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Uli Edel y la Alemania de barro

22/01/2013 -
6 comentarios
“Mierda por todas partes es lo que se ve si se echa un vistazo. Desde lejos todo parece nuevo e impresionante con sus verdes jardines y centros comerciales. Es en los edificios donde peor huele, en las escaleras…”

Así comienza la película Yo Christiane F basada en la adolescencia de Christiane Vera Felscherinow. Una adolescencia de drogas, sexo y prostitución. La revista Stern, llegó a publicar un libro basado en su vida; lo que atrajo algún que otro escándalo.?El director alemán Uli Edel se estrenó en el cine con esta ópera prima en 1981. Muestra la vida de esta chica y la de los niños de la estación del Zoo de Berlín. Un grupo de jóvenes sin más futuro que un presente incierto. La Alemania de los sesenta y los setenta; un país dividido por un muro tan pesado como su reciente pasado (la división del país en la república federal de Alemania, RFA y la república democrática de Alemania, RDA). Una Alemania decaída, gris y con una generación harta de todos y dispuesta a pincharse de todo y comenzar esa carrera de desprecio lo antes posible. La joven Christiane sólo encuentra sentido y diversión en sus salidas nocturnas acompañada de jóvenes sonámbulos de la noche berlinesa, cuyo mayor deseo es estar en una ciudad sin límites.?Lo cierto es que el muro ya llevaba tiempo tambaleándose, aunque fueran las bases, y esto era prueba de ello. Aquellos jóvenes sabían donde esconderse elevándose en azoteas para poder encontrar un horizonte más despejado sin el que esquivar el muro. En su huida podían alcanzar una mayor mirada.

Hablar de Alemania, de sus miedos y éxitos logrados a lo largo del siglo XX, no es fácil. Y desde luego, para cualquier alemán, no lo será. Sin lugar a dudas Berlín se convirtió, en lo bueno y en lo malo, y por derecho propio, en la capital del siglo XX. Fue el mayor hervidero de radicalismos y doctrinas en todas las direcciones en un espacio de tiempo tan breve, que supuso una olla a presión originando el estallido de dos grandes guerras a escala mundial. También supuso, a comienzos del siglo XX, un lugar esencial en el desarrollo de una clase de artistas e intelectuales que cambiaron nuestro pensamiento. Lo que pasó después, ya lo sabemos todos. Los diferentes radicalismos acabaron con un sueño divertido y alocado como pareció ser la década de los veinte en todo el continente europeo. Y en ese choque, Alemania estuvo en cabeza. Pero, ¿qué sucedió en la época posterior conocida como la “guerra fría”? ¿Cómo un país, dividido y marcado por el horror de la guerra, recompone sus pedazos cuando éstos pertenecen a otros??El muro de barro, al que hago referencia, es aquél muro que si bien mantenía separado a todo un país, y en particular a una ciudad, no sólo supuso uno de los mayores límites en cuanto a libertades e identidad de una nación, sino también a un desolador continente europeo peleado consigo mismo mientras las luchas se cometían entre espías y en despachos diplomáticos. A su vez, los fantasmas del pasado revoloteaban por las dos Alemanias. Habiendo un muro, sólo era posible el choque. Todo ello originó el nacimiento de una generación dispuesta a salirse de ese camino oscuro y caduco en cuanto a ideologías, donde depositar la fe en alguna de ellas pertenecía al pasado. Recordemos que a finales de los sesenta fue cuando estalló la llamada revolución cultural y sexual. Una época que pretendía dar un respiro, después de tan agitadas décadas, y una llamada cómplice abierta a un nuevo período en la mentalidad occidental. Si bien en muchos países las manifestaciones y los actos (algunos creativos y otros no tantos) dieron la vuelta al mundo, en Alemania especialmente, supuso, como ya ocurrió muchos años atrás, un nuevo caldo de cultivo para que toda acción y pensamiento emprendido se realizara de forma radical.

Aquellos jóvenes de la estación ZOO de Berlín, fueron unos de los miles de rostros ocultos de una generación dispuesta a intoxicarse el cuerpo y el espíritu, para resurgir de los males que arroparon a su país desde comienzos del siglo pasado. La piel es mucho más vulnerable a pinchazos que un muro de hormigón impenetrable. Había que derribar el muro interior.

Claro que en aquella época convulsa de Alemania, si los más jóvenes construían una vida a parte de los problemas y qué haceres del país, mayor miedo despertó el nacimiento de la RAF: Fracción del ejército rojo, creado en 1970. Este grupo, más ligado al radical comunismo y anti capitalismo, se creó como medio ofensivo cuya base de operaciones fue la Alemania Occidental. Sus objetivos fueron bancos (para recaudar dinero en armas), comisarías de policía, edificios militares de los EEUU, secuestros, amenazas y asesinatos a miembros de la justicia, y una fuerte presión a la prensa, según ellos, sensacionalista y de extrema derecha. También se les conocieron como “la banda Maader – Meinhof” por la gran importancia que tuvieron dos de sus fundadores: Andreas Baader y Ulrike Meinhof.

Los miembros de la RAF pasaron de ser unos jóvenes revolucionarios a comandar uno de los grupos terroristas más temidos de aquella época. Era tal su sed de reivindicación, y de presencia en todo el país, que los controles policiales a pie de carretera era una misión de alto riesgo.

Uli Edel, quien en 1981 debutó con Yo Christiane F, veintisiete años después realizó RAF (con el título de The Baader Meinhof Komplex, 2008). La película es un repaso al nacimiento de este grupo de jóvenes rebeldes que decidieron poner fin a la brutalidad policial, a la visita del Sha de Irán (Mohammad Reza Pahlevi) por considerar su supuesto “régimen de reforma” una ofensa, o la guerra de Vietnam. Sobre todo, dijeron basta, tras el fatal atentado que sufrió Rudi Dutschke, máximo representante del “movimiento del 68″ de la Alemania Occidental. 

Aunque comenzaron con fuertes disturbios y algunos altercados como la quema de varios locales, el grupo contó con la ayuda de la periodista Ulrike Meinhof (papel interpretado por Martina Gedeck); parte importante en la creación de la banda. Que el grupo contase con una “cara intelectual” en sus filas era un lujo que estaban dispuestos a aprovechar, sobre todo porque por aquél entonces Ulrike Meinhof era una periodista que apoyaba con sus artículos a estos jóvenes reincidentes, al mismo tiempo que sirvió como canal de difusión y apoyo a la banda.?Estos hechos ocurrieron a finales de los 60, justo en el mismo momento en que una generación más joven, como la que hace referencia el director alemán en la película Yo Christiane F, hacía colas en discotecas y calles sucias para conseguir alguna dosis, o aumentar su clientela de viejos verdes en busca de nuevas fantasías.

Si aquella generación del 68 salió a la calle a decir ¡BASTA! con sus inagotables luchas y mítines estudiantiles, con la aparición de una banda terrorista sembrando el terror en todo el país, la generación más joven se agolpaba en estaciones de metro como vagabundos apilados para compartir un camino sin dirección. Como apunta la canción “rebel rebel” (canción de la película Yo Christiane F realizada por David Bowie), eran rebeldes que rompieron su vestido con la cara partida. Gente a la que le gustaba que las bandas tocasen muy alto.

Haciendo un repaso, a nivel mundial, las revueltas eran foco habitual de jóvenes radicales con sueños de grandeza cuyos simpatizantes se desplegaban por numerosos países. Lo que sucedía en Alemania sucedía en Italia, en Francia (sobre todo en París), Inglaterra, EEUU con sus revueltas contra la guerra de Vietnam y la reclamación de derechos a favor de la gente negra, sucedía en la plaza de la independencia de México, en las revueltas de Checoslovaquia;  todo ello a la vez que en países de América del Sur surgían algunas dictaduras y fuertes grupos radicales mientras otros regímenes como el de España poco a poco iba debilitándose. Era una clara demostración de la incapacidad de las democracias por atajar la raíz del problema. Como expone en un momento determinado la película, los responsables de acabar con la RAF eran conscientes de que la organización de un fuerte grupo policial para acabar con la banda no era, bajo ningún concepto, solucionar el problema. Se necesitaba tener un mayor entendimiento sobre los miembros de esta “guerrilla urbana”. Qué les motivan a hacer aquellas acciones y cuáles eran sus verdaderas ideas. En esos momentos, para algunos gobiernos europeos comenzó uno de los mayores problemas para el buen funcionamiento y desarrollo de sus democracias. Sus debilidades eran palpables y ayudaron al nacimiento de grupos terroristas. No era como combatir a un ejército pero sí era una amenaza por sus fuertes vínculos y apoyo asiduo por parte de algunos. En Alemania, Italia, España o Francia, la banda terrorista  (cada país con “su banda”) se instaló.

Como apuntó en uno de sus muchos artículos Ulrike Meinhof: “O somos parte del problema o de la solución, pero entre medias no hay nada”.??Fue tal la integración de Ulrike Meinhof en la RAF, jugándose su reputación de periodista y madre de dos hijas, que acabó siendo una pieza clave en el organigrama de la banda hasta el punto de perderlo todo; su familia, sus hijas, su fuerza en la lucha, para acabar, finalmente, condenada y encontrada muerta en su celda en circunstancias nada claras. Se sospecha si fue un suicidio o por el contrario un bien cometido asesinato por parte del Estado.

Otra de las principales líderes del grupo, combinando su intensa acción en combate con sus ideas intelectuales, y que mantuvo una relación sentimental con el otro cabecilla, Andreas Baader (Moritz Bleibtreu), fue Gudrun Ensslin interpretada por Johanaa Wokalek, que al igual que Ulrike Meinhof poseía gran conocimiento e interés en asuntos sociales y filosóficos (aunque en la película apenas se muestran estos aspectos). De hecho, Gudrun Ensslin, antepuso sus intereses a la lucha contra el sistema por delante de su hijo y su familia. Su paso definitivo a la lucha armada se produjo poco después del asesinato de un estudiante en la manifestación contra la visita del Sha de Irán. El suceso, apenas sin consecuencias aparentes, y con la puesta en libertad del policía acusado del asesinato del joven, supuso para ella el hecho definitivo de pasar a ser una manifestante más, a querer cambiar el sistema con los medios necesarios y con todas sus consecuencias. Su desprecio hacia el imperialismo americano, como ella lo nombraba, era absoluto.

Gudrun Ensslin: “El discurso sin acción no sirve de nada. Nos hacen comer y consumir. Ésa es la estrategia que usan para que no pensemos, para que nadie tome conciencia. Si no fuera así, el pueblo actuaría”.

En definitiva, nos encontramos ante dos películas rodadas con casi treinta años de diferencia donde – es mi suponer – Uli Edel quiso volver la vista a atrás y reflejar una época no muy próspera, más bien ajetreada, en un país que seguramente muchos de sus compatriotas amaron y crecieron en él, alimentándose de ideas de cambio mientras asomaba un trasfondo social lleno de desesperanza para muchos jóvenes. Un país, y una época, donde el cruce de ideas era tan peligroso como querer atravesar el muro de la vergüenza y donde ser un joven rebelde no bastaba para cambiar, o no caer de nuevo, en la desesperación. Algunos jóvenes que nos encontramos en Yo Christiane F hicieron la guerra por su cuenta, quedándose de lado, buscando su hueco en frías noches y días sin cambios. Otros jóvenes optaron por salir y jugar a ser nuevos mitos de una sociedad dividida y enfrentada en su empeño por reconstruir la identidad de un país que sin duda ha sido de suma importancia en el siglo pasado.

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www.marcosisabel.com 

Publicación posterior Publicación anterior
  • No he visto esta serie de películas, así que ¡ya debería empezar! y basada en hechos de la segunda mitad de los años sesenta, 40 años después, ese ánimo de decir ¡basta! no puede estar más actual…
    cuando vea alguna de las películas, volveré a leer el artículo y seguramente lo disfrutaré más.
    ¿con cuál empiezo, con “Yo Christiane F”?

    Con este blog, tengo deberes!! jejejeje ver la primera temporada de Milenium y estas pelis alemanas :D

  • Empieza por la que más te apetezca Gina. Aunque “Yo Christiane F” es la primera que realizó Uli Edel de las dos películas, y de toda su filmografía. Sin duda creo que ambas películas reflejan una época, y sobre todo a un grupo de jóvenes, con unas luchas entre ellos y el resto de la sociedad muy claras; aparte del contexto en el que vivían.
    También te recomiendo que le eches un vistazo, por si quieres saber un poco más del tema, al enlace que coloqué en el artículo respecto a Ulrike Meinhof. Este enlace te llevará a un documental de la 2 (de hace muchos años) en castellano que trata sobre su persona y su implicación en la banda de la RAF.
    Respecto a “Yo Christiane F” tiene un trailer con la canción “Rebel Rebel” de David Bowie que merece la penar verlo.

    ¡Saludos! Y seguiremos con más artículos.

  • Totalmente de acuerdo con la relevancia de todo lo alemán sobre todo en la segunda mitad del alucinante siglo XX. Y su cine bien merece unos cuantos artículos más!. Las dos que comentas ya las disfruté en su momento.

    Puede que me anime a proponerle al equipo directivo del blog una pequeña colaboración…:p

    • ¡Por supuesto Laura!
      En código cine cualquier propuesta es bienvenida.
      Y es obvio que el cine alemán, como otros “cines europeos”, y más si nos centramos en esa época del siglo pasado, merecen más entradas. Están de camino y seguiremos publicándolas.

      Hay más ideas en el camino que pronto verán la luz.

  • Para aquellos que me preguntáis acerca de varios nombres que aparecen citados en este artículo, os comento: Si pincháis en el nombre de Ulrike Meinhof (la primera vez que aparece en cursiva y en color morado) os llevará a un enlace de youtube donde podréis ver un documental de la 2 de hace muchos años acerca de su persona y su afinidad a la RAF.
    También podéis ver algo más de información en el enlace sobre los “jóvenes de la estación ZOO” que hace referencia la película Yo Christiane F.

    ¿La mejor opción? Ver las películas por supuesto-

  • Bueno, Marcos, aunque había leído tu artículo antes, no había visto aún “Yo, Cristina F”, y he de decir que… aunque el visionado ha sido difícil, la verdad, el resultado final ha sido francamente valioso. Tiene escenas escalofriantes, muy intensas. Me encanta esa conexión que apuntas con el contexto histórico. También querría decir que es uno de los retratos de acceso a la droga más verosímiles que he visto jamás, a pesar de la extrema juventud de la protagonista, que de alguna forma obstaculiza la identificación. Creo que es muy directa y aborda el asunto sin tapujos ni distracciones. Te deja sin aliento y con una gran desazón interior.

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