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“Treme”: Una serie de exhibición artística llena de jazz, fotografía y buenas intenciones

25/09/2013 -
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Treme”, un trabajo de exhibición acometido por una enorme cantidad de talento de nombres célebres y no tan célebres que construyen una serie de TV con la lógica de un auténtico concierto benéfico

Un poco porque Nueva Orleans lo necesita urgentemente; otro poco porque un sitio donde la música ebulle a un ritmo tal… ofrece mil excusas para montar un show; y desde luego porque rara vez en la vida se presenta la oportunidad de contar historias de personas en una ciudad en reconstrucción tras haber sido REALMENTE destruida por un huracán. Razones no faltaban para emprender una gran historia sobre “nuevos comienzos” nada menos que en Nueva Orleans. Pareciera, eso sí, que lo más lógico hubiera sido rodar una película de 100 minutos en lugar de una serie de TV, pero lo cierto es que en estos tiempos las series cotizan al alza y aquí hacía falta tiempo para darle vueltas a todas las cosas que estaban pasando en una ciudad que salió demasiado en los periódicos.

Aunque aquí pocos lo sabíamos, “treme” es el nombre que recibe uno de los más pintorescos barrios de la ciudad de Nueva Orleans, donde tras ver la serie de televisión todos hemos aprendido que lo más fácil del mundo es encontrarse por la calle toda clase de bandas callejeras tocando un amplísimo repertorio de temas de jazz. Y que además, lejos de ser casual, tras ellas hay toda una miríada de estilos, corrientes, tendencias y leyendas entre las que buscar, muchos lo creen así, los verdaderos orígenes de esta música que en todas partes del mundo se baila con los pies, pero que en Nueva Orleans se baila con el cuerpo entero. Como dicen los títulos de crédito “Down in the Treme, just me and my baby, we’re all going crazy, back jumping and having fun!”.

De hecho, uno de los elementos más característicos de la serie son sus títulos de crédito. Se trata de una sucesión de fotografías de las paredes de las casas que quedaron inundadas durante varios días tras el paso del huracán Katrina. Las paredes guardan aún la marca imborrable del nivel que alcanzó la inundación y hoy, no sin cierto humor sólo admisible a los propios ciudadanos de Nueva Orleans, parecieran pinturas abstractas en la línea del Action painting americano. Sus salpicaduras de colores, encuadradas con acierto, parecen pinturas entre las que aparecen los nombres de los actores y el equipo técnico. Seguramente dichas marcas no significan nada para la mayoría de los espectadores no americanos, aunque se trata de un imaginario del Katrina y de Nueva Orleans tristemente consolidado ya en el recuerdo de una generación que aún se pregunta si la ciudad recuperará su antiguo semblante. Responder a la pregunta de si dichas salpicaduras son una falta de respeto, un homenaje a Pollock, una forma de humor negro o una forma de arte, resultaría de lo más tedioso. No obstante, si Nueva Orleans fotografía voluntariamente sus paredes… la cosa es distinta.

Treme” es una serie de TV sobre el retorno, sobre la reconstrucción, sobre la reivindicación de una cultura que en muchos lugares se reputa como única e irrepetible dentro de los Estados Unidos. En ella, se dice, nació el jazz americano, representa sus auténticos orígenes, y es un símbolo de la búsqueda de las raíces culturales de una música sin la que no se puede concebir la ciudad (quizás incluso, toda América). Si la ciudad es un símbolo de la búsqueda de los orígenes, su gente ha decidido seguir “volviendo” a ellos, seguir exigiéndolos, reivindicándolos como propios. Nueva Orleans, que era un vector al pasado, sigue representando tras “la tormenta” la reivindicación de una cultura original y el reencuentro con los cimientos de unas formas culturales irrepetibles. La “Vuelta” de sus gentes es una nueva forma de reivindicar sus orígenes, y su música es una de las mejores formas de hacerlo cada noche.

Treme Serie de TV

Además, la serie de TV ha contado con el apoyo de nombres ilustres que han entendido que su participación en la serie suponía también una forma original de contribuir a la recuperación de la propia ciudad. De hecho, toda la serie, y muy especialmente las historias de sus personajes principales, están concebidas para apoyar esa reconstrucción. DJ Davis trabaja poniendo discos en una emisora de música jazz, reivindicando el “sonido Nueva Orleans”; Janette es una chef sureña que imprime en sus platos todo el estilo gastronómico de la ciudad y sus influencias culinarias; Antoine Batiste toca cada noche el trombón en las mil y una bandas de jazz que pueblan los clubes musicales recuperando el color y la cultura que otrora fuera la seña de identidad de la ciudad; Terry Colson es un policía honrado que pretende hacer valer los mejores valores policiales, tan denostados por su comportamiento en las calles no siempre defendible tras el paso de la tormenta; y así sucesivamente. Las historias de los personajes principales son el detalle en primer plano de la propia recuperación y reconstrucción de Nueva Orleans y sus dificultades en el día a día son los obstáculos para la reconstrucción de la ciudad vistos en plano muy corto. Desde este punto de vista, la serie muestra su cara más benéfica al apoyar con su guión y con su mera existencia las actividades de reconstrucción. La serie “Treme” es una forma explícita de apoyo a la recuperación económica, social y cultural de la ciudad, amplificando las principales quejas de sus ciudadanos y haciendo llegar a todo el mundo el patrimonio cultural de Nueva Orleans. Es un argumento audiovisual incontestable a la pregunta sobre la conveniencia de la reconstrucción.

Treme Serie de TV

No obstante, bajo esa concepción de la serie como una forma de acción benéfica, el talento se sucede apilando las colaboraciones y las mejores intenciones de muchos nombres de prestigio. De hecho, el capítulo piloto es una de las piezas más esmeradas y cuidadas que se pueden encontrar en el mundo de las series de TV. Aunque su lógica responde a la de una serie en toda regla, su calidad la eleva por encima del nivel de su formato. No en vano, la dirección corresponde, nada menos, que a Agnieszka Holland, la premiadísima directora de cine polaca que es todo un símbolo del buen hacer.

Su capítulo piloto es brillante, sorprendente, y apabullantemente bueno. Un fabuloso comienzo que rezuma imágenes hermosas a cada plano que sucede, y magnífica música editada con incontinencia y generosidad. La serie entera es una forma de EXHIBICIÓN ARTÍSTICA en donde la lógica convencional de una serie de TV queda como segundo plano ante la oportunidad histórica de armar una hermosa sucesión de imágenes en beneficio de una ciudad destruida que necesita ayuda. La serie se empeña en sacar las caras más bonitas de entre las ruinas, en una nueva forma de reivindicación de la gloria y arte de la gran Nueva Orleans. Con su estupenda fotografía, con sus colores y con su música, “Treme” es casi un documental empeñado en rendirnos a los pies de la ciudad. Es verdad que el hecho de que toda la lógica tras los personajes principales converja en un claro apoyo a la reconstrucción de la ciudad puede restarle verosimilitud a las historias, pero es una concesión que le perdonamos a una serie transparente que no oculta sus intenciones desde el primer capítulo.

Esa falta de verosimilitud en los personajes al hacerlos comparecer como elementos cuya presencia tiene el sentido de apoyar todos juntos y en la misma dirección a la reconstrucción de la ciudad, unido al hecho de que las imágenes se empeñen en mostrar la mejor cara de Nueva Orleans y que la música fluya de forma tan constante en casi todas las escenas, hacen que toda la narración mute y traslade la ficción de “Treme” en dirección a la lógica documentalista. El resultado final es una serie de TV que sabe a documental sobre la reconstrucción de la ciudad, o bien a un documental mejorado en su fachada a través de la ficción de unos personajes y unas historias diseñadas inteligentemente para poner en funcionamiento los elementos de la realidad que el documental quería subrayar. Estamos, de alguna manera, ante un nuevo ejemplo de esa familia de películas-documental que no son ni una cosa ni la otra, pero que responden parcialmente a las lógicas de ambas al mismo tiempo. En los últimos años no ha sido muy difícil encontrar películas que pertenecían a esta familia, como puede ser “La clase” de Laurent Cantet, o mucho antes la interesantísima “Hoy comienza todo” de Bertrand Tavernier. En este caso, además, una vuelta de tuerca adicional aplica la fórmula no al cine sino a una serie de TV, adaptando su extraña e híbrida lógica a un formato donde el espacio no es un problema gracias a sus sucesivas temporadas. Y a esta mezcla entre serie de TV – documental, con una enorme voluntad benéfica y con mucha manga ancha para contar cosas pro-Nueva Orleans aunque no sean muy pro-historia verosímil se han terminado apuntando hasta nombres como el de Tim Robbins, que decidió dirigir uno de sus episodios. Es, sin duda, una buena prueba de la capacidad de convocatoria de una serie con muy buenas intenciones y mucho material con el que trabajar.

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Treme”, como decíamos, articula las subhistorias de cada uno de los personajes para tratar de mostrar tanto las razones por las que cada uno de ellos opina que es crucial llevar a cabo la reconstrucción de la ciudad, como las problemáticas concretas que cada uno de ellos va encontrando en su “regreso” particular. A pesar de que estas temáticas resultan de una gran diversidad, “Treme” las aborda prácticamente todas a lo largo de su metraje con la intención de construir una panorámica completa de los obstáculos encontrados en ese proceso de reconstrucción. Para empezar, lógicamente, los problemas sociales derivados de la falta de infraestructuras y por la ausencia de una mayoría de ciudadanos que durante la tormenta o en las fechas posteriores a ella se vieron forzados a abandonar sus casas. “Treme” también muestra las problemáticas de naturaleza institucional, como por ejemplo la profunda crisis que atraviesan las fuerzas y cuerpos de seguridad que se ven desbordados por el caos reinante tras la tormenta y por las críticas recibidas por su desmedido comportamiento y los abusos que cometieron contra los derechos civiles. Estas acusaciones horadan la legitimidad institucional de unas fuerzas cuya presencia resulta absolutamente necesaria para la vigilancia de una ciudad sumida en el caos, pero que debido a sus graves actuaciones no siempre cuenta con el apoyo de los ciudadanos. También existe una problemática que afecta a la franja política, puesto que la sociedad de Nueva Orleans activa una desconfianza tremenda contra sus partidos políticos y candidatos a los que acusa de corrupción. De hecho, todos los procesos de reconstrucción y de financiación de la reconstrucción quedan bajo sospecha de estar siendo explotados por una minoría arribista y oportunista para enriquecerse a costa del sufrimiento de la sociedad de Nueva Orleans, y en este escenario los políticos no parecen acertar a comunicar lo acertado del proceso sino más bien su perfecta actitud hacia el enriquecimiento más inmediato. Y así sucesivamente, “Treme” aborda fase por fase las distintas facciones que constituyen “el problema de Nueva Orleans”, siempre de la mano de las subhistorias de sus personajes principales y siempre con la intención de denunciar desde la serie de TV los abusos cometidos y amplificar las reivindicaciones de sus ciudadanos. Esta actitud de denuncia institucional de la serie encaja perfectamente con su intención benéfica y aunque su tono es normalmente constructivo, es cierto que en ocasiones levanta críticas explícitas contra instituciones de supuesto prestigio. Es la parte más arriesgada de una serie que, por lo demás, se preocupa mucho más de las problemáticas personales de sus ciudadanos y su permanente compromiso y pasión por su propia cultura.

En definitiva, Treme” funciona como si fuera un trabajo de exhibición acometido por una enorme cantidad de talento de nombres célebres y no tan célebres que construyen una serie de TV como si fuera un concierto benéfico por una buena causa. Eso sí, además de lograr una cierta financiación (la serie se rueda siempre que es posible en la propia ciudad de Nueva Orleans), consigue un efecto mediático que se prolonga durante varias temporadas (años) en las parrillas de programación de las redes televisivas y además pone en marcha un proceso de concienciación pública a favor del proceso de reconstrucción de la ciudad. Es casi todo lo que puede ser un concierto benéfico pero con muchas fuerzas adicionales y una perspectiva temporal mucho más larga. A fecha de hoy, la serie encara su tercera temporada y promete seguir encontrando razones para contarle al mundo por qué hay que reconstruir la ciudad de Nueva Orleans. Nosotros, aunque sólo sea por una de sus escenas en el capítulo piloto de la serie con las imágenes de Agnieszka Holland, o por su equivalente en el capítulo final de la segunda temporada con la música de Louis Armstrong, pensamos que la serie no necesitaba más excusas.

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  • Me parece muy buena tu crítica sobre esta serie, no hay duda que Treme funciona perfecto como entretenimiento, a mí me gusta mucho por ser una serie diferente bueno al menos en la historia que nos relata. Vale la pena que la vean.

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