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“Mixology”: Un revolutum de tópicos y de seductores en clave de humor

Tras haber puesto el foco hace pocas semanas sobre los capítulos de Dates, la serie de TV británica, había que darle réplica pasando revista a otra serie con la que los puntos en común son algo más que coincidencias: “Mixology”. Su frase de presentación, como en “El Equipo A”, reza así: “Esta es la historia de 10 desconocidos, una noche y la cantidad de cosas estúpidas, vergonzosas y ridículas que hacemos por encontrar el amor”. Se trata de otra serie, ésta americana, que también se enfrasca deliberadamente en la arena nocturna de las citas y en donde el foco de atención es la franja comportamental de sus personajes en semejante contexto de seducción.

Parece que va apareciendo un cierto patrón: Las series del género tienden a innovar empleando un formato narrativo con unas cuantas notas de originalidad. En el caso de “Mixology”, el encuadre original es su respeto por lo que en literatura se tiende a llamar “unidad de tiempo y de lugar”; es decir, la historia se desarrolla en el transcurso de UNA noche y UN lugar. La noche es el ámbito temporal de la temporada completa, puesto que cada episodio desarrolla un fragmento de esa larga noche de acontecimientos, y el lugar es un bar que se convierte en el decorado fundamental de la historia. Y de nuevo, como sucedía en Dates, la lógica de este formato que condiciona el devenir de las historias proporcionando la curiosa adyacencia de acontecimientos espectaculares dentro de una misma noche, se convierte, sin duda, en uno de los atractivos con los que cuenta la serie, no muy prolífica en ellos (como seguramente sentirán los espectadores a partir del segundo o tercer episodio). Hay que reconocer, sin embargo, que su formato de “unidad de tiempo y de lugar”, cumple una función intensificadora de los acontecimientos que, por proximidad (temporal y espacial) multiplican su potencial de explosión, dando lugar a reacciones y comportamientos más urgentes y espontáneos. Así, los personajes cambian de dirección rápidamente y toman decisiones calientes llenas de energía que contribuyen a hacer de la historia algo lleno anécdotas y “sucesos”. Dicho de otro modo, “Mixology” arrebata a sus personajes el espacio para la reflexión, el descanso o el precipitado de las sensaciones y se aboca sin pausa a un devenir de reacciones y respuestas que pone a los personajes en la senda de experiencias notables. Y esta consecuencia no es, en absoluto, casual, sino que sirve a la lógica de espectacularización de la historia que convierte las vidas de los personajes principales en relatos en zig-zag llenos de contenido aunque también escasos de verosimilitud. Si ya en “Dates” apuntábamos que quizás su formato de 20 minutos por episodio podría estar contribuyendo a exagerar y desvencijar ligeramente sus personajes (algo que estudiamos anteriormente en Código Cine), en “Mixology” el fenómeno aparece plenamente desbocado, con personajes más extremos y experiencias menos verosímiles. ¡Todo al servicio de la lógica de la espectacularización!, que termina atropellando la profundidad de los personajes y su encaje natural dentro de la historia.

Uno de los principales problemas de “Mixology” es que su guión se apoya excesivamente en el desarrollo de los tópicos de bar y los de la lógica de la seducción. De hecho, hay capítulos aparentemente obcecados en centrar todo el desarrollo alrededor de un tópico (hombres superficiales dispuestos a todo para ligar, mujeres de fuerte moral que ante el límite de su boda se sorprenden buscando otras experiencias, etc.) lo que aumenta la predecibilidad del desarrollo de la historia y condena a la serie a basar su capacidad de sorpresa en la emergencia de un cierto humor más eficaz por desaforado que por “integrado”. Así es cómo la historia se suicida truncando todo valor de desarrollo en cada una de las subhistorias y gira hacia lo inverosímil en multitud de ocasiones. Si pudiéramos “visualizar” el contenido de los pensamientos de los personajes que intervienen en cada capítulo, asistiríamos a un dibujo similar a una pintura de Mondrian, donde las superficies de color son los diálogos de los personajes (y hasta la visión geográfica del bar), cada una dedicado a la mención y evolución conversacional de un tópico, y la retícula es el mínimo espacio creativo que los guionistas dedican a la fricción entre los tópicos y que resulta ser el combustible que hace avanzar la historia. El espacio de la retícula, el ámbito donde las historias serias comienzan a caminar en cualquier otro tipo de serie, es en “Mixology” de lo más escaso y el resultado es un desarrollo de la historia… anémico. Y, por supuesto y como en las pinturas de Mondrian, las manchas de color no se mueven de sitio ni evolucionan en modo alguno, porque en “Mixology” los personajes llegan a escasos estadios de desarrollo que no fueran el mismo lugar desde el que partieron: su propio tópico. “Mixology” es una serie para la puesta en escena del tópico, para echarlo a andar y espectacularizar su choque social, su explosión pudenda, no para su disección analítica ni para su redefinición. En “Mixology”, el tópico no es un recurso al servicio de la historia o su materia prima, sino el lugar donde sucede todo. Sumemos a esta fórmula la vehemente e imprudente energía del humor inglés, por cierto también muy tópico, y tendremos una olla a presión donde los acontecimientos se independizan de su propia coherencia y son conducidos por la espectacularización de la historia.

La comparación con la serie de TV “Dates”

Dates

Aunque entendemos de partida que “Dates” es una serie de segunda sólo dirigida a un determinado público y cuyas armas no van más allá de su curioso formato (un capítulo, una cita) y la representación de una casuística de la seducción online, lo cierto es que es un producto de mejor calidad que “Mixology”. En “Dates”, al menos, existe un objeto de estudio e incluso, aunque algo desviado, existe… un estudio. Los episodios lidian con escenas en donde se busca el valor del comportamiento de las personas, el significado de sus reacciones en el contexto de su propia biografía, y se busca una cierta coherencia con sus actos. Es cierto que los personajes aparecían lastrados, cada uno, por algún tipo de mancha comportamental que termina teniendo un peso enorme en la historia, pero sí se respeta la reacción ante la mancha alineada con un cierto sentido común que “Mixology”, simplemente, desdeña sin piedad en aras de un humor inglés desbocado en donde todo vale, y a cuyos instantes más delirantes se abocan sus tramas.

Comparemos:

  • Desde el punto de vista de su humor:Dates” desprende un notable estilo inglés y un completo corpus cultural puramente británico, como queda, de hecho, sancionado con orgullo en el último plano del último episodio de la temporada. Sin embargo, su humor está más integrado con sus propias historias y no emplea el tópico para la construcción de la sonrisa. Su estilo inglés está amarrado y su interés es la propia historia. Mixology”, por el contrario, se deja llevar por una lógica no tan distante de la del “sketch” en donde todo transcurre hacia a lo insostenible con la esperanza de que su choque final resulte divertido.
  • Desarrollo de las historias: Dates” desarrolla sus historias, pero “Mixology” sólo las hace chocar en el contexto de los tópicos. No es que “Dates” tenga personajes serios y verosímiles, de hecho no los tiene, pero mantiene mejor contenidos a sus personajes que “Mixology”. La ventaja para “Dates”, de hecho, proviene de que su formato (“un capítulo, una cita”) le proporciona múltiples días para poder hacer evolucionar a los personajes puesto que sus actos en la segunda o tercera cita están mediados en la mente del espectador por todo lo que ya sabe de ellos por sus citas anteriores. Esto permite un desarrollo diacrónico de los personajes (que ya se había probado anteriormente en series de cierto éxito como "En Terapia") con puntos más sutiles y en donde los actos tienen una coherencia temporal que, en “Mixology”, donde el punto de análisis es una sola noche de corte transversal, simplemente no existe. La ausencia de presión diacrónica alguna que atempere la lógica de los personajes les lleva por derroteros inverosímiles armándoles de pertrechos eficaces para resultar “espectaculares”, pero no razonables.
  • Desde el punto de vista de su formato: Ambas tienen formatos originales que se convierten en un atractivo para la propia serie. En “Dates”, “un capítulo, una cita”. En “Mixology”, la unidad de tiempo y de lugar para toda la temporada.
  • Desde el punto de vista del foco de los personajes: Aunque los capítulos de ambas series se titulan con los nombres de dos personas (“Tom y Maya”, “Mia y Stephen”, etc.),Dates” se centra en sus protagonistas para arañar una cierta profundidad en ellos y trata de alcanzar rasgos definitorios de sus caracteres. “Mixology” arma un desaguisado donde todas las historias evolucionan simultáneamente no con el riesgo de cruzarse sino con la probabilidad y la necesidad de hacerlo, diluyéndose así el foco sobre una pareja en particular. “Dates” busca mayor profundidad, Mixology” busca una mayor intercambiabilidad y casuística. Desde este punto de vista, el claim de la serie que citábamos antes… resulta de lo más sincero, y la comparación de los nombres de ambas series, también.
    Mixology” es más práctica: Emplea flashbacks (en clave de humor) para ponernos en antecedentes acerca de la vida de los personajes, mientras que en “Dates” serán los personajes los que irán permitiéndonos colegir poco a poco su propia historia.
  • Desde el punto de vista del género:Dates” es una serie de romance posmoderno.Mixology” es una serie de humor y al final será éste el que prime sobre cualquier otra lógica, cualquiera que sea el personaje afectado.
  • Desde el punto de vista del tratamiento de Internet: En ambas series, un componente fundamental del “objeto de estudio” es el de las “citas online” o “citas por Internet”, lo que contribuye a aumentar el desconocimiento entre los “citados” e incrementa el interés de la audiencia por asistir a una situación salvajemente íntima. Sin embargo, aunque en “Mixology” existen personajes que se encuentran en el bar pero que se citan a través de internet, la mayoría de sus encuentros se producen por su coincidencia espacio-temporal en el ámbito del bar, lo que emparenta sus historias con las de la seducción clásica. En “Dates”, por el contrario, las citas son el resultado de la inscripción de sus protagonistas en páginas de contactos online, por lo que sus citas online organizadas por internet son en realidad “el objeto de estudio” de la serie. Dates” tiene una relación más específica con las citas online.


En resumen, “Mixology” es una olla a presión donde unos personajes tópicos y exagerados hacen funcionar lógicas de seducción propias de bar nocturno sólo con arreglo al desempeño de unos tópicos clásicos. El desarrollo de las historias no es más que la disposición de “choques de trenes” a cuyas conclusiones se encomienda el humor, único objetivo serio de la serie, sólo conseguible con aquellos espectadores compatibles con el humor de estilo inglés. Pobre propuesta para audiencias míninamente exigentes.

Productor y Director de "Código Cine". Publica artículos, ensayos y reportajes de análisis y comentario fílmico en esta y otras publicaciones desde mediados de los años 90. También co-editor de "SOLARIS, Textos de cine", editorial fundada en Madrid que edita la Colección SOLARIS de libros, así como otras publicaciones de cine.

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