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“Los amantes” de Louis Malle, la noche de amor para la que se creó el cine

En 1958, Louis Malle rodó "Los Amantes", y con su escapada nocturna, Jeanne Mourreau y Jean-Marc Bory vivieron la noche de amor a la que todas quieren parecerse, la noche para la que se creó el cine.

"Te has inventado un país. Para que me pierda".

Se lo dice Jeanne Moureau a su amante en medio de la noche, y en el transcurso de apenas unos minutos y por el efecto contundente de una mirada, su corazón se llena de nuevo de todo el amor del mundo. Una mirada vigorosa, partida del corazón y con el deseo en los ojos, que lleva a una mujer a perderse en la noche del amor que desearán juntos para  despertar “en otra mañana”. La noche derriba el realismo exhausto y aburrido con el que Louis Malle nos cuenta la vida de Jeanne durante las dos primeras terceras partes de la película, y nos seduce después con un país inventado por su amante, en un claro de luna, para tomarla y llevarla lejos: de su marido, de su matrimonio, de su amante formal, de su casita en el campo y del glamour de París, de todo y de todos, incluso de su hija Catherine. Malle nos cuenta la desesperada, romántica y aún así autodestructiva urgencia de Jeanne por abandonar su vida entera para perseguir durante el día el amor de una noche. Malle nos dice: “Y se fueron en un largo viaje en el que conocieron la incertidumbre”.

Años después, Truffaut y su mirada adulta capaz de radiografiar los sentimientos de la mujer dibujó uno de los mapas más realistas que se pueden trazar sobre la infidelidad: “La piel suave” (1964). Sin embargo, la mirada era desde una óptica masculina y allí la urgencia desesperada por la felicidad es compensada a la larga con un desenlace inesperado. Malle, sin embargo, irrealiza una mujer hasta hacer de ella el símbolo de las segundas oportunidades a fondo perdido, y lanza por su mente el arrojo de un destino incierto que sabe a felicidad pura y que nos hace a todos volver a creer en el amor, a pesar de todo.

Suena el violín trágico y romántico a la vez de Brahms, mientras los amantes vagan en su claro nocturno embriagados y sumidos en la intensidad de una noche que lo cambiará todo. Se dicen las cosas sin decírselas y traman su huída sin mediar palabra, sólo con unos intensos: “Sí, lo sé”. En la cama de Jeanne, el gesto triste y cansado de Moureau exhibe radiante las mejores sonrisas de la francesa, jamas demasiado prolija en ellas, y las manos de él rodean su espalda desnuda como no la habíamos imaginado: Nada nos hacía pensar que llegáramos a ver la mano de Jeanne exigiendo con prisa ser cogida sobre las sábanas, ni su pecho desnudo llenarse de éxtasis perdida en la sensación y la intuición de un largo viaje sin retorno. Vemos su cuello y sus brazos abrirse en señal de entrega mientras nuestro cuerpo de espectadores desaparecidos se agarrota temiendo que la broma del sueño espante la nueva realidad y que esta necesaria fantasía no pueda ser de verdad.

Los Amantes de Louis Malle

Pero no, Malle nos lo provee tal cual y deja que suceda hasta el final. Jeanne lo deja todo atrás, baja la escalera junto a su nuevo amante, deja boquiabierta a su superficial y egoísta amiga, solivianta para nada a su amante oficial y aún mejor: renuncia a la compañía tétrica del que ya sólo por costumbre era su marido. A su amiga le dice: “No intentes entenderlo”.


Hay quién dice que  “este es un homenaje a la infidelidad”. Yo creo que es un homenaje al amor, y a la vida; a la auténtica felicidad y a la energía por buscarla. Jeanne Mourreau y Jean-Marc Bory demuestran lo que el cine llegó a ser, viviendo la NOCHE para la que se creó el cine.

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Productor y Director de "Código Cine". Publica artículos, ensayos y reportajes de análisis y comentario fílmico en esta y otras publicaciones desde mediados de los años 90. También co-editor de "SOLARIS, Textos de cine", editorial fundada en Madrid que edita la Colección SOLARIS de libros, así como otras publicaciones de cine.

2 respuestas a ““Los amantes” de Louis Malle, la noche de amor para la que se creó el cine”

  1. Gina dice:

    Ri... sin palabras y ya sabes que para mi eso es difícil...
    No he visto la película y me has dejado la piel de gallina. Ya tengo una nueva película que ver. Gracias 🙂

  2. Rogelio dice:

    Qué decir de uno de mis directores favoritos! que aún no me quito de la cabeza esa relación materno-filial de "Le souffle au coeur"? que casi sufro un ataque epiléptico intentando seguirle el ritmo a "Zazie dans le métro"? O que aún me angustia ese final acongojante de "Au-revoir les enfants?"

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