Subhistoria de “The young pope”: Fabricar una madre

Recuperemos, por un momento, un fragmento de Erich Fromm:

 

[…] la cualidad incondicional del amor materno tiene también un aspecto negativo. […] es imposible conseguirlo, producirlo, controlarlo. Si existe, es como una bendición; si no existe, […] nada puedo hacer para crearla-”

 “El arte de amar”, capítulo III, “El amor entre padres e hijos”,
Erich Fromm, 1956.

 

Nada puedo hacer para crearla”, ¿o sí? Bueno, semejante producción parecería estar exclusivamente al alcance de una divinidad, de una fuerza superior, que pudiera trascender las limitaciones biológicas y las leyes de la procreación, ¿no es así? Visto de este modo, no es insólito pensar que Lenny tuviera una relación tan especial con una deidad semejante, a la que atribuyera la capacidad de dotarle del objeto que él más anhela. Y, de hecho, Lenny terminó dedicando su vida a Dios, y llegó a ser su vicario en el mundo terrenal. Pareciera que Lenny tiene clara la dirección en la que se encuentra quién puede resolver algo de lo que le sucede. Pero no es a esa idea adonde pretendemos llegar, sino a esta otra:

Jude Law en "The young pope" de Sorrentino

En realidad, ése no es el punto de llegada, pero es el comienzo de una faceta que Lenny va a desarrollar dentro de sí mismo y que en todo tiene sentido para él, que no es otra que la de ser capaz, él que ha crecido sin una madre, de darle a una mujer la capacidad de serlo. Si lo piensan, es un deseo legítimo y totalmente compatible con esa capacidad que él habría querido tener para sí mismo, como una forma de narcisismo primario, en aras de completar su yo y autoproporcionarse la madre que no pudo tener. Bueno, eso no será posible para Lenny, pero quizás sí pueda hacer algo por fabricar una madre para otro. Y, desde luego, nadie como él, huérfano, sabrá entender la alegría de semejante capacidad, ¿no es así?

Así es cómo conocemos a Esther, ésa mujer católica que no pretende más que convertirse en madre, a pesar de que la naturaleza se lo ha negado, y que ha recurrido a Dios para que la ayude a conseguirlo. Ella quiere hacerse notar, hacer mérito para merecer la intervención del vicario de Cristo, y por ello se coloca en medio de la Plaza de San Pedro, mirando al balcón del Papa. Esa mota blanca que brilla sobre el fondo negro del suelo de la plaza, como una pequeña y lejana estrella, es Esther, cuyo nombre significa, precisamente, “mujer estrella”. Y Lenny la mira desde su balcón preguntándose por su presencia.

Jude Law en "The young pope" de Sorrentino

Alguien explica a Lenny que ella se llama Esther y que es la esposa de Peter, un guardia suizo. Lenny la manda llamar a su presencia.

Jude Law en "The young pope" de Sorrentino

Tras una conversación en la que Esther expresa que “ha percibido la homilía”, ésa con la que Lenny enseñó su cara más oscura y atemorizó a los fieles, y que percibió “respeto”, Lenny se desploma sobre ella, inconsciente, formando una muy reconocible figura:

Jude Law en "The young pope" de Sorrentino - Forma de La Piedad

Y, ciertamente, Sorrentino controló todos los detalles posibles para que la posición fuera tan fiel como fuera posible:

"La piedad" de Miguel Ángel

Incluida la posición de los dedos de Esther en el costado de Jesús, el lado del que se cae su cabeza y, por supuesto, la posición de sus dos brazos y manos. Es evidente, que Lenny se ha colocado respecto de ella como su hijo, y por tanto que en ella ha identificado los signos de una madre. De hecho, no una madre cualquiera, sino la madre con la que él había representado para sí a su propia madre, y por tanto como una madre valiosa que no llegó a tener. La cosa tiene su enjundia, puesto que Lenny, como Papa Pío XIII, trata con displicencia prácticamente a todos los personajes… con algunas escasas excepciones. Algunas de ellas, como la de sor María, son comprensibles; pero quizás no tanto las excepciones de Esther y de Monseñor Gutiérrez. A éste último como ejemplo de bondad, una que Lenny quiere que le sirva de guía sincera; la de Esther, por encontrar en ella la potencia de una buena madre, la que Lenny no tuvo, pues le abandonó. Lenny siente su pérdida, producto de unos padres hippies que le abandonaron, como la tara imperdonable de unos padres lamentables que no sintieron respeto. La cosa va de respeto y parece que Lenny descubre, también de este modo, que esa mujer-estrella tiene algo que ver con su “objeto perdido”, aunque sea como una mezcla entre el verdadero y el que hubiera deseado.

Sin embargo, la escena está aún empezando a desplegar todo su potencial. En su sueño, Lenny vive una escena de carácter casi mítico en la que sus padres le abandonan. Estamos a punto de conocer una suerte de relato creado por la mente de Lenny que constituye el centro de su dolor, de su falta más inmensa; una de la que habíamos tenido noticia pero que no se nos había mostrado ni siquiera en la forma cómo Lenny la vive y/o la recuerda. Y que tiene la forma de una PÉRDIDA, la de un objeto de amor:

Jude Law en "The young pope" de Paolo Sorrentino

Un plano, que descubriremos que es subjetivo de Lenny, muestra a sus padres mirándole justo antes de separarse y escabullirse delante mismo de él. Lenny trata de alcanzarlos antes de que desaparezcan, pero cuando llega al lugar donde estaba y mira a ambos lados, solo se ve a sí mismo, la mejor metáfora de la soledad.

Parece haber localizado a su madre, en plena fuga, y la persigue por un callejón:

"The young pope" de Paolo Sorrentino - Serie de TV

Su objeto de amor corre delante de él para no ser alcanzado, para que se consume el abandono del que Lenny terminará sufriendo el resto de su vida. La carrera detrás de sus padres va a mostrar su forma más laberíntica a través de un plano muy particular que comienza girando sobre sí mismo, como si quisiera transmitir la inestabilidad de la realidad, es decir, una forma de hacernos sentir que se trata de una realidad onírica, y que está sucediendo dentro de un sueño. La cámara se mueve haciendo que todo trace una espiral imposible de seguir, en la que la persecución resulta mareante. Algo más, diríase que incluso, imposible, como si no existiera forma alguna de atravesarla, como si Lenny subiera las escaleras dentro de un cuadro de Escher:

"The young pope" de Paolo Sorrentino - Serie de TV

El bucle imposible que se nos propone en el sueño nos prefigura el fatal desenlace, es decir, que no importa cuánto corra Lenny porque nunca alcanzará a sus padres, y eso porque no existe ningún camino que le permita llegar a tiempo. Y así es cómo sucede:

"The young pope" de Paolo Sorrentino - Serie de TV

Puede que ésta sea la representación, en clave onírica pero profundamente verdadera, de la escena más dolorosa en el pasado de Lenny. Una escena que no sucedió así, sino que él elaboró de este modo en forma de sueño, pero que tuvo el efecto real en él cuyas consecuencias acusaría él durante toda su vida y también los fieles de la iglesia católica durante los primeros compases de su papado. El barco se aleja con la figura de sus padres, siendo la de su madre la más visible, convirtiéndose en el objeto perdido que Lenny tratará de reencontrar por el resto de su vida. La imagen del barco zarpando y dejando atrás a Lenny mientras sus padres le miran a los ojos, puede ser la mejor estampa de su más enorme pérdida.

Y así queda establecida la relación entre Esther y la madre, y aunque ella aún no lo sabe, ni Lenny tampoco, así es cómo comienza a elaborarse su futura condición de auténtica madre, es decir, la madre fabricada que el deseo más intenso de Lenny acabará forjando a través de la intervención de una fuerza divina capaz de superar las limitaciones a las que aludía Erich Fromm. Algo de una potencia comienza a nacer en Lenny, para el que Esther ya no será la misma, ni parecida a ninguna otra:

Jude Law en la serie de TV "The young pope" de Sorrentino

O, ¿habíamos visto ese gesto en Lenny antes?

Por otro lado, si Lenny fue el hijo de una madre que no aceptó serlo, es decir, que le abandonó, ¿a quién querría ayudar Lenny, si no a una madre que, como Esther, es biológicamente estéril, pero que desea un hijo? Sin duda, en su deseo de ayudar a Esther late, por un lado, un deseo de equilibrio, de recompensa por el amor que en ella intuye, e incluso de una cierta reparación sobre sus propias ruinas. ¿Algo más? Bueno, algo aparece también con la frase que Lenny le dirige a Esther en otra escena posterior:

Lenny: Me recuerdas a mi primera y única novia, Esther. Solo que tú eres mucho más guapa.

En realidad, no necesitábamos que Lenny nos dijera eso, ¿verdad? Luego nos ocuparemos más detenidamente de ese espectacular personaje de la novia californiana de Lenny, pero de momento avancemos que fue la chica de la que se enamoró y con la que salió durante apenas una semana antes de ingresar en el seminario. Lenny ha establecido una relación entre aquella chica… y Esther. Y sabemos que su devoción por la bondad de Esther le llevará a interceder por ella y por su concepción biológico-espiritual, de modo que, ¿no hay en ese ACTO, esa intermediación, una forma de reparar también algo de lo que quedó por hacer junto a aquella chica californiana? Aquí es donde ambas historias se conectan entre sí, como si la potencia que Esther precisa hoy tuviera su origen en la renuncia que Lenny realizó muchos años antes.

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