Subhistoria de “The young pope”: El ACTO de Lenny

Lenny pasea casualmente por los jardines cuando descubre a Esther manteniendo relaciones sexuales con su marido. ¿Casualmente? Bueno, más bien pareciera que se produce como resultado de una cierta intuición, si es que algo más clarividente o planificado no estuviera jugándose, pues Lenny comenzó su paseo con el personaje de Don Tommasso pero eventualmente le despide para continuar solo.

Jude Law en "The young pope" de Paolo Sorrentino

La nocturnidad, su pretendida soledad, así como lo oportuno de su recorrido, puede hacer pensar al espectador que la crisis de fe que Lenny está atravesando, sumada a la tentación por la oferta que Esther no llegó a pronunciar pero de cuyo contenido Lenny no necesita ser informado, le ha llevado a aproximarse a ella con deseo. Sin embargo, hay un detalle que nos aleja de esa posibilidad; se trata de un atisbo de sonrisa que enseña al descubrirla con su marido:

Jude Law en "The young pope" de Paolo Sorrentino

Y es que, por lo que sabemos ya, Lenny ve en ella a la madre que está “fabricando”. Incluso diríamos que ve en la escena algo más que Sorrentino nos muestra con esta simbólica tan universal:

"The young pope" de Paolo Sorrentino

Peter, el marido de Esther, la lleva con una ligera dosis de sádica pero saludable lujuria hasta los ventanales, y estira sus brazos para “crucificarla” y disponer de ella. Ella mantiene sus brazos allí, adoptando una forma de entrega, de sacrificio. No en vano, sabemos que su marido no es el hombre que ella desea. Su marido no es ni el amante que la pretende y con quien tuvo un affair, ni el gran hombre al que desea en este momento, que es Lenny. Ella se entrega a quien no desea, se sacrifica por otro, es decir, por su hijo aún no nacido y por la madre que ella aún no ha conseguido ser, pero que desea desesperadamente. ¿No parece que los travesaños de la ventana remarcan la forma de la cruz de la que ella parece pender? ¿No es la forma cómo Sorrentino nos dice que ve a Esther en su sacrificio por otro?

¿Y con qué se superpone esa cruz? Quizás, con ésta otra que Lenny ha comenzado a adoptar en este momento y que está dedicado a la Virgen María:

Jude Law en "The young pope" de Paolo Sorrentino

Lenny está preparándose para su propio ACTO, la potencia creadora en la que viene creyendo como forma de reparación interior, por su pasado, y también por su búsqueda incesante de una maternidad que a él le resultó esquiva, pues fue abandonado, pero que convoca como algo fundamental:

Lenny: Virgen María, madre de Dios, el sucesor de Pedro tiene una gracia específica que pedirte.

El sucesor de Pedro”, dice Lenny. Es una de las formas clásicas de referirse a la figura papal. Podría haber dicho “el vicario de Cristo” o cualquier otra de las denominaciones habituales con las que nos referimos al Papa, pero no dijo eso. Dijo “el sucesor de Pedro”, referencia que proviene de la Biblia:

“Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”
(Mateo 16:18)

 

Pero, ¿de qué “Pedro” es sucesor Lenny respecto de Esther, que es, a fin de cuentas, lo que se juega en esta escena? Recordemos el nombre del marido de Esther. Peter. ¿Ahora entendemos por qué el marido de Esther se llama “Peter”? Lenny es el sucesor de Peter, Lenny es el auténtico hombre que vino después de él en la vida de Esther, el hombre al que ella realmente desea.

Lenny: Peter y Esther tienen un único deseo. Tú debes concedérselo. Tú debes. Tú debes. Tú debes. Tú debes…

Lenny repite “You must, you must, you must” en forma de ruego a María, concurriendo sus embates de fe en paralelo a los embates que recibe Esther, como si cada rezo de Lenny tuviera su efecto físico sobre el cuerpo entregado de Esther en pleno sacrificio. Lenny comparece como el hombre que “la posee” en verdad y que a través del milagro de María le hará concebir. Es su ACTO, por medio de la intervención de un tercero, el ACTO más radical de todos los que puede realizar. Y si sustituimos mentalmente la figura de Peter detrás de Esther, por la figura de “su sucesor”, es decir, Lenny, veremos que algo de la postura de Lenny encajaría allí con enorme coherencia, como si fueran sus brazos extendidos y levantados los que sujetaran las manos de Esther contra la ventana. Y la forma tan enfática cómo Lenny pronuncia la fonética de “must” pareciera evocar un esfuerzo físico que Esther siente en lo más profundo de ella con cada una de esas emes.

¿No se ve del todo claro? Fijémonos en el momento en que Lenny CULMINA su ACTO y en el gesto con el que nos lo indica:

Jude Law en "The young pope" de Paolo Sorrentino

En primer lugar, el final del ACTO de Lenny coincide por completo con el último gemido de Esther y de su marido, es decir, como si la culminación de Lenny hubiera liberado a Esther de su momento de entrega, reforzando la idea de que, en cierto plano de narración, es él y no su marido quién la posee frente a la ventana.

Y en segundo lugar, la culminación de Lenny va seguida de un imaginario gestual absolutamente universal que marca el esfuerzo y la liberación experimentados, como la gestualidad que sigue a todo acto de culminación sexual. No así en el caso de Peter, que desaparece por completo discretamente sin mostrar gesto alguno de esfuerzo, como si el suyo no hubiera sido un verdadero acto. Y por si aún no estuviera claro, los dos “enamorados”, Lenny y Esther, se redescubren tras el acto y se miran exhaustos:

Jude Law en "The young pope" de Paolo Sorrentino

¿Un ACTO sin contacto físico alguno entre ambos? Bueno, lo cierto es que el análisis de la escena requiere no pasar por alto otro fragmento que se nos mostró también al comienzo de ese “encuentro” entre ambos, y que habíamos apartado hasta ahora:

Jude Law en "The young pope" de Paolo Sorrentino

En un plano que se nos propone como el de la lectura más espiritual de cuanto está por ser contado a continuación, que ya hemos revisado antes, Lenny sorprende a Esther en medio de la oscuridad, gimiendo, es decir, haciendo exactamente lo mismo que en el plano físico que sabemos también se está produciendo con su marido. El jadeo ancla una escena a la otra, como si hubiera un gemido físico con su marido, y un verdadero gemido interior de naturaleza espiritual en un plano en el que Lenny sí la puede tocar. Aún hay un ancla adicional entre ambas escenas, y es que Esther lleva puesto el mismo camisón que en la escena física del sexo con su marido, como si Lenny la hubiera raptado de su escena real y la hubiera dispuesto con el hombro desnudo en un plano propio donde su marido no hace presencia. El camisón cuenta con unos botones en su pecho que se mantienen abrochados en la escena física con su marido, es decir, con el hombre al que Esther no desea, pero aparecen desabrochados por completo en la escena donde aparece el hombre al que ella sí desea.

En este otro plano, Lenny la toca muy pronto. Pone su mano, cubierta por un guante, sobre el hombro desnudo de Esther. El guante contiene la tangencialidad del acto de modo que no convoque ninguna suerte de pecado, pero la sensualidad de la escena es absolutamente apabullante. Y ella reacciona a esa “toma de posesión” con un oportuno y revelador gemido puramente sexual. No solo eso, Esther cierra los ojos, ladea la cabeza y se entrega por completo al influjo de la mano de Lenny sobre su hombro, no solo como si se le entregara por completo, sino incluso como si se abandonara por entero a su placer. ¿Será muy atrevido o demasiado osado, por nuestra parte, señalar ahora aquí la presencia de dos elementos que Sorrentino ha puesto en juego en el momento más preciso de todos?

Jude Law en "The young pope" de Paolo Sorrentino

Y, además, con una iluminación muy precisa para que estos elementos coronen con su simbólica el sentido de esta panorámica general con la que Sorrentino sella una escena que comenzó con un acercamiento a Esther. Del lado de ÉL, el símbolo fálico en el momento JUSTO. No había necesidad narrativa de vestir a Lenny de ese modo, salvo si era para tener una excusa para poner en juego el elemento más importante de todos, esa mitra papal sobre su cabeza, metáfora del verdadero objeto en plena actuación sobre Esther. Y también es ÉL quien sujeta la energía vital de la escena, simbolizada a través de esa luz incandescente que, si nos fijamos, abrasa el cuerpo de Esther: Su mejilla, su pelo, su pecho, todo ARDE expuesto en ella a ese acto de luz. Por cierto, todo lo que ella oculta en su escena física real a su marido. Y del lado de ELLA, ese símbolo sexual femenino en posición de entrega que le mira sin cesar, y que la representa por completo en el plano de lo simbólico haciendo de ella la más comprometida de las ofertas.

No pierdan de vista que, varios capítulos más adelante, cuando Lenny conozca al hijo de Esther, se referirá a él, medio en serio, medio en broma, como:

Lenny: Un placer conocerle, Sr. Pío XIV.

Es decir, el sucesor de Pio XIII que es él mismo, Lenny. Cosa que hará que su padre biológico, Peter, mire con un gesto de media sospecha a su mujer, de la que sabe que está por completo fascinada por Lenny. Y tampoco pierdan de vista este fotograma tan revelador que se nos ofrece un poco más adelante aún:

Jude Law en "The young pope" de Paolo Sorrentino

Pero no corramos tanto. ¿Qué hay de la concepción de Esther? Es decir, el acto que, en realidad, se busca producir. No se nos cuenta hasta un poco más adelante en una breve pero reveladora escena en donde se convoca al Espíritu Santo. Esther permanece en compañía de Lenny mientras éste parece rezar, en una escena tranquila. Una luz cenital, divina, comparece obrando una floración espontánea en una flor próxima:

"The young pope" de Paolo Sorrentino

El símbolo es prácticamente universal, y el influjo divino se representa con la luz que provoca la aceleración de la floración.

Esther: Santo Padre… lo estoy sintiendo. Sí, lo estoy sintiendo.
Lenny: Sí. Tienes razón, yo también lo siento.

"The young pope" de Paolo Sorrentino

Aparece, entonces, una pequeña pero significativa brisa sobre el rostro de Esther que parece reflejar algo de ese “toque divino”, de esa intervención, que por cierto brilla también en su pelo, como si estuviera siendo iluminada en todo el sentido del término. Sorrentino escribe en imagen algo de la expresión: “The Holy Spirit breathed”, que aparece utilizada en otros momentos de “The young pope”, como por ejemplo cuando se describe el modo cómo Dios inspira al cónclave para elegir a un nuevo Papa, por inspiración divina: “El Espíritu Santo… inspira una idea”. Difícil traducción para una palabra, To Breathe, cuyas acepciones incluyen tanto la de “respirar”, o exhalar… , como la de “inspirar o infundir lenta o gradualmente en la mente o en los sentimientos”. Sorrentino combina ambas en una privilegiada e inesperada brisa que se convierte en el único signo de movimiento de los personajes y que parece traer una nueva vida. Y, por cierto, fijémonos en presencia de quién se produce esta floración durante toda la escena:

"The young pope" de Paolo Sorrentino

Ante ellos, mirándoles, una estatua de la Virgen María con el niño Jesús, es decir, la destinataria que Lenny propuso a Esther para sus oraciones a la hora de rogar por su concepción. Bueno, tenía que ser ella la que presidiera silenciosa la escena al completo, ¿no les parece? Ella que, durante toda su duración, aparece como el elemento más brillantemente iluminado de todos.

 

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