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Los hombres de Pilar Miró

22/12/2018

Las repeticiones de un verdadero artista dicen tanto como sus palabras más auténticas, revelan sus mayores inquietudes, aquello que palpita sin remedio al fondo de sí mismos, como un desesperado secreto que clama por ser dicho. Y a Pilar Miró le palpitaba el deseo de retratar en cada película que ella misma escribía y dirigía, es decir, en sus películas más personales, su forma más íntima de tocar, mirar, sentir y, en definitiva, AMAR, a los hombres de su vida. Puede que aquí, en sus películas, lleven nombres de personaje, ficciones del relato, pero el análisis revela la verdad encubierta en esos nombres, la fórmula tras el enigma con la que entender el modo cómo amó y fue amada, sufrió e hizo sufrir.

Escogemos los tres films más personales de Pilar Miró: “Gary Cooper que estás en los cielos“, “Hablamos esta noche” y “El pájaro de la felicidad“. Textos en los que late evidente una repetición maestra, la de Mercedes Sampietro en el lugar de su directora, dirigida en lo artístico para representar en la pantalla todas las demás repeticiones, sus “lugares comunes”, el mapa de sus inquietudes más románticas, los signos con los que cifró cuanto debía ser contado de sí misma, y que se ocultaron a las entrevistas y al cuché con el que un país la escudriñó sin remedio hasta su muerte. Lo que sigue, lejos del chisme y del cotilleo, y sin intención biográfica alguna, es el acta de sus repeticiones, sus signos más íntimos y sus retornos fantasmáticos.

Tres hombres, un ideal

El niño-Mario y la imago

"Gary Cooper que estás en los cielos" (Pilar Miró, 1981)

Bernardo

"Gary Cooper que estás en los cielos" (Pilar Miró, 1981)

Álvaro, el espejismo

"Gary Cooper que estás en los cielos" (Pilar Miró, 1981)

Julio y su madre

"Gary Cooper que estás en los cielos" (Pilar Miró, 1981)

Víctor, el esplendoroso

"Hablamos esta noche" (Pilar Miró, 1982)

Fernando, el facsímil

Enrique

Eduardo, el desertor

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