¿Regalar dinero para promocionar el cine español? ¿De verdad?

"Alpha"

Nos planteamos la conveniencia de una acción de marketing planteada por la productora Splendor Films para promocionar el cine que consiste en disparar y regalar 10.000€ en billetes de 5€ usando un cañón de 1,8 metros. Se espera un gentío de 500 ó 600 personas.

Ayer, día 31 de octubre de 2013, leo con estupor la siguiente noticia en el periódico: “Un cañón lanzará 10.000€ en billetes de 5 para que el público vaya a ver cine español”. Compruebo horrorizado que, en efecto, la maniobra no es otra cosa que una acción de marketing para promocionar el estreno de la película española “Alpha” dirigida por Joan Cutrina y protagonizada por Álex Barahona y Juan Carlos Vellido de acuerdo con su propio cartel. La productora del filme, Splendor Films, prevé reunir a 500 ó 600 personas sobre cuyas cabezas disparar los 10.000€ con un gran cañón de 1,8 metros de altura que esparciría los billetes de dinero real mezclados junto con billetes ficticios y confetti. Inicialmente, la maniobra se iba a llevar a cabo en los cines Kinépolis de Madrid aunque éstos ya han informado de que finalmente no participarán en la acción que, en este momento, se desconoce dónde y cómo se llevará a cabo.

¿Regalar dinero para promocionar el cine español? ¿Esta es la forma cómo la “industria del cine español” promociona nuestro cine? ¿Esta es la mejor idea de todas las que han tenido? En primer lugar, los 500 ó 600 asistentes a semejante locura tan sólo se apuntarán por llevarse un manojo de billetes de 5€, la mayoría falsos, que probablemente NO gastarán en el cine español, sino en la caña que se tomarán juntos cuando el acto haya terminado. La mayoría de ellos no irán a ver la película “Alpha”, y seguramente saldrán con alguna magulladura y algún chichón en la cabeza como resultado de una contienda humana desde todo punto desaconsejable. Tanto más, precisamente, en fechas como la de hoy cuando se cumple un año de la avalancha humana que se produjo en el Madrid Arena el pasado 2012 y que se saldó con la muerte de 5 personas. Sospecho que ésta, y no otra, es la razón por la que los cines Kinépolis han debido cancelar su participación en el acto, seguramente tras comprobar que, además, la productora iba a organizar el reparto de billetes sin agentes de seguridad privada ni emergencias sanitarias.

En segundo lugar, y considerando que la naturaleza del acto de promoción no basa su capacidad de convocatoria en nada relacionado con el cine sino en la universalidad de la llamada del “dinero gratis”, no parece probable que vaya a contribuir en nada al refuerzo positivo del hábito de ir al cine, y mucho menos del español. Una vez que la fiesta del dinero haya finalizado y el cañón haya terminado de desperdigar los billetes, la gente volverá a sus vidas y a sus costumbres habituales (entre las que cada vez está menos la de ir al cine). Semejante sarao, seguro, tendría un efecto en las redes sociales y una gran capacidad de convocatoria pero dudo seriamente que tal afluencia sea capitalizable en aras del cine español. Regalar dinero no anima a la gente a ir al cine las próximas semanas, ¿de verdad es necesario argumentar por qué?.

Y es en esta clase de ocurrencias cortoplacistas en las que se refleja la incompetencia más absoluta de quiénes no hacen más que reclamar ayudas para el cine y para la cultura. Si esta es la calidad de las propuestas con las que pretenden ayudar al cine (y además al español), en primer lugar no merecen ni un euro público de subvención; y en segundo lugar se merecen el problema económico al que se enfrentan. ¿Es que las brillantes mentes que han concebido esta peligrosa e impertinente chorrada creen de verdad que esta es la manera de rentabilizar sus películas? ¿En tan baja estima tienen a sus propias películas, las que ellos producen voluntariamente, como para dar por hecho que la gente no irá a verlas por sí mismas y necesitan regalar dinero? ¿Es que no se dan

cuenta de que tal acción es un insulto imperdonable para el mismo CINE y en particular para todos los que han hecho posible la película “Alpha”?. ¿Es que no se dan cuenta de que tal cosa queda como una mácula en el curriculum de quiénes ponen la cara, tales como el director, Joan Cutrina, y el reparto de la película, que no se merecen tal infamia? Pongo aquí el cartel de la película en solidaridad con su equipo de rodaje que no merece la desconsideración ni la incompetencia de quiénes tienen la labor de hacer rentable su trabajo artístico. Estamos acostumbrados a ver cómo se subestima el cine considerándolo en ocasiones un arte cuyo techo artístico es el del mero entretenimiento, cosa que en Código Cine hemos denunciado hasta la saciedad, pero lo que no habíamos visto eran acciones encaminadas a devaluar el CINE y rebajarlo a la altura del confetti, y si ésta es la clase de promoción que el cine va a recibir por parte de quiénes más necesitan que funcione, podemos estar todos seguros de que este arte camina hacia su propia autodestrucción.

La semana pasada lamentábamos en Código Cine el carácter cortoplacista de una acción como “La fiesta del cine que, sin embargo, al menos permitió a más de un millón y medio de espectadores acudir al cine adquiriendo sus entradas por menos de 3€. Al lado del cañón del confetti de 5€, “La fiesta del cine” parece la idea más brillante y gloriosa jamás concebida para salvar al cine para siempre. ¿O acaso ha sido “La fiesta del cine” la que ha animado a los responsables de marketing de productoras y distribuidoras a pergeñar estas tonterías sin recorrido cinematográfico alguno? Así lo insinúa el artículo del periódico al asociar esta acción con la del cine a 3€, lo que haría pensar que el desarrollo posterior que la industria está haciendo del “éxito” de “La Fiesta del cine” está resultando de lo más pernicioso para el propio cine. La rueda de prensa que ofreció el Presidente de la Academia del Cine, González Macho, tras “La Fiesta del cine” parecía constituir el comienzo de una iniciativa en digno acuerdo de representación con el sector de la producción y distribución cinematográfica para sacar adelante una mejora de las condiciones económicas de acceso al cine. Sin embargo, hoy más bien parece que aquello no fue más que un reflejo borroso de lo que debería ser y desde luego inmerecido por parte de un sector, el de la producción de cine, que parecen entender peor que sus propios espectadores el valor de este arte que producen. Si ya tachábamos a “La Fiesta del Cine” de “pan para hoy, hambre para mañana”, lo de encañonar billetes es, directamente, “A tomar por culo el pan”, y a tomar por culo el cine.

¿Cuándo vamos a poner en valor al cine para que la gente desee ir a verlo? ¿Cuándo vamos a pensar formas de promoción basadas en llevar a los espectadores el valor de la película para que deseen verla? ¿Cuándo nos daremos cuenta de que la única promoción válida a largo plazo es la que se basa en el propio sentido y valor del cine? Puede que se trata del camino más difícil y el más largo de todos pero, como sucede a menudo en la vida, es la única forma válida de alcanzar un éxito perdurable en el tiempo. Y, sin duda, será la única forma de hacer a los espectadores disfrutar de lo mejor que el cine ha tenido siempre, que ha sido lo que pasa en la pantalla y en los corazones de quiénes la miran, y no bajo el cañón de los billetes de 5€. Apañado va el cine si la desesperación de quiénes lo producen les anima a regalar dinero ni siquiera a sus espectadores sino al primero que pasa.

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