo de acción del cine, el potencial de sus efectos, su alcance, su impacto, etc., hasta darle un nuevo sentido y un nuevo lugar en términos sociales e individuales.
      Personalmente, no me parece tan malo que exista un cine basura, y que sea extenso, como que hayamos asimilado erróneamente que ese es su techo artístico, su máximo valor. E incluso, como he defendido en otros textos, creo que el cine comercial, ese que incluiría el cine basura, su peor subconjunto, es necesario para poder financiar una estructura de distribución y un tejido industrial suficiente para poder hacer llegar ese otro cine. Creo que, si bien no es la foto mejor de todas las posibles, es un escenario deseable en términos pragmáticos, dada la situación actual y la caída imparable del cine como “industria cultural”.
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