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El Evangelio según Sorrentino (Parte II)

Falsos profetas

Si tenemos un Mesías, no nos puede faltar un falso profeta, hecho muy anunciado en la Biblia. Veamos primero cómo están descritos; en la Segunda Carta a los Corintos, se describe a los falsos profetas como ministros de Satanás que se disfrazan de apóstoles de Cristo: “porque estos falsos apóstoles, son obreros fraudulentos, transfigurándose en apóstoles de Cristo” (2 Corintios 11-13:15). De hecho, Lucifer es tratado como un falso profeta.

Este falso profeta sería el nuevo Papa elegido, que llega a serlo gracias a distintas argucias y elegido por su carácter manso, moldeable e influenciable. O eso es lo que se pensaba al principio, porque efectivamente, se nos presenta como un lobo con piel de cordero. No es casual que elija como nombre papal el de Francisco II; cuando un nuevo Papa elige su nombre para el papado, lo suele hacer con una intencionalidad. La de este nuevo es la de seguir la estela dejada por Francisco I, que en campechanía no le ha ganado ninguno. Pensemos también en el revuelo que se formó cuando Lenny eligió el de Pío XIII, ya que Pío XII tuvo un papado controvertido pero a la vez muy fiel a unos principios, los cuales defendió de manera casi feroz. Pero al nuevo Papa se le supone manso. De hecho, al escribirle el primer discurso (el de Pío XIII se lo escribió él mismo), muchos borradores son rechazados por uno más “suave”: “ese pasaje es dulzura y candor, como nuestro nuevo Papa”, se dice en la serie.

Antes del discurso es un hombre lloroso, tembloroso, que dice “tengo miedo” al Secretario de Estado. Mientras está exponiendo su primer discurso, una paloma se lo lleva. No hace falta decir la simbología de la paloma, asociada al Espíritu Santo. El Espíritu Santo, ¿Dios?, le roba los papeles donde está el discurso; le roba su único apoyo. Ya sólo queda él, sin artificios. Y, ¿en qué se convierte al quitarle todo artificio?

—Dios Santo, ¡no! Está empezando a ser consciente —dice el Secretario de Estado.

Efectivamente, está empezando a ser consciente de que tiene el poder. El lobo se está empezando a quitar la piel de cordero, aunque había un elemento en su indumentaria que habíamos pasado por alto y que nos anticipaba esa dualidad del nuevo Papa: vemos a un lado al demonio y al otro a un ángel. Ángel y demonio, el bien y el mal.

"The new pope" de Paolo Sorrentino

Pronto aflora su verdadera personalidad, como por ejemplo pidiendo que le traigan un dulce “cueste lo que cueste o me enfadaré. Y no es cosa buena que el Papa se enfade”. Los falsos profetas también son aquellos que tienen un falso carácter profético o falso carisma y que predican la demagogia. En este sentido, Francisco II sería el prototipo de falso profeta.

Pero la existencia de falsos profetas también es una señal de la segunda venida de Cristo.

“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, mas de dentro son lobos rapaces” (Mateo 7:15).

John Brannox / Juan Pablo III / La gran incógnita

Y conforme avanza la historia, los personajes se van deslizando, nos encontramos a uno de los principales de esta temporada, Sir John Brannox, uno de los perfiles más interesantes y subyugantes. No es tarea fácil relacionarlo con algún personaje bíblico, ya que es bastante más rico en matices que la gran mayoría de los protagonistas de la Biblia. ¿Qué sabemos de él? Sus padres son nobles y tenía un hermano, del que más tarde se sabrá que fue el autor real de La Vía Intermedia. Podríamos identificar a Sir John, futuro Juan Pablo III, con Santiago el Mayor, uno de los apóstoles. Santiago era hermano de San Juan, uno de los evangelistas, ambos hijos de Zebedeo. Empecemos por el principio: Zebedeo, cuyo nombre quería decir “El Señor ha dado”, era pescador. Su hermano fallecido se llamaba Adam, Adán en inglés, como el primer hombre, puro, al que Eva engaña para comerse el fruto prohibido. En el capítulo 2x3 se nos dan más detalles tanto de Adam como de John (Juan). Adam y John aparecen al principio de niños contemplando a un ciempiés, que Adam identifica como Dios. Uno de los símbolos de Adán es verle rodeado de animales, ya que Adán se consideraba el señor de los animales.

Adán y Eva en el Paraíso, Jan Brueghel el Joven.

Adán y Eva en el Paraíso, Jan Brueghel el Joven.

Adam se nos presenta como un ser absolutamente bueno e inocente, pero que el hecho de comer la fruta del Árbol de la Sabiduría; o lo que podría ser lo mismo, el hecho de escribir un libro importante para la Iglesia, el haberse descubierta su sabiduría (ya que más tarde nos enteramos que realmente el autor de La Vía Intermedia fue Adam) le lleva a la expulsión del Paraíso, en este caso, muriendo poco después. A San Juan se le atribuye la autoría del Apocalipsis, además del Evangelio según San Juan. Vamos a ver que en un principio Adam sería el personaje que más se parece a San Juan, pero ya que su hermana le suplanta en la autoría de su libro, será él ell que se asemeje a San Juan; hasta el nombre es el mismo: John=Juan. ¿Cómo muere Adam? En un accidente esquiando, bajo los postes de la pista de esquí con forma de cruz. Muere a los pies de la cruz, o puede que por la cruz.

No olvidemos que ese error, el hecho de que John se apropie de la autoría de ese libro hace que desde el Vaticano posen su mirada en él para ser el nuevo Papa. Y, ¿dónde es elegido un nuevo Papa? En la Capilla Sixtina, bajo los frescos pintados por Miguel Ángel, y en el centro, La creación del hombre, el momento en el que Dios insufla vida a Adán tocándole el dedo. Adán(m), su hermano, el que escribió ese libro, es el “elegido” a través de su hermano John. Uno de los problemas que tiene que solucionar la Iglesia es el enfrentamiento con el Islam, endurecido con varios ataques terroristas cometidos hacia católicos. Adán es visto por los musulmanes con reverencia, ya que es considerado primer hombre y profeta del Islam.

Ve la película Easy Rider, reconociendo que es una de sus películas favoritas. Le gusta porque “parecen libres”. Si recordamos la película, los personajes encarnados por Dennis Hopper y Peter Fonda emprenden un viaje hacia el carnaval Mardi Gras en Nueva Orleans. El festival empieza el 6 de enero (día de la Epifanía de Jesús) y culmina en el Mardi Gras, o Martes de Carnaval, víspera del Miércoles de Ceniza y comienzo de la Pascua, periodo de reflexión, ayuno y abstinencia antes de la Semana Santa. Así que podríamos considerar el visionado de la película como comienzo de esa Pascua, anterior a la Pasión y Muerte de Jesucristo.

Si la Pasión de Jesucristo empezó con la Última Cena, la de Juan Pablo III comienza tras su elección como Papa, con la celebración de una recepción/cena. Allí, en un momento dado, el Papa se coloca en el centro de un círculo formado por la comunidad de cardenales y más allegados; la cámara, con un travelling circular, va recorriendo los rostros de cada uno de ellos, mirando al Papa, al igual que los apóstoles, pero también, en un intento de buscar al que le va a traicionar. En este caso, en forma de tentación, como el diablo. Le regalan un coche de alta gama, a la vez que le dicen “así funciona el mundo real”. Le chantajea con una debilidad que tiene, “hay que elegir entre chantaje y benevolencia” le dicen.

"The new pope" de Paolo Sorrentino

Y es que parece que a este Papa no le sale nada bien, todo parece un reflejo de lo que debería ser. Cuando va a Venecia a visitar en el hospital al Papa emérito durante el coma, este momento contemplando a Sofía en el vaporetto nos recuerda el tema de “Noli me tangere”, tantas veces representado en el arte, aunque, en efecto espejo, ya que esta vez es el personaje femenino el que está en un plano superior. “Noli me tangere” (“no me toques” o “no me retengas”) es el momento en el que María Magdalena se encuentra a Cristo y lo confunde con un labrador. Cristo con una mano la para y con la otra señala al cielo: no me toques, no me retengas, tengo que ir con mi Padre. En esta escena él es quien tiene que ir a ver al otro Papa, aún no puede tocar a Sofía.

"The new pope" de Paolo Sorrentino

Derecha: Noli me tangere, Correggio.

Tiene que cerrarse esta historia. El hospital donde está Pío XIII se llama “San Pablo y San Juan”. Efectivamente, el hospital lleva el nombre del nuevo Papa, Juan Pablo. Pío XIII sigue “habitando”, ocupa  metafóricamente al nuevo Papa.

John tiene el mismo carácter que San Juan; tradicionalmente a San Juan se le ha caracterizado como un hombre bueno, con un carácter suave, por lo que Jesús llegó a considerarlo como su apóstol más amado. John, al que también se le echa en cara su carácter, llega a decir: “valiente, revolucionario… cualidades que yo no poseo”. Y es que es mal asunto tener a un Papa que parece no creerse nada. Durante el cónclave por el cual él es elegido, hay un voto a Pío XIII. Él reconoce que ese voto lo emitió él porque piensa que “Dios no le ama”; incluso, se deja besar por el “diablo”.

Parece que esta visión de Sofía como alguien intangible le llega de tal manera, que después toca la escultura de la Virgen María que está en el despacho; es más, parece que baila con ella, seducido por la idea de tocar sus manos, de acariciarlas, formando un corazón con ellas.

"The new pope" de Paolo Sorrentino

Siempre ha dicho que él es como la porcelana, un ser frágil; y de hecho, se termina rompiendo. Una ruptura que se soluciona cuando Pío XIII toma las riendas del papado, y tal y como hace Jesucristo a los pies de la cruz, cuando se dirige a su madre y San Juan: “Mujer, ahí tienes a tu hijo (…), ahí tienes a tu madre (Juan 19, 26-27)”. Sofía, tras aparecer bajo el cuadro de la Virgen María, parece que está bendecida por ella, como otorgando su virtud; al otro lado está un crucifijo. Sofía está colocada entre la Virgen y Jesucristo.

"The new pope" de Paolo Sorrentino

Al final, efectivamente, John Brannox (San Juan) se reencuentra con Sofía. Ya no van a estar solos nunca más.

Esther / Salomé traidora

Esther en la primera temporada era una mujer cándida, inocente, fascinada por Lenny, al que abiertamente se ofrece carnalmente; su embarazo es, según ella, un milagro obrado por el Papa. En esta segunda temporada su recorrido es distinto. Ya no es esa mujer dulce, sino que parece que la vida la ha amargado. Y es en esta parte de la trama donde los personajes van a ser distintos personajes a la vez, van a habitar distintas personalidades. Esther conoce a Fabiano, del que piensa que es “un ángel”, y efectivamente, tiene el aspecto de ángel, aunque algo turbio deja ver.Pero realmente no sabemos si se lo está diciendo a Fabiano o lo está pensando de Lenny con su hijo recién nacido en brazos, cuya foto está colgada en la pared.

"The new pope" de Paolo Sorrentino

A pesar de ser profundamente creyente, incluso diciendo que “la muerte de su mujer fue voluntad de Dios”, no le tiembla el pulso para tentar a Esther. A ella le cuesta aceptar, pero se siente abandonada por Dios, “todos me habéis abandonado”, llega a decir, lamento que recuerda a ese “Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mateo 27:46) que lanza Jesucristo en su mayor momento de angustia.

Fabiano le propone “hacer compañía” al hijo de una millonaria, que por sus problemas de salud nunca ha estado con una mujer, a cambio de dinero. El chico, que seguramente padece hipertricosis o síndrome del hombre lobo, primero tiene miedo, pero luego se acostumbra y ambos se aceptan y disfrutan del tiempo juntos. La madre le propone juntar a un grupo de chicos marginados y Esther baila para ellos, una imagen que nos recuerda enormemente al baile que hace Salomé antes de pedir la cabeza de San Juan Bautista. Incluso en este cuadro podemos reconocer al “hombre lobo” entregándole la cabeza del Bautista.

"The new pope" de Paolo Sorrentino

Inf. Der.: Salomé, Franz Von Stuck.

Pero ¿cómo ha podido cambiar tanto Esther? La respuesta es muy sencilla: la ha tentado el diablo.

"The new pope" de Paolo Sorrentino

El diablo encarnado en esta chica, líder del grupo extremista de Pío XIII que está permanentemente esperando a la puerta del hospital donde se encuentra. Este diablo le dice a Esther que quiere el cuerpo del Papa, vivo o muerto. Así que Esther lleva a cabo esa petición. ¿Quién sería San Juan Bautista? ¿Quién va a ser sacrificado para que aparezca Pío XIII? Efectivamente, el profesor que es secuestrado y posteriormente asesinado; es sacrificado tan solo para atraer la atención del Papa. Y lo consiguen, ya que él inicia su Vía Dolorosa para ir allí; en cierta medida, es un sacrificio doble: Esther y el “diablo” sacrifican al profesor y el Papa se sacrifica él mismo, se sacrifica, en cierta medida, por el profesor, por todos nosotros, al igual que Jesucristo.

Finalmente, Esther es encarcelada, en una escena que nos recuerda a los cuadros de Santa Águeda en la cárcel. Santa Águeda fue una mártir cristiana que trabajaba en un lupanar, que había ofrecido su virginidad a Cristo y que había conservado su virginidad. Recordemos que en la primera temporada Esther se ofrece a Pío XIII y que en esta segunda temporada se acuesta con distintos hombres, por lo que el paralelismo está claro.

"The new pope" de Paolo Sorrentino

Derecha: Santa Águeda en la prisión, atribuido a Andrea Vaccaro.

Pinceladas

Considerando La Biblia como una novela, extensa y cuajada de personajes secundarios, el estudio de estos mismos es complicado, ya que la línea temporal, su línea temporal, se corta en muchas ocasiones sin un fin adecuado, “novelesco”. Bien, pues lo mismo les pasa a un buen puñado de personajes secundarios en esta segunda temporada: su desenlace está sin determinar o tan sólo esbozado en unas pocas pinceladas. Pero como aquí nos estamos ocupando de la relación entre la serie y el arte, vamos a ver algunas pinceladas (sueltas) artísticas que nos dejan las imágenes e intentar desentrañarlas para hacerlas más entendibles.

Piñas: igual pasan desapercibidas, pero a lo largo de toda la serie aparecen una gran cantidad de piñas.

"The new pope" de Paolo Sorrentino

Y como todo lo que aparece en una (buena) producción está meticulosamente meditado, nada se deja al azar. Las piñas son un ejemplo de ello, ya que no podemos entender que la profusión de piñas se debe a que sobraron en el catering de la serie.

A lo largo de muchas culturas y tradiciones, la piña es símbolo de lo sagrado, la conciencia y el conocimiento. En el mismo Vaticano podemos encontrar muchísimas piñas. Es más, tenemos el Patio de la Piña, coronado por la escultura de una piña de 4 metros de altura. Este patio se dedicaba principalmente al descanso y a la meditación.

Otro de los significados más antiguos atribuidos a la piña es la fertilidad; no tenemos que irnos tan lejos para ver ejemplos; en el Alcázar de Segovia tenemos el Salón de las Piñas, cuyo techo está decorado con piñas.

Alcázar de Segovia - Salón de las Piñas

Piñas doradas, como las que se ven en la casa de la millonaria que da trabajo a Esther, símbolo de esa fertilidad que busca la madre para su hijo; piñas como las que están sobre la mesa al pasar John justo cuando comunica su decisión de ir a Lourdes, simbolizando la conciencia y el conocimiento.

Monjas: en un momento dado, las monjas se colocan formando un círculo de mujeres mientras se escucha el Ave María de Schubert. Originalmente, este lied fue compuesto para formar parte de una obra mayor basada en el poema épico de Walter Scott La dama del lago. En este poema, la dama acompañada de su padre, se esconde en una cueva para evitar una venganza. Allí, canta una canción a la Virgen María para pedirle ayuda. Al igual que la dama del lago, las monjas se refugian en su pequeña comunidad de monjas, e incluso una de ellas se tatúa una monja con el puño en alto, símbolo de su lucha conjunta.


Y, ¿cómo termina esta historia/evangelio? Con un claro homenaje a El Resplandor, con Pío (el hijo de Esther) montando en triciclo. Se topa con… el Papa, que resulta ser Voiello, que le espeta: “¡Pío! ¡Tocapelotas!” ¿Podría ser el niño Pío la reencarnación de Pío XIII? ¿Está señalando que el nuevo Papa no le gusta? El niño de El Resplandor estaba fascinado por la habitación 237. 237, cuyos dígitos suman 12, siendo el número siguiente el del Papa omnipresente. Igual este “nuevo niño” de El Resplandor suma una cifra a ese 12.

El Resplandor, de Stanley Kubrick

Volver a la primera parte de este análisis.

Bicho raro para quien comparta un segundo de su vida conmigo, aunque simplemente observo el mundo desde otro ángulo. Fascinada por el cine, al que concibo, junto al jazz, como la mayor expresión artística desde las pinturas rupestres. Chica vintage en mis ratos libre, y en los ocupados también.

Una respuesta a “El Evangelio según Sorrentino (Parte II)”

  1. Julio dice:

    Genial análisis. La serie es magnífica, está tan plagada de referencias y tiene planos tan estudiados que daría para escribir "evangelios" sobre ella. Tu análisis hace que la visualización de la serie cobre una mayor profundidad. Me queda indagar en el personaje de Bauer, me parece de los más interesantes aunque no esté tan detallado como otros. Excelente trabajo, Elena.

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