Carla F. Benedicto: “La banda sonora de una película tiene que contar cosas que no estamos viendo”

ENTREVISTAMOS a Carla F. Benedicto, compositora, musicóloga, pianista e historiadora, para acercarnos a la labor de composición de música para bandas sonoras. Carla nos habla de tendencias, de buenos ejemplos de música de cine, etc

Como fenómeno de confluencia de códigos, de hecho con un cierto toque fagocitador, el CINE sabe integrar en su discurso numerosos recursos comunicativos por insólitos que puedan parecer. Sin embargo, uno de los que mayor potencial atesora para aportar, enriquecer y mejorar un film es la música. Y a pesar de ello, nos damos cuenta de que desconocemos mucho de su metodología, técnica, arte y procedimientos. Carla F. Benedicto es compositora, musicóloga, pianista e historiadora, y ha aceptado ayudarnos a entender mejor el proceso creativo tras una banda sonora, la relación con el director de la película, las tendencias actuales en bandas sonoras, el uso de las nuevas tecnologías, de la música clásica en las películas y, finalmente, conocer un poco de su trabajo profesional como compositora. En definitiva, una visión autorizada y profesional para saber más sobre un recurso cinematográfico capaz de arruinar una película, o elevarla para siempre.

 

Código Cine: ¿Cómo te enfrentas a la partitura en blanco? Tienes algún tipo de estructuras o patrones a seguir a la hora de componer?

Carla F. Benedicto: Siempre intento hacerme un esquema previo en la cabeza, pensando en qué quiero contar y los recursos que voy a necesitar para ello. Decido instrumentación, dinámicas, fraseo y ritmo, e intento utilizar elementos externos que apoyen el discurso, como por ejemplo la utilización de citas melódicas, estilos musicales con determinadas connotaciones, intervalos específicos, ritmos…Por ejemplo, en ‘tres’ los intervalos principales son siempre de tercera; en la escena final de “Moiré” aparece una cita del Dies Irae; en el tema principal de este mismo cortometraje utilizo la máquina de coser y la repetición de notas como elemento de juego y rutina, pero deformándolas después hacia melodías atonales; en “Icons of Fear” represento la locura de la protagonista con sonidos de cañerías golpeadas; en “Struggling Routine” utilizo el estilo repetitivo para representar la tragedia cotidiana de los malos tratos… Siempre intento aportar a la imagen, contar algo más de lo que estamos viendo. Y después de eso me pongo a componer, empezando por las partes que tengo más claras en mi cabeza. Es muy normal que tenga que repasar el esquema previo varias veces a medida que avanzo en la composición, pero me sirve como marco inicial.

 

¿Cómo ves la relación director/compositor? ¿Cuál debería ser la relación perfecta?

Esta es una cuestión delicada, porque cada compositor y cada director contestaría algo diferente. Desde mi perspectiva, y por norma general, el compositor de una banda sonora tiene una tarea creativa y una responsabilidad inmensa, sólo comparable a la del guionista, el director de fotografía y el propio realizador. Es muy importante que todos caminen en la misma dirección y que todos entiendan perfectamente cuál es la idea predominante de la película, la visión del director. Sin embargo, ese director puede no tener muy clara su visión en cuanto a música, o no saber aprovechar su potencia en su totalidad. Por eso creo que es importante que el compositor esté presente en el proyecto desde la fase inicial, desde el cierre de guión; de esa forma puede ir forjando el universo sonoro que enmarcará la película de la mano del director, probando opciones, descartando otras…y creo que, tanto director como compositor, deben tener confianza en el buen hacer y la profesionalidad del otro. Por supuesto esto es mucho más fácil cuando ya se ha trabajado con el mismo director más de una vez, y siempre y cuando el director esté mínimamente interesado en la música. Con el tiempo te das cuenta de que, si no es posible encaminar tu visión de la película con la del director, es más beneficioso para todos rechazar el proyecto a hacerlo desde diferentes perspectivas.
.

carlafbenedicto1

  ¿Hacia dónde dirías que caminan las tendencias actuales en composición para cine?

Me temo que, en líneas generales, hacia la uniformidad. La maquinaria de autores actuales enaltecidos por Hollywood como Hans Zimmer y James Horner, entre otros, ha provocado una oleada inmensa de música basada en percusión potente y armonías repetitivas, con melodías sencillas, parecidas entre sí o incluso inexistentes, que son muy efectivas para historias épicas y de aventura. Un buen ejemplo es la banda sonora de “Piratas del Caribe”, la cual considero de buena calidad, o las últimas películas de “Superman” y “Batman”. Es un estilo eficaz para películas de acción y grandes hazañas, pero su acogida por parte del gran público ha sido tan brutal que lo encontramos en cualquier producción audiovisual, desde publicidad de lencería hasta programas de cocina, documentales de naturaleza, etc., uniformando así gran cantidad de música para imagen.

Por otro lado, el estallido de la web ha propiciado el crecimiento exponencial de las temidas librerías musicales, para las cuales la mayoría de los compositores de cine hemos trabajado por exigencias del mercado y necesidad de promoción (siendo por tanto responsables también de su proliferación). La utilización de música pre-compuesta, que obviamente nunca puede reflejar con exactitud y precisión lo que se quiere transmitir en la producción, es el colmo de la no-adecuación entre música e imagen. Para mí, la utilización de música de librería implica un desinterés claro del director por la banda sonora de su proyecto y, por tanto, por cuál va a ser el resultado final del mismo.

 

¿Cuáles dirías que han sido las bandas sonoras mejor resueltas que has podido disfrutar recientemente?

La música de la cabecera de la serie “American Horror Story” me parece de lo más interesante que he escuchado últimamente. Es inquietante y turbadora pero también fresca y original, sobre todo en un momento en que la música de terror regresa una y otra vez al Bishara más terrorífico de “Insidious”. “Gravity”, aunque me pareció algo predecible en algunas ocasiones, es bastante consistente en cuanto a narrativa musical, especialmente en los momentos más dramáticos y en la conclusión de la película, donde la música adquiere protagonismo.

Sin embargo he de reconocer que no he escuchado recientemente nada que me cautive al nivel del Herrman de “Vértigo” o “Con la muerte en los talones”, del Williams de “Tiburón”, o del Elfman de “Beetlejuice” y “Eduardo Manostijeras”. El trabajo de éste último fue, de hecho, lo me motivó a adentrarme en el mundo de la música de cine.

·

¿Qué te parece la utilización de música clásica para el cine? ¿Por ejemplo en las películas de Kubrik?

La utilización de música de grandes autores de la historia de la música me parece un asunto delicado y peligroso. Muchas veces se utilizan obras clásicas de forma diegética (cuando la música forma parte de la propia  narración, por ejemplo emitiéndose en la radio o siendo interpretada por el protagonista), lo cual no siempre me convence porque encasilla a ciertos autores frente al gran público, como por ejemplo el uso de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi para reflejar a una frívola burguesía, o El Clave Bien Temperado de Bach para retratar a un frío y calculador asesino en serie. Pero cuando se utilizan grandes obras de la humanidad como banda sonora en sí, las posibilidades de que la película quede desmerecida son, para mi gusto, muy grandes. Por ejemplo, “Melancolía”, de Lars Von Trier es una gran película, de gran sutileza y potencia; sin embargo, desde mi punto de vista, no fue acertado utilizar la obertura de “Tannhäuser” de Wagner como banda sonora, puesto que la potencia de semejante titán musical ensombrece la película del gran Von Trier.

Sin embargo, creo que Kubrick es una excepción. Sus películas son tan potentes visualmente que tratan de igual a igual a la música de Rossini, Elgar o Shostakovich, por poner algunos ejemplos. Especialmente en “2001: una odisea del espacio” donde, a pesar de que la banda sonora que compuso Alex North era maravillosa, no se me ocurre  una música más adecuada para las escenas de los primates que Así habló Zarathustra de Strauss; o en “Eyes Wide Shut”, donde no hay mejor forma de transmitir la desconfianza que reina en la película que con Musica Ricercatta de Ligeti. Pienso que no hay muchos directores que puedan jactarse de poseer esta virtud.

Las nuevas tecnologías suponen un ventaja o una desventaja en la creación de música para cine/TV?

En general diría que es una ventaja, aunque con matices. La irrupción de los secuenciadores digitales y la composición MIDI han permitido que producciones sin presupuesto suficiente para contratar a una orquesta sinfónica o un estudio de música electrónica puedan contar con bandas sonoras que los emulan, de manera más o menos decente.

Sin embargo, el sonido de los instrumentos virtuales todavía no es comparable en prácticamente ningún caso al de instrumentos reales, y muchos directores sin aprecio musical suficiente, pero con un proyecto de cierta envergadura entre manos, no son conscientes de ello. Es un problema de falta de adecuación música-imagen; si estamos viendo unos planos preciosos grabados con cámaras de más de 50.000 euros, con actores creíbles, una fotografía interesante y un guión atractivo, resulta devastador escuchar una banda sonora dominada por sonidos de Native Instruments.

 

Cuéntanos algo que odies encontrar en una banda sonora

Hay dos cosas que, desde mi opinión, son los errores más comunes en la concepción de las bandas sonoras. La primera es la no adecuación música-imagen. Hay veces que se componen bandas sonoras bellísimas que no son apropiadas para la imagen que acompañan; otras veces la calidad de la música es cuestionable o incluso ha sido descargada de librerías pre-compuestas, estropeando así una película que, de otro modo, podría haber sido mucho más interesante. En ambos casos es una verdadera pena que un director que ha puesto todo su empeño en conseguir una producción de calidad eche a perder el resultado final por no prestarle la atención que merece a su banda sonora.

El segundo supuesto que, para mí, no es acertado, es la composición de música que simplemente repite lo que ya estamos viendo: si hay una escena dramática, la música es dramática sin más; si hay una escena de amor, la música es romántica sin más… La banda sonora de una película tiene que aportar a la imagen, tiene que contar cosas que no estamos viendo, bien porque aún no han ocurrido, bien porque ya han pasado, bien porque son más profundas de lo que se nos está enseñando en ese momento. La música tiene que narrar e ir de la mano del guión y la imagen, pero de forma paralela, para enriquecer la película. Soy completamente contraria a esa afirmación que he escuchado alguna vez de que una buena banda sonora es aquella que no recuerdas después ver de la película; para mí, si ese es el caso, esa banda sonora es tibia, indiferente y meramente ornamental; no aporta nada interesante. Una buena banda sonora siempre se recuerda a la salida del cine (y una mala también).

 

Eres compositora, pianista y musicóloga, pero también historiadora, máster en relaciones internacionales y doctoranda de historia contemporánea. ¿Cómo compaginas mundos tan diversos?

Siempre he tenido dos pasiones hacia las cuales me he encaminado. La primera es la música; mi padre me apuntó a clases de solfeo y piano en el colegio antes de que yo pueda recordarlo; aprendí a leer y escribir en pentagrama a la vez que me enseñaban el alfabeto. La segunda fue algo más tardía; cuando tenía 14 años una profesora cambió radicalmente mi forma de entender la historia contemporánea y me hizo apasionarme por ella. Desde entonces me he dedicado a ambos mundos, a veces simultánea y a veces consecutivamente, pero nunca dejando completamente de lado ninguno de los dos. Para mí no son ámbitos tan diversos como pudiese parecer, sino más bien complementarios; la historia me ayuda a entender el mundo en el que vivo y la música a entenderme a mí misma.
·

¿Cómo nos resumirías tu trabajo como compositora de cine hasta ahora? ¿Qué es lo que más y lo que menos te ha gustado de tu experiencia?

Fue hace casi dos años cuando decidí dejarlo todo para dedicarme exclusivamente a componer y especializarme en música para imagen. El apoyo que recibí por parte del realizador Fran Gas fue decisivo para lanzarme a perseguir mi sueño; un sueño que nunca antes me había siquiera planteado, puesto que yo siempre había sido pianista. Desde entonces puedo decir que el camino está siendo más que satisfactorio: el cortometraje ‘Moiré” (Limonada Producciones) lleva ya casi 40 selecciones en algunos de los festivales más importantes del mundo (Festival de Cine de Alfás del Pi, Festival de Cine de Monterrey); y esta semana asistiré al Festival de Cine Fantástico de Sitges, donde el cortometraje “tres” de Fran Gas Video (en el cual, además de ser la autora de su banda sonora, hago mis pinitos como actriz) ha sido seleccionado para competir por el Premio Paul Naschy. Soy muy afortunada por haber contado con la confianza de los directores para ser parte de estos proyectos.

Lo mejor de esta profesión para mí, sin duda, es el poder dedicarme a lo que me hace verdaderamente feliz; se acabaron los síndromes postvacacionales y las depresiones de los domingos. Trabajo casi todos los días de la semana y no me importa. Lo peor supongo que es la inestabilidad económica, el haber renunciado a la seguridad que implicaba un contrato indefinido…¡si es que eso tiene algún tipo de validez actualmente en nuestro país!.
·

¿Cuál dirías que ha sido tu trabajo más personal, el que más te define?

Siempre intento volcar parte de mí en lo que compongo, aunque supongo que “tres” es el que mejor refleja el momento en el que me encuentro ahora mismo. También podría mencionar “Moiré”, en cuya composición dejé un pedacito de mí, e incluso “Struggling Routine”, la cual compuse para un proyecto de cortometraje que finalmente no resultó. Pero en general intento que en cada pieza que compongo, por muy pequeña que sea, se perciba algo de lo que soy.

·

¿En qué andas enfrascada como compositora en este momento?

En demasiados proyectos, ¡como siempre!. Estoy empezando a componer la música del nuevo cortometraje de Fran Gas Video, de estilo electroacústico y experimental, el cual confiamos en que vea la luz en 2015. También estoy haciendo piezas libres destinadas a cine y TV para la editorial Kicksta Music Group, la cual me representa en EEUU y Asia, y continúo con proyectos instrumentales propios que espero poder terminar algún día. Comienzo también a abrirme paso en publicidad: acabo de terminar la música de un spot para la revista Be Runner My Friend, un vídeo interno corporativo para Correos, y estoy a la espera de comenzar otro más para una agencia de marketing de Madrid. ¡Todo a la vez!
·

¿Cuál sería tu encargo ideal como compositora… si pudieras elegirlo?

Me encantaría hacer la música de alguna película de Tim Burton…si el señor Elfman me lo permite, claro está. Un largometraje de suspense al estilo Hitchcock, una película de grandes hazañas o pequeños sentimientos…en realidad cualquier película de calidad que me permita narrar con la música que compongo; hacer temas para cada personaje, modificarlos y que evolucionen con la película. Algo que me permita contar cosas, que es lo que realmente me gusta hacer con la música

Puedes escuchar todos los trabajos de Carla F. Benedicto en www.carlafbenedicto.com

Siguiente artículo Artículo anterior

Comments are closed.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga una mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

CERRAR

Recibe nuestro newsletter

Suscríbete ya a nuestro newsletter y recibe cómodamente lo mejor de Código Cine

Rellena estos datos:




¡Gracias por suscribirte!