“Un corazón en invierno”: La “analizante” Camille y su posición central

Pero tratemos de entender un poco mejor la estructura de “Un corazón en invierno” desde nuestra tesis “apócrifa” sobre la centralidad del personaje de Camille frente al de Stéphane. ¿Y si fuera el de Camille el corazón “en invierno” al que se refiere el título del film? No en vano, así es cómo se nos habla de ella en una de las primeras ocasiones:

Stephane: ¿Conoces a Camille Kessler? Fue alumna tuya, ¿no?
Lachaume: Hace años. La escuché tocar en Aix, el verano pasado.
Stéphane: La tenemos como cliente.
Lachaume: Lo sé. Maxime me contó. Recuerdo una chica dura, lisa, que mantenía las distancias. Pero a la vez, destila temperamento.

Camille es presentada como una mujer de carácter frío, lo cual desliza una primera idea de lo invernal, que como violinista ejecuta con precisión las notas de sus partituras buscando su expresión más perfecta y acendrada. Nos tienta ir ya apuntando la hipótesis de que algo de la perfección técnica de sus interpretaciones podría justificarse porque ella misma se percibe como un instrumento perfecto y sin grietas. Todas sus interpretaciones artísticas parecen buscar la más geométrica de las ejecuciones, a menudo desprovistas de cualquier acceso emocional, ni en su música, ni en sus gestos de artista, siempre extraordinariamente apegados a la partitura y exentos de toda grieta “personal”. De hecho, no es algo que suceda únicamente en las escenas en que Camille toca el violín, sino que sucede prácticamente en todas las escenas de la primera parte del film, ¡y a pesar de estar viviendo una aventura de tan solo dos meses de duración con un hombre por el que debería sentir algo muy intenso! En la escena del restaurante, a pesar de saber de la presencia de, su amante, Maxime, frente a ella, Camille no le dedica ni una sola mirada:

"Un corazón en invierno" (Claude Sautet, 1992)

Camille se entrega a su conversación con Regine, su representante, es decir, alguien supuestamente incapaz de competir con Maxime por la atención de Camille. Podría decirse, más certeramente, que incluso una persona como Regine, cuya relación con Camille participa de lo laboral, es decir, que se inscribe y circunscribe a la carrera profesional de Camille, tiene más éxito captando su atención que el hombre del que debería estar tan enamorada como para vivir una aventura. Algo de lo emocional parece estar bloqueado en Camille, cuya energía no parece circular en torno al amor, sino que parece preferir la meta de alcanzar la perfección musical que de ella se espera. Y, de hecho, el propio Maxime también lo tiene claro:

Maxime: Para ella, su carrera es lo primero. – dice.

De hecho, el film nos proporciona un detalle que parece confirmar la falta de profundidad de los sentimientos que Camille siente por Maxime: Él le revela a Stéphane que ella no desea hacer pública su relación:

Maxime: Es por ella. Ella tenía miedo… yo no la quería presionar.

En el mapa de prioridades de Camille, esa mujer que nos es presentada por su frialdad, parece que su carrera profesional como violinista es lo más importante, y todo lo demás, incluso una aventura con un hombre casado, es algo periférico que pierde importancia, que no merece un lugar (público) y que conviene mantener ajeno a grandes estructuras que proporcionen fijación. Maxime no ve en ello nada faltante, ningún indicador preocupante en los sentimientos de Camille, y tan solo sentimos su deseo de celebrar y compartir la dicha de conquistar a una mujer tan hermosa y a la que tanto admira.

El título de la película nos hace referencia a un invierno metafórico que parece haberse hecho con el corazón de alguien. Sin duda, el espectador interpreta que es el de Stephane, sobre todo considerando sus gestos hieráticos, su inaccesible semblante y sus respuestas breves y a menudo monosilábicas. Sin embargo, poco a poco vamos entendiendo que quizás no sea un único corazón el que esté aquejado de este mal invernal, y que quizás el de Camille también se encuentre en esa situación. Bueno, quizás no exactamente la misma situación, pues uno de los dos corazones podría estar atravesando una escena transitoria, mientras que el otro podría tener una patología… crónica. De lo que no cabe duda es de que Stéphane coloca a Camille en el centro de su mirada en el instante mismo en que Maxime le habla de ella y le dice “Está frente a ti”, activando, por cierto, un sorprendente arrebato de celos callados que le atormentan por dentro y que casi le impiden escuchar a Maxime con normalidad. De hecho, Stephane se empeñará primero en tratar de rebajar el valor de Camille intentando confirmar que, en su primer encuentro, ella le llevó a su casa (aunque Maxime le dirá “No es de ésas”, conservando el valor de su objeto amado) y, segundo, en preguntarle por el modo cómo la aparición de Camille afecta a su esposa, recordándole tácitamente que Camille debería ser un objeto prohibido. Stéphane no puede soportar lo afortunado que es Maxime y, ciertamente, le resulta imposible ser la persona que éste esperaba que fuera y que necesitaba encontrar.  

Stéphane tiene toda su energía volcada en la mirada con la que necesita todo lo que ve de Camille:

"Un corazón en invierno" (Claude Sautet, 1992)

Una “relación de objeto” que parece ser capaz de abrir en el sólido semblante de Stéphane una apertura hacia algo inesperadamente desmesurado y personal:

"Un corazón en invierno" (Claude Sautet, 1992)

Lo que Claude Sautet nos va a proponer en lo que resta de película, es decir, casi toda, no es otra cosa que un proceso cuyo resultado será convertir la indiferencia habitual en la mirada de Camille, en una mirada deseante capaz, por fin, de localizar su objeto de deseo, como podemos ver comparando a la Camille de nuestra escena con la última Camille de la película:

"Un corazón en invierno" (Claude Sautet, 1992)

Una mirada en busca de su objeto de deseo que será, por supuesto, el de su propio “analista”:

"Un corazón en invierno" (Claude Sautet, 1992)

Un corazón en invierno” empieza a parecer así la historia de una relación analítica que permitirá a una flor congelada poder florecer para alguien, ¿para quién? Primero, para el invierno de Stéphane que es él mismo. Y así cobra sentido el nombre del personaje de Camille, el nombre de una flor muy especial para nuestro relato: Las camelias florecen en invierno.

Dicho de otra manera, lo que la película nos contará será la relación analítica secreta que se establecerá entre “analista” y “analizante” para intervenir en algo de una mirada seca y concentrada, la de Camille, que necesita abrirse para poder entregarse al sufrimiento y la dicha de las auténticas emociones. Y de este modo poder abandonar una cárcel, la de su propia indiferencia, que parece haberla supeditado por completo a la búsqueda de una perfección profesional fuera de todo alcance, un callejón sin salida que Sautet metaforiza en la forma del invierno.

La reparación llegará para Camille por el descubrimiento de Stéphane, pero por medio de Maxime. Será buscando a éste que aparecerá aquél, como el verdadero al que buscaba, como si Maxime fuera apenas la puerta de acceso al verdadero interior que no es otro que el de Stéphane; como si éste fuera lo que, en realidad, buscaba sin saberlo. Cabe acordarse aquí de otro esquema similar, bien famoso en la historia del cine, al que este triángulo recuerda enormemente: “Os presento a Pamela. Es, y no es, una película. “Os presento a Pamela” era el nombre de la película que los personajes de la película “La noche americana” (1972), de François Truffaut, rodaban dentro de la película. Una película dentro de otra película. En ella, el personaje que interpretaba el personaje (sic) de Jean-Pierre Leaud se enamoraba del personaje que interpretaba el personaje interpretado (sic) por Jaqueline Bisset, es decir, Pamela. Los dos recién casados acuden a casa de los padres de él para que ella les conozca, y allí es donde Pamela se enamora del padre de su esposo. Como apuntaría el personaje de la script, interpretado por Nathalie Baye, sucedía que Pamela se había enamorado del hijo como reflejo del padre, que era el verdadero hombre al que ella estaba buscando. Bueno, algo así parece jugarse en este triángulo entre Camille->Maxime->Stéphane, por este orden.

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