“United States of Tara”, un insospechado e inquietante retrato de la América contemporánea

Toni Collette
es Tara, una mujer que sufre un trastorno de personalidad múltiple y que se transforma en otros personajes totalmente dispares, conduciéndola a ella y los que la rodean a situaciones a veces divertidas, otras veces dramáticas. Una narración de referencias claras a los esterotipos más americanos que plantea el puzzle de entender el sentido de la multiplicidad mental de su protagonista.

No es extraño que Hollywood nos atormente con sus series de televisión y películas de corte profundamente patriótico, aunque en otras ocasiones lo que nos presenta son películas que captan la esencia del imaginario de América. Estas últimas, mucho más interesantes, tienen un valioso e histórico curriculum en donde podrían encuadrarse películas como “The last picture show” (1971) de Peter Bogdanovich, “El sueño eterno” (1946) de Howard Hawks, “Bailando con lobos” (1990) de Kevin Costner, “Fargo” (1996) de los Coen, y muchas otras. Cada una de ellas, a su manera, hace suyo un fragmento del imaginario americano más profundo y nos lo devuelve convertido en fotografías que contribuyen a formar un gran imaginario americano.

Unitedstatesoftara

Y en esa línea, puede que “United States of Tara” desempeñe un pequeño y contemporáneo papel. La serie, cuya actriz protagonista es nada menos que Toni Collette (la recordamos todos por la brillante “La boda de Muriel” (1994) y por “El Sexto Sentido” (1999) de M. Night Shyamalan), nos cuenta la historia de una mujer que sufre un trastorno de personalidad múltiple que trata de sobrellevarlo, incluso curarlo, mientras sus personalidades alternativas la conducen a ella y a quiénes la rodean a veces a escenas divertidas, otras veces a situaciones profundamente dramáticas. Dichas personalidades alternativas en las que Tara se transforma no son en absoluto arbitrarias, sino que son “personajes” estables cuya aparición se repite a lo largo de los capítulos de la serie y cuyas personalidades y actitudes parecen tener cierta autonomía narrativa. Tara se desdobla en Alice, una ama de casa al más puro estilo americano de los años 50; Te, una adolescente de traza ochentera, caprichosa, ingobernable y promiscua; y Buck, un personaje masculino que se cree veterano de guerra pero que sólo es un testosterónico a rabiar, adicto al porno y al Jack Daniel’s. Junto con Tara, forman un imposible ramillete de personalidades que conviven o coexisten en el mismo cuerpo y al que Tara no tiene más remedio que tratar de dar encaje dentro de su vida.

Si nos fijamos, los personajes alternativos en los que se transforma Tara nos remiten a la América más genuina: Se trata de estereotipos bien conocidos y reglados dentro del imaginario de los Estados Unidos. La ama de casa de delantal y tortitas, el veterano de guerra aficionado a las armas, la adolescencia promiscua de instituto… Se trata de aproximaciones dispares pero bien relacionadas, que acorralan esa identidad americana a través de sus más habituales “lugares comunes”. Y es en las transformaciones de Tara, cuando pasa de un personaje a otro a veces delante de la cámara con un sencillo “cerrar y abrir de ojos”, cuando asistimos al mostrado de las distintas facetas de la esencia visual de América. De hecho, no es casualidad que la serie se llame “United States of Tara”, haciendo un claro juego de palabras entre los dos principales conceptos que van a articular la narración de toda la serie:

align=”justify”]Por un lado, la multiplicidad del personaje de Tara, que es la ventaja más atractiva de la serie y el argumento principal para atraer a la audiencia; pero también es una alusión al país que le sirve de paraguas y al que la serie termina reflejando a través de la caricatura de sus estereotipos más comunes. [The] “United States of Tara”, es decir, [los] personajes alternativos que asaltan la conciencia de Tara, son una fotografía de los Estados Unidos en los que ella vive y que terminan siendo el tema de fondo de toda la serie. Y así le damos la vuelta: En realidad Tara es la excusa divertida, inverosímil, esquizoide e improbable para abordar el verdadero tema latente que es la identidad de América.

Ésta, por otro lado, comparece como la suma de todos los personajes que viven en la cabeza de Tara. Pareciera que la serie nos plantea de forma visual y narrativa, a través de los distintos episodios que conforman la serie, que Tara es una metáfora de los Estados Unidos, como resultado de la suma histórica de sus etapas anteriores pero aún presentes y equilibradamente integradas en su identidad actual: Los años 50 (el ama de casa), los 60 (el veterano de guerra), los 80 (la adolescente de instituto)… son las múltiples capas de color, o tensiones internas, que aplicadas en el transcurso de la historia dan como resultado la América actual, o sea, la personalidad central de Tara (la que es cuando no es ninguno de sus personajes alternativos). Y así es cómo Tara termina siendo una representación biomórfica, pero también histórica de América, y concretamente de la nueva América que intenta sacudirse sus herencias. La voluntad de Tara por curarse y enterrar en el pasado a quiénes secuestran su voluntad es una inquietante metáfora de la relación que América puede tener con sus etapas históricas anteriores.

unitedstatesoftara3

Toni Collette despliega una interpretación bastante sobreactuada empujando a sus personalidades alternativas al borde de la lógica del sketch, aunque funciona como método para generar una suerte de extraño humor que suele tener repercusiones bastante indeseadas. Así, sus esfuerzos gestuales e interpretativos encajan con el formato de apenas 20 minutos que tienen los episodios y que exige una aproximación más exagerada que en las series de capítulos de más de 40 minutos. Los episodios tratan de ser también una representación divertida rozando la comedia de situación con la intención de captar a un gran público de profunda identidad americana abocado a identificarse en sus “lugares culturalmente comunes”.

La intervención de las distintas personalidades de Tara, por otro lado, no son azarosas ni erráticas, sino que cada una de ellas comparece oportunamente en virtud del momento que atraviese su “secuestada” personalidad principal. De algún modo, Buck, Te y Alice son tres estrategias de defensa pasiva o activa que Tara parece emplear aunque de forma involuntaria (y con el alto coste que supone perder la consciencia y el control de sus actos) para protegerse de las fuerzas que la arriesgan, la amenazan o la procuran alguna suerte de desazón o de dolor. Cada personalidad secuestra la voluntad de Tara para llevarla en una dirección inconsciente pero no arbitraria: Aparecen con un propósito que el espectador va desentrañando hasta entender el sentido de la multiplicidad de los personalidades, sin duda el mayor tesoro de la serie.

[/one_half]

Siguiente artículo Artículo anterior
  • ¿Te puedes creer que no había pensado en el símil de diferentes épocas y personalidades existentes de EEUU? ayyy… menos mal que estás tú para hacer un verdadero análisis y hacernos pensar!
    Me ha encantado el artículo, Rii, además de estar totalmente de acuerdo en cada palabra que escribes.
    Esta serie me gustaba, me parecía original, sin tapujos, en la que no sólo las personalidades de Tara hablan de las diferentes realidades sociales americanas, sino también trata cuestiones como la homosexualidad, la familia o el matrimonio.
    Está claro que no es “una de esas series” que solemos decir, pero desde luego es una interesante serie.

Tu dirección de correo no será publicada

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga una mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

CERRAR

Recibe nuestro newsletter

Suscríbete ya a nuestro newsletter y recibe cómodamente lo mejor de Código Cine

Rellena estos datos:




¡Gracias por suscribirte!