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Los carteles de "The Souvenir"

Puede parecer que el cartel de The Souvenir, o mejor, que ninguno de los carteles de The Souvenir, da igual el encuadre o su contenido, sea suficientemente representativo de la película, o incluso que tenga la más mínima relación con el souvenir del que trata el film. Tal habrá sido, con seguridad, el impacto que habrán sentido todos aquellos que lo hayan visto por primera vez después de ver el film, es decir, en el orden más incoherente. 

¿Por qué elegiría Joanna Hogg la escena de Venecia, una de las más cortas y menos representativas del film, para confeccionar con ella todas y cada una de las versiones del cartel? Porque… si hay algo evidente, es que todos los carteles insisten en desarrollar la escena de Venecia. Imposible no pensar que la escena de Venecia tiene, entonces, mucho que ver con ese souvenir que recibe la protagonista. La idea se aclara al tener en cuenta que la escena veneciana es el anverso luminoso de uno de los peores reveses recibidos por la protagonista, por Julie, y que es aplicado por el propio Anthony, que también aparece en todos los carteles igualmente asociado a esta ciudad. Venecia llega a la vida de Julie porque Anthony le propone ir de viaje —digámoslo con más precisión: Venecia solo llega a la vida de Julie porque se enamora de Anthony—, luego ambos están profundamente ligados, como el hecho de que para financiar el viaje a Venecia, uno cuyo coste era inabordable por el personaje de Anthony, este comete la mayor fechoría del film, es decir, robar los objetos de valor de Julie y, esto es lo peor, poner patas arriba su casa para fingir que el robo había sido perpetrado por unos ladrones.Y como venimos defendiendo, los reveses que recibe Julie del mundo tienen mucho que ver con su primer amor por Anthony, es su siniestro souvenir, de modo que al retratar la escena de Venecia, Joanna Hogg ciñe, precisamente, el epicentro de ese oscuro regalo que la convertirá en otra. De hecho, si hay una imagen potente en la escena veneciana… que hace de reverso oscuro, la marca más profunda que le quedará a Julie de ese viaje, no es su impecable vestido, sino el instante en que se hace consciente de la traición de Anthony:

Así es cómo la joven Julie descubre que en ese mundo frío frente al que se siente pequeña —tengamos siempre en mente el último plano del film—, las cosas luminosas a menudo vienen acompañadas de su terrible cara B. Eso sí, puestos a buscar detalles, resaltemos que, a pesar del revés veneciano, en todas las imágenes del cartel, la cabeza de Julie aparece siempre por encima del horizonte de Venecia, como si fuera capaz de integrar y superar el revés, exactamente lo que vendrá a decir el plano final de The Souvenir, un “sacar la cabeza” al exterior que tanto tiene que ver con ser capaz de resistir los golpes:

Veamos ahora el cartel junto al de la secuela: The Souvenir. Part II:

El cartel de The Souvenir. Part II también se podría dividir en dos partes, siendo la superior la que tiene que ver con el futuro de Julie, y la inferior, con su pasado. La parte superior habla del futuro de Julie porque incluye una cámara de cine, es decir, la profesión que Julie alcanzará, la actividad a la que desea dedicarse —recordemos que en The Souvenir. Part II se gradúa en su escuela de cine—, pero que a su vez tiene que ver con el futuro de Joanna Hogg, pues su condición de cineasta fue anhelada y deseada durante muchos años, cuando tenía la edad de Julie y mientras trabajaba como ayudante de fotografía6. Además, la parte superior de la imagen está enfocada, poniendo de relieve lo preciso del día, lo concreto, perfectamente iluminado por esa luz adicional que bien puede ser la de un foco en un set de rodaje. La parte inferior correspondería a la del pasado de Julie, donde se encuentra la imagen de Tom Burke, tiempo que se señala como pasado por el efecto borroso de la imagen, como si ya estuviera perdiéndose en la bruma de un recuerdo. Como también se habrá perdido ya el efecto del hombre con el que, a comienzos de los años 80, la propia Joanna Hogg vivió una “consuming love affair” —expresión que aplica excepcionalmente a Anthony y sus demandas—, según recoge Rebecca Mead7.  

Fíjense en que, si en el cartel del primer film, Julie aparecía vistiendo un lujoso vestido y joyas, en el cartel de la secuela aparece desnuda, al menos hasta donde se nos muestra de ella. Y dicha desnudez aparece asociada a la propia cámara de cine que sostiene, lo cual desliza la idea de una desnudez para la cámara, es decir, un transparentar el interior, el pasado, el recorrido y la propia historia, que remite a lo que, en esencia, es The Souvenir. Part II, un film con el que Joanna Hogg da a ver el propio proceso de rodaje del film original, y se da a ver ella misma casi en la más absoluta desnudez. Una desnudez creciente, por tanto, como también ha crecido su propia consciencia sobre los reveses del mundo. De hecho, en el cartel de la secuela, Venecia es sustituida por la desnudez de Julie, como si el anverso del viaje, con sus vestidos suntuosos y su estética chic-cinematográfica, hubiera dado paso a un reverso en donde lo que queda es el cuerpo desnudo de Julie. Y por cierto, el resultado también es una Julie que filma, que sostiene una cámara, es decir, el alumbramiento de una cineasta al que ya nos habíamos referido anteriormente. 

También sucede en esta imagen que el rostro de Anthony aparece como el reflejo de la cámara, o mejor, tal como escribe explícitamente el reflejo inferior del cartel, como si Julie mirara al mundo a través de la mirada que le legó el propio Anthony. ¿No les parece que esta imagen viene a reflejar exactamente lo que sucede al final de The Souvenir, así como ya recogimos antes, la visión exacta que del cine y del arte tiene hoy la propia Joanna Hogg? Sí, porque, aunque es una noción universal del arte, que Anthony había recibido de su formación oficial en arte en sus escuelas elitistas, lo cierto es que esta idea llegó a Joanna directamente de ese hombre al que representa Anthony. Una visión del arte que no solo se sostiene dentro de The Souvenir pues ella misma sostiene hoy, como hemos acreditado ya antes por algunas entrevistas, que su forma de rodar, de concebir historias, tiene que ver, precisamente, con mostrar el mundo a través de sus emociones, al estilo de Powell y Pressburger, que era el cine favorito del hombre real del que la cineasta se enamoró. La realidad es que con esta imagen en la que el reflejo de Julie mira y filma a través de Anthony, tal como él defendía el cine, Joanna Hogg confiesa haber interiorizado como cineasta, haber hecho suya, la mirada de aquel hombre real del que Anthony es su reflejo. ¿Saben cuál es hoy la película favorita de Joanna Hogg?: “Tal vez si tuviera que escoger una película por encima de todas, sería Las zapatillas rojas [de Powell y Pressburger]”8.

Mirando ambos carteles, quizás sientan que ese fondo inferior del cartel de la secuela ha evolucionado ganando una textura acuosa que no tenía en el primer cartel, y que parece un resto de la propia Venecia que ya no está explícitamente evocada en su fondo trasero. Si fuera así, los elementos se reordenarían de forma también muy coherente, pues la figura de Julie habría “sacado la cabeza” del agua de Venecia, es decir, tanto del espejismo de su semblante chic — descubriendo su reverso oscuro—, como de la enorme decepción que lo acompañó, que habría podido superar por fin. Esa línea horizontal divisoria, entonces, marcaría la superficie a la que Julie habría emergido, afortunadamente, dejando allí abajo la imagen de Anthony, que se habría transformado en su herramienta de filmación. Tal precisión se juega en esta imagen con la que la cineasta está resumiendo todo el viaje de Julie. También podemos pensar esa interesante sustitución del fondo de Venecia por el fondo de lo que parece un set de rodaje —sería coherente con que Julie sostuviera allí una cámara de cine— porque supondría una alteración en la naturaleza de Venecia, tal como la percibe la cineasta, que habría pasado de ser el escenario deseado del amor, donde creyó estar viviendo una escena verdadera, a un mero set de rodaje, que es lo que, en el fondo, termina siendo en The Souvenir, si lo pensamos como escena de cine rodada por Joanna Hogg para contar el momento en que su corazón se rompió.

Siguiente: The Souvenir, y El castillo del Duque Barbazul.

Referencias

[6] MEAD, R., op. cit
[7] MEAD, R., op. cit
[8] Criterioncollection. (2021, 14 de julio). Joanna Hogg’s Closet Picks [Archivo de Vídeo]. Youtube. Recuperado el 21 de abril de 2022 de: https://www.youtube.com/watch?v=d1BCAKfsoDk

Productor y Director de "Código Cine". Publica artículos, ensayos y reportajes de análisis y comentario fílmico en esta y otras publicaciones desde mediados de los años 90. También co-editor de "SOLARIS, Textos de cine", editorial fundada en Madrid que edita la Colección SOLARIS de libros, así como otras publicaciones de cine.

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