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Emmanuelle y el erotismo

Ariane: ¿Sabes que he hecho el amor con tu marido?
Emmanuelle: Lo sé, me lo ha dicho él. ¿Se portó bien?
Ariane: Inesperado, casi me violó.

Estas palabras a día de hoy son absolutamente escandalosas, por no decir que la violación es un delito.

Ariane:¿Quieres que te dé un consejo?.
Emmanuelle: No —espeta Emmanuelle.
Ariane: Te lo daré de todos modos —contesta Ariane—. Si quieres vivir, si quieres olvidar a Bee, es preciso que aprendas. Ve a ver a Mario —le aconseja.
Emmanuelle: Mario… ¡no sé qué os pasa a todas con ese viejo! —replica Emmanuelle.
Ariane: Precisamente los viejos son un tratado de ciencia erótica.
Emmanuelle: De ciencia erótica… —dice con sarcasmo.
Ariane: Cuando se es joven se hace el amor igual que se come o se respira, y cuando se hace el amor a la edad de Mario, eso es poesía. Hay que quererlo, hay que pensarlo, hay que imaginarlo. Eso es el erotismo —termina Ariane.

Georges Bataille afirma que la poesía nos conduce al mismo punto que todas las formas del erotismo: la eternidad.

“Me preparas como para un sacrificio”, le dice Emmanuelle a Jean mientras se prepara para su cita con Mario. ¿Está siendo sacrificada? Esta escena nos recuerda muchísimo a la escena de Los diez mandamientos (The Ten Commandments, Cecil B. DeMille, 1956), en la que Lilia (Debra Paget) la joven aguadora que provee de agua entre los esclavos de Egipto, ve cómo Josué (John Derek) se queda atrapado en el barro, y ella pide ayuda a Moisés Charlton Heston). Ella se “sacrifica” y termina como concubina de Datán (Edward G. Robinson), jefe supervisor hebreo de los esclavos de Gosén. A través de Ramsés (Yul Brynner) se convierte en gobernador de Gosén.

Película Emmanuelle (1974) con Sylvia Kristel.
Los diez mandamientos (film)
Los diez mandamientos (1956)

Mario: Vamos a beber juntos por la nueva ley.
Emmanuelle: Antes de beber, ¿puedo saber cuál es esa nueva ley?
Mario: La que proclama que es bueno hacer el amor, y hacerlo sin restricciones, que la virginidad no es una virtud, que la pareja no es un límite, que hay que hacer que ya no exista el límite.

Mario: No hay que dar todo a la misma persona —proclama Mario algo después. Los acordes de la banda sonora se vuelven más graves, al igual que el tono general de la película—. ¿Cómo concibe usted el erotismo?
Emmanuelle: Pues es el cuerpo del placer de los sentidos.
Mario: Nada de eso, al contrario. No es un placer de los sentidos, sino un movimiento del alma. Es un arte, una escuela, que ayuda a humanizar los actos sexuales. Es el renunciamiento al subterfugio, el aprovechamiento de la lucidez.
Emmanuelle: Bueno, pues si es eso, no me parece muy tentador. O sea, ¿el erotismo es lo contrario de hacer el amor?
Mario: Es sobre todo, y a través del amor… un esfuerzo del hombre para romper con lo cotidiano. Es la victoria de los sueños sobre la naturaleza (...) lo importante no es hacer el amor, sino cómo hacer el amor. 
 

Tras el intento de Emmanuelle de contarle su historia, Mario le dice:

Mario: Bee no ha existido nunca, usted lo ha soñado.Yo soy un hombre respetable, un coleccionista. Colecciono situaciones.

No quiere tomar a Emmanuelle cuando ella se le insinúa, “demasiado fácil” le dice; “haré que ese momento, que es siempre el mismo, resulte inolvidable. La pareja no existe, siempre hay alguien en el pensamiento de alguno de los dos”.

Mario se la lleva a un local donde unos hombres luchan entre sí, sabiendo que el ganador se iba a acostar con ella delante del resto. Emmanuelle ya se siente una mujer en sus propias palabras.

Comparemos las dos imágenes: en la de la izquierda, del comienzo de la película, era una niña recién casada, sentada en el tocador pero sin maquillarse, mirándose en el espejo pero sin observar(se). A la derecha, ya al final, se sienta en el tocador a maquillarse, se siente una diosa, con la boa de plumas y con seguridad en sí misma. Ya no solo se siente una mujer, ya es una mujer. Se cumplen las palabras de la canción de Bachelet, el viaje ha sido largo y nosotros lo hemos transitado con ella.

* * * * *

¿Se puede afirmar que Emmanuelle sea una gran película? En absoluto. Pero no podemos cometer el error de contemplar esta historia con los ojos de alguien que vive en el 2021, como tampoco comparamos los efectos especiales de Metrópolis (Fritz Lang, 1927) con los de la película de superhéroes de turno. Tomando las palabras de Mario “lo importante no es hacer el amor, sino cómo se hace”, lo importante es cómo se ve la película, no la película en sí misma. 

Emmanuelle transita por unos vericuetos que, en aquella época, a los ojos de una sociedad pacata saliendo de una larga oscuridad, eran tremendamente vanguardistas. Abrió los ojos a muchas personas que no concebían las relaciones sexuales y de pareja más allá que para tener hijos, para crear una familia. Desveló a muchas mujeres lo que era el erotismo, y en qué se podían convertir.

En Japón, una sociedad tradicional, donde a las mujeres se las supone dependientes del marido y con los roles de una sociedad basada en el heteropatriarcado, al proyectar esta película y ver que una mujer se ponía encima del hombre para tener relaciones, las mujeres se ponían de pie y aplaudían. Es más, “hacer un Emmanuelle” es la expresión que se usa para tener una aventura de una noche. En 1975 se rodó en Japón Tokyo Emmanuelle fujin (Akira Katô), una película en la que la joven esposa japonesa de un francés, es abandonada por él y al volver a Tokyo, hace gala de su libertad sexual y de su apetito y se acuesta con todo tipo de hombres, hasta un equipo de fútbol. De hecho, el cartel de la película recuerda muchísimo al de Emmanuelle, incluido su famoso sillón.

Por cierto, el famoso sillón de ratán fue denominado modelo “Emmanuelle” a raíz de la película. Tan famoso se ha hecho que nuestro artista más internacional hasta la época no pudo resistirse a hacer una referencia al largometraje… también dando a entender que él sí había visto la película, ya que el álbum es de 1975, un año después de que la película viera la luz en Francia… y 3 años antes de que lo hiciera en España.

Portada del álbum El Amor de Julio Iglesias

El título de “El amor” también daría bastante de sí….

En este punto, hagamos el ejercicio de ponernos en su piel y pensar en los cambios que una imagen así pudo provocar en una pareja japonesa. O pensemos en España, en todas esas generaciones que se han criado bajo la advertencia de que la masturbación llevaba a la ceguera, al acné o incluso a la pérdida de la mano culpable del delito. Esos españoles que cruzaban los Pirineos no iban buscando algo que tuviera que ver con la Nouvelle Vague, sino que necesitaban ver cosas que, aunque intuían que existían o se podían hacer y ver (o no). ¡Cuántas generaciones no habían contemplado un cuerpo desnudo!¡Ni siquiera el de su marido o mujer! Porque, parafraseando a Mario, lo importante de esta película no es verla, sino cómo se ve.

Emmanuelle y el Concorde

Algo que gusta mucho a los cinéfilos es el hacer lecturas intertextuales y las conexiones entre películas y/o personajes. La fama de Sylvia Kristel creció como la espuma y fue conocida mundialmente. Pero, lógicamente, siempre se iba a buscar a Emmanuelle en todos los papeles que iba haciendo. En 1979 se rodó una película aprovechando el auge del cine de catástrofes y juntaron a tres bellezas: el Concorde, Sylvia Kristel y Alain Delon (The Concorde… Airport ‘79, David Lowell Rich, 1979). Y aquí es donde nos podemos poner a fantasear con la idea de que Emmanuelle se ha convertido en azafata de vuelo; ya no se acuesta con hombres en los baños de los aviones, ¡ahora se acuesta con el piloto del Concorde!

Y ahondando más en la fantasía, esta película nos regala una escena “parafraseando” a la que hizo famosa a la protagonista, como no podía ser de otro modo. 

Film The Concorde... Airport '79
The Concorde… Airport ‘79 (1979)

A mi padre, y a todos los padres que en algún momento han tenido el VHS de Emmanuelle en un cajón secreto del armario.

Bicho raro para quien comparta un segundo de su vida conmigo, aunque simplemente observo el mundo desde otro ángulo. Fascinada por el cine, al que concibo, junto al jazz, como la mayor expresión artística desde las pinturas rupestres. Chica vintage en mis ratos libre, y en los ocupados también.

2 respuestas a “Emmanuelle y el erotismo”

  1. Xaquín dice:

    Solo a medias de acuerdo con el viejo Mario... y lo dice alguien que sigue viendo a Enmanuelle como el toque flaubert a la educación visual en el campo afectivo sexual de un adolescente (post, en este caso) español... y uso al viaje homérico del Odiseo, para remarcar que es "lo más" importante el viaje en si (como hacer el amor), pero ese viaje de maduración no tendría mucho sentido, si antes no existiera un profundo amor de Odiseo por Penelópe y Telémaco... sin él, ni Poseidón poniendo obstáculos ni Atenea soplando, serían capaces de montar ese relato tan poderoso que supone la Odisea... así que, ¿qué valor tienen las diversas formas de "hacer el amor", si no existe precisamente ese amor que "nos toca hacer"?... ¿por dónde empezamos la casa?

  2. Pepe Carrillo dice:

    Interesante relato sobre una de las películas impulsoras del despertar sexual de la España setentera.
    Buen cóctel de asueto,chica vintage (cine & jazz) que comparto con un genuino Dry Martini..no Vodka Martini cuál Bond.

    Un padre que guardaba "esa" cinta VHS..en la estantería.

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