Louis Malle, el último polemista francés en 5 puntos

Louis Malle

Nos adentramos en el cine del director francés Louis Malle, al que conocemos por películas como “Au revoir les enfants” o “Los amantes“, a través de 5 enfoques autointerrogantes que nos llevarán al corazón mismo de su cine.

 

1.- Primer contacto

Ni siquiera fue un primer contacto, más bien una impresión o atracción, cuando me topé con el cartel de “Au revoir les enfants” (1987) en algún viejo número de Fotogramas. Recuerdo la fascinación que me creó esa imagen sin gracia alguna, no a mis ojos de 5 años, en la que dos niños de perfil, que parecían muertos de frío ataviados con gruesas abrigos de color negro, cada uno con su boina, también negras, dirigían sus miradas a un punto fuera de encuadre a la derecha del cartel. Qué enigma en sus miradas y qué curiosidad saber qué estarían mirando. Qué revelador saber que una película que no era de animación me hablara de otros niños como yo. Dos décadas más tarde, y por casualidad, llegó a mis manos alguna copia de la película. Ese mismo día, como algo latente en mi interior y que no podía esperar, maté al gato que se me había quedado atrapado en mis memorias cinéfilas, quedando fascinado con la apasionante historia de amistad, en parte autobiográfica, que, durante años, me había ocultado esa desoladora imagen del cartel.

2.- Louis Malle, ¿un director ecléctico?

Sí, pero también, como en todo cine de autor, en su filmografía se pueden adivinar personales manías persecutorias como la niñez, el descubrimiento del sexo y la reprobación de la burguesía. La más sobresaliente: su nada oculta posición izquierdista. Ahí están títulos polémicos como “Lacombe Lucien” (1974) y “La petite” (1978), de su periodo estadounidense, cuando emigró para dejar de ser, por algún tiempo, blanco de todas las críticas, que le tachaban de cineasta pedófilo e innoble. Antes, con “Le souffle au coeur” (1971) ya había sufrido la censura italiana, al retratar la relación incestuosa de una madre y su hijo. Paradójicamente, y en contra de los que muchos hubieran querido, esta película fue nominada a la Palma de Oro en el Festival de Cannes.

3.- Una escena para

el recuerdo

Esto no es como elegir tu película favorita. Aquí hay respuesta rotunda. Sin dejar de apreciar otros grandes momentos en el cine de Malle, me quedaría con aquella escena en “Le souffle au coeur”, de la que ya he hablado antes, en que madre e hijo parecen consumar el mutuo cariño que se tienen. Pese a que Malle, que este próximo 30 de octubre de 2013 hubiera cumplido 81 años, la rodara seguramente intentando no emitir juicio alguno sobre sus personajes, este acto considerado impuro alarmó incluso a parte de la izquierda francesa. Por otro lado, y si se me permite dar una segunda banda ganadora, ésta se quedaría enredada en la extasiada naturaleza que envuelve a Les amants” (1958) en ese paseo nocturno en barca, donde la poesía de Duras y el genio cinematográfico de Malle parecen darse la mano para emparejar lo imposible: romanticismo y crítica política.

4.- ¿Etapa francesa o etapa estadounidense?

No se puede negar que a su vuelta de Estados Unidos, Malle regresó en buena forma para ajustar las cuentas con su pasado. En Estados Unidos rodó varias películas interesantes, como “Atlantic City” (1980) y My dinner with Andrè” (1981), pero fue cuando pisó de nuevo terreno francés que supo dejar la puerta totalmente abierta a las musas del arte. Una muestra de ellos son sus últimas cuatro películas, favoritas de muchos y también de la crítica: la ya citada “Au revoir les enfants”, “Milou en mai” (1989), “Damage” (1992) y “Vania on 42nd Street” (1994), su despedida.

5.- Asuntos pendientes

Como todo buen cinéfilo mantengo actualizada una lista de películas por ver. En esta algún título que otro de Malle aparece, sobre todo de su etapa intermedia, quizá la menos conocida, esa que se encuentra en la parte más baja de la convexidad de su trayectoria cinematográfica como “Le feu follet” (1963) y “Le voleur” (1966). También, y tengo que reconocer, en mi lista se cuela “Vania on 42 Street”. Quizá no la haya degustado antes inconscientemente, como cuando, de pequeño, uno se come primero todo el pan y deja el chorizo para el final.

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  • Louis Malle… a través de los ojos de Rogelio, ¡un gusto leerte por aquí!. Espero que sea la primera de una larga lista de colaboraciones!!.
    AH! y… yo vi “Vania en la calle 42” hace varios años y me encantó. Sé que no tiene mucho que ver con el resto de su cine, pero me pareció espléndida. Es una película de formato teatral donde brillan los actores, el texto adaptado de la obra original y … por supuesto, ¡el pelo de Julianne Moore!, que está preciosa.

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