Buscar Menu

De la retórica cromática al vehículo como significante en los trayectos de Leos Carax

Leos Carax lleva cuarenta años haciendo cine; su primer largo, Chico conoce a chica (Boy Meets Girl, 1984), presenta una narrativa alineada con el estilo de la pretérita Novelle Vague: el grano grueso, texturización de la propia película, y la fotografía en un blanco y negro de pocos gradientes plantean un film bruto en su estética. Annette (2021), su sexta y última película, ofrece una explosión de color como, casi solo, los musicales enclavados en la fantasía tienen el privilegio de elaborar. Este artículo analiza el trayecto cromático en la filmografía del director francés con especial énfasis en su más reciente largometraje, y alude, a la vez, al viaje como movimiento reincidente en sus textos: nos referimos a los trayectos motorizados, los efectuados en la limusina anónima gracias a los cristales tintados que transita las calles de París en Holy Motors (2012) o los desplazamientos de alta carga emocional efectuados vía ciclomotor en Pola X (1999).

En un análisis de la filmografía del director, resultaría difícil, a su vez, no apuntar a su fascinación por el espectáculo. En Annette este es subrayado con reiteración desde el inicio tanto a través de la enunciación por el voice-over del narrador/presentador, como en lo acústico —afinado de los instrumentos— y visual por medio del efecto lumínico: la vibración de las luces en rojo en el fotograma del exterior del teatro, o lo que parece un cine, se presenta como una prueba ensayo de las mismas antes de comenzar la función. De hecho, la figuración del propio Carax en el estudio de grabación en esta secuencia inaugural confirma su voluntad de comenzar en las bambalinas antes de iniciar el espectáculo. En la retórica del relato, esta propuesta tendrá su eco en las recurrentes escenas que preceden las actuaciones de los protagonistas, artistas ambos como faceta de los personajes que encarnan.

La representación escénica, ya sea en forma de espectáculo musical, teatro o happening, ha sido aludida de manera implícita en la filmografía pretérita del cineasta: por ejemplo, sutilmente por los actos que los indigentes protagonistas de Los amantes del Pont Neuf (Les amants du Pont-Neuf, 1991) ejecutan en la vía pública ante la mirada de una ciudadanía casi invisible, o reiteradamente explícita en las acciones del performer y personaje principal de Holy Motors. Encontramos actuaciones, o al menos ensayos de la banda de músicos marginales, en algunas escenas del almacén ocupado por los protagonistas de Pola X. De esta manera, como en Holy Motors, la narrativa de Carax es desplegada entre trayectos y actuaciones para el mundo del personaje o para sí mismo, cada vez con colores de mayor saturación y osadía.

El color en la sustancia del relato

Según el narratólogo estadounidense Seymour Chatman (1990), la forma del relato se compone del escenario, personaje y acción, mientras la sustancia vendría dada por el tratamiento autoral de dichas figuras. El cromatismo, o las dialécticas cromáticas como han sido denominadas por González Requena (2000) se establecen, junto con las dialécticas lumínicas, como parte fundamental de dicha sustancia, acompañadas de la banda sonora y otros elementos compositivos paralelos. Junto con la iluminación, el cromatismo cumple varias funciones, como la creación de volumen y diferenciación de espacios, armonía y embellecimiento del escenario —o lo contrario—. El color colabora en la construcción de unidad del texto fílmico y ensamblaje naturalizado de las distintas escenas —el tratamiento creativo y técnico en dicho proceso sería referido como etalonaje—. Pero, sobre todo, las dialécticas cromáticas abogan por la elaboración del subtexto y, aunque en ocasiones pueden pasar desapercibidas en el visionado lúdico de un largometraje, la lectura inconsciente de elementos estéticos como luz y color resulta, en gran medida, emocional y, con ello, parte fundamental de la experiencia estética cinematográfica.

Para lograr la “suspensión de la incredulidad"1, que la audiencia participe del relato, y el mismo cree suficiente complicidad con las premisas ofrecidas, se buscaría un tratamiento del color que no destaque en exceso, que evite apuntar directamente al artificio, al menos, en la mayor parte de los textos. Sin embargo y por convención, musicales, así como fábulas y relatos inscritos en la ciencia ficción o sencillamente rasgos fantásticos, incluso paródicos —véase Amelie (Le fabuleux destin d'Amélie Poulain, Jean-Pierre Jeunet, 2001)— se suelen librar de estas limitaciones.

Annette se presenta como el primer musical dirigido por Carax. Sus notas de fábula guiñolesca ofrecen una doble oportunidad de explorar el color como significante con impunidad —y vaya si lo ha hecho— por su aspecto fantástico y también su emplazamiento en el género musical.

Proponemos un recorrido por Annette que parte de los minutos 4 y 5 del musical, cuando encontramos a ambos protagonistas enfundados en vestuario negro, liderando la interpretación de la primera canción SoMay We Start.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 1

Los músicos les acompañan portando prendas en la escala de grises, mientras el coro viste en vibrante satén verde hasta fundirse cromáticamente con el fondo, por demás particularmente artificial en sus tonalidades pues ha sido emplazado en las fachadas de los comercios en un escenario nocturno en exteriores que se adapta a la paleta propuesta a la perfección.

Al doblar la esquina, el grupo al completo efectúa un parón en medio de la acera. Los personajes apuntan con la mirada hacia lo alto mientras son bañados por una luz perpendicular y particularmente cálida ante la que se arrodillan. Por el gesto y la solemnidad que adquiere en ese momento la banda musical, parecería tratarse de una presencia divina desde la cuarta pared, o tal vez la voluntad coral de una catarsis o una confesión.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 2

El relato, que subraya la intención de la autoría —el propio Carax se une a los personajes colocándose frente a la luz al fondo—, es inaugurado de este modo como una suerte de proceso de curación espiritual o la presentación de cierta liturgia particular. Una vez los protagonistas se ponen en pie y para finalizar el rito, son embestidos por el color verde él, amarillo ella, y de rojo, que ya lo portaba, el músico.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 3

Es en este momento en el que aparecen los vehículos y comienza el trayecto narrativo. Para García Jiménez (1993), en el texto fílmico, una acción implica un cambio de estado, por lo que simplemente andar, correr o desplazarse en coche, por ejemplo, no conllevarían una acción narrativa si no abarcan un cambio anímico a su vez. Cabría preguntarse, en relatos en los que trayectos, viajes y desplazamientos resultan tan recurrentes como los dirigidos por Carax, si los recorridos motorizados que efectúan los personajes pueden considerarse acciones o sencillos movimientos. Tanto los trayectos efectuados en Annette como en Pola X presentan frecuentemente cierta contención emocional por parte de los personajes, como si estos desplazamientos, en moto o en coche, fueran necesarios para promover un cambio de estado posterior o el acto de procesar una emoción negativa para realizar un cambio de estado futuro; de modo que el viaje se presenta como huida y encuentro simultáneamente.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 4

Los siguientes fotogramas anuncian tanto el título como al personaje de Annette. La imagen apunta que la misma aúna aspectos tanto del lado materno como paterno, indicado, sin excesivas sutilezas, por medio del color. El perfil dibujado de la protagonista a modo de logo ofrece ambas tonalidades saturadas. El pelo en verde, pues desplegará de su padre el sentido del humor, la tenacidad y cierta sangre fría, y la luna en el fondo que la enmarca en amarillo, el color que, como ha sido aludido, representa a Anne (Marion Cotillard). La apariencia y el espíritu de Annette —incluido el talento vocal y musical— se ofrecen en el texto explícitamente como legado de ella.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 5

Tras la presentación del título del film, el montaje enlaza con el interior de la limusina que conduce a Anne al teatro mientras sostiene una roja manzana en la mano que muerde con firmeza.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 6

Este símbolo de la tentación y el pecado, y la subsecuente expulsión del paraíso, acompañará al personaje en estas primeras secuencias —en el plano en el que Anne se relaja en el suelo antes de la función, su brazo derecho apunta hacia la simbólica fruta que se encuentra sobre una servilleta en la alfombra—.

Por medio del montaje paralelo, el relato muestra el precalentamiento de cada miembro de la pareja por separado en la preparación de su jornada laboral y cuyo subtexto alude a la implicación del uno para con el otro por medio de símbolos y la elaboración cromática: el color rojo puede ser percibido paulatinamente en el entorno meridianamente verde de él, mientras para Anne, la relación con Henry (Adam Driver) supone una suerte de pecado y de ahí la manzana que la acompaña, tal y como si él operara a modo de serpiente bíblica que ha de provocar la expulsión de su particular estatus de divinidad.  

Volviendo a la escena en la limusina, según se va cerrando el plano, el cambio de luces sobre el rostro de la actriz Marion Cotillard elabora desde el subtexto los variados pensamientos que cruzan la mente del personaje, imágenes mentales tan sombrías como las oscuridades que la iluminación de la vía pública marca sobre su rostro con dinamismo.

Guiñol, meta-espectáculo y distanciamiento

El texto asocia el color verde con la violencia y, en la mayoría de los casos la misma procede de Henry pero no solo, pues es una de las principales tonalidades que baña de luz su propio público. Previamente a su función, parece calentar como lo haría un boxeador antes de subir al ring, ataviado, por demás, de albornoz y shorts. Carax aludiría a la violencia como herramienta de entretenimiento, liderazgo e incluso humor.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 7

El enfrentamiento tiene lugar entre el agresivo protagonista y su audiencia, que gustosamente espera deleitarse con sus transgresiones y agresiones verbales. Simultáneamente, su desnudez física otorga a Henry cierta vulnerabilidad. La toxicidad tanto del personaje como el ambiente es aludida de nuevo sin titubeos. El protagonista sale a escena efectuando ademanes de enfermedad y necesidad de vomitar.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 8

Como indicado, la antítesis viene dada por colores fríos para él y cálidos para Anne. En una capa más de emplazamiento antitético, durante su actuación, Henry realiza un despliegue errático, en el que pasa de una energía baja y enfermiza a bailar con histeria hasta emular ahorcarse con el cable del micrófono.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 9

Mientras, él está en el escenario, ella se halla en una puesta en escena de frío azul en la que destaca su pelo rojo. En palabras del cineasta, “era obvio para mí que Henry iría con el color verde y Anne con el amarillo y el rojo. No sé cómo van estas cosas, pero así es como fue"2 (Carax, 2021). Cuando ambos se encuentran tras sus respectivas actuaciones, la secuencia de reencuentro ofrece tonos amarillo, naranja y rojo, donde también el verde de su ramo es denotado, así como el lila. Cuando la prensa hace fotos, emergen el azul en los periodistas y el lazo en el ramo. De este modo, en la unión romántica, y física, de ambos personajes, el festín cromático elabora la plenitud emocional experimentada por ellos, en ellos y, también, por el entorno. El encuentro de ambos genera la eclosión de colores elementales y complementarios, otorgando notas de dinamismo y variación al tándem de personajes: Henry, Anne y los medios de comunicación/la audiencia.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 10

La calidez de ella y la frialdad de él se verán de nuevo subrayadas en la siguiente secuencia que culmina con un encuentro pasional. Verde y azul para él, rojo y amarillo ella cuando están juntos en el bosque. Mientras, verde y rojo se presentan como colores complementarios —un binomio perfecto y estéticamente placentero que no falla ni en Navidad—. El plano en el que se bajan de la moto presenta la acentuación en el verde en el bosque nocturno, y algo intimidante.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 11

El movimiento de cámara en el plano siguiente muestra las prendas de ambos en el suelo antes de que la imagen muestre el lecho. Como montoncillos de pintura en la paleta del artista plástico, rojo, verde y tonalidades grisáceas se presentan sobre el solado preparadas para mezclarse.

A partir de la unión de Henry y Anne, el verde comenzará a inundar el entorno de ella y el rojo hará lo mismo con respecto a él. Ambos caracteres llegarán a estar sumidos en la esencia del otro y la elaboración cromática cargará gran parte de esta sinergia para conformar el subtexto.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 12

El rosa, un tono matizado del rojo, aparece discretamente una vez el bebé Annette llega al hogar. El protagonismo de la pequeña queda patente no solo por su estelar aparición en la escena del parto, sino, sobre todo, un plano que determina que compartimos puntualmente su punto de vista. El mismo consiste en un gorila acunando a la recién nacida en su habitación. El relato nos mostrará el juguete de la niña, un mono de trapo que lleva constantemente con ella. A la llegada al mundo, el peluche se asemeja a sus ojos a un primate gigante y lleno de vida, que la acuna con amor.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 13

Carax traza, a su vez, un símil con el popular relato de Tarzán. Como el héroe, Annette se sentiría moralmente huérfana, pues ambos progenitores se encuentran peligrosamente indisponibles, sumidos en la dinámica enfermiza de su relación; y él, además, rendido a sus adicciones.  

Tras la llegada de Annette, Henry vuelve a la actividad laboral. El texto visita escenarios ya transitados: las bambalinas y el teatro en el que tiene lugar su particular espectáculo cómico. Pero cuando Henry sale a su segunda actuación, la propuesta cromática enfatiza la esencia e influencia de Anne en el entorno del personaje. Ahora, hay una denotada luz roja antes de que el comediante haga su aparición. Algunas de las luces superiores en el escenario son ahora naranjas cuando empieza la actuación —y se mantienen—. Hay rojo en el público también, mezclado con el verde. Esta vez, su monólogo versa sobre su hastío a estar enamorado de su pareja y escenifica con detalle cómo la “mataría de risa”. Las alusiones a Anne en esta secuencia resultarían cromáticamente redundantes.

Por montaje, es mostrado también cómo rasgos, y defectos, de Henry han permeado en ella. El texto nos regala una secuencia musical de una particular coreografía, pues Anne realiza varios actos impropios de su configuración sustancial, como sería el de fumar —hábito compulsivo de Henry—.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 14

Pero además, se halla sentada en la taza del baño. La mostración de la intimidad de Anne de este modo apuntaría a la influencia de su pareja —él ha sido configurado como un personaje público que explota cualquier aspecto, véase su vida personal, para provocar a su audiencia—, movimientos ajenos a la configuración divina del rol de la diva en el inicio.

En el centro del relato se encuentra el vals en la tormenta marina, de nuevo, en perfectas tonalidades complementarias y contrastadas de un amarillo anaranjado y un azul de baja luminosidad. El gorila que abrazaba a Annette con anterioridad es su muñeco, al que se aferra durante la muerte de su madre. Tras la desaparición de ella, su acompañante musical —personaje, por demás, desprovisto de nombre propio— va de grises a excepción del pañuelo/bufanda, que es de un amarillo apagado. Su iluminación es suave y se proclama, de nuevo dirigiéndose a la audiencia a modo de personaje narrador de un guiñol, como un conductor de éxito reconocido y director de “la mejor orquesta del país” —ya no “autodestructivo” como fue cuando Anne se enamoró de Henry—. Carax ofrece la antítesis entre la clase marginal y privilegiada en Pola X, y anteriormente elabora la primera de manera monográfica en Los amantes del Pont Neuf para plantear un lugar sin concretar entremedias con Holy Motors en 2012. En Annette, el éxito, al menos puntual, conforma los personajes y dota el escenario de cierto elitismo, lujo y exclusividad.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 15

Tras el descubrimiento del talento de la pequeña, la misma comienza sus actuaciones vestida de rojo, el color de Anne, para consagrarse como estrella cubierta por el verde, representación de su figura paterna.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 16

Como personaje, Annette sale directamente de un guignol —género célebre por su crítica social— para relatar a la infancia —la audiencia— en la plaza pública —el cine—, en elaborados parámetros compositivos y con empaque musical, la disfuncionalidad de una relación que, desgraciadamente tiene eco en incontables otras del día a día, y para apuntar también hacia la complicidad en razón de la violencia tóxica —¿la hay de otro tipo?— por parte de un público que ora la aplaude, ora la condena.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 17

Resulta llamativo que Henry proceda a aniquilar al acompañante musical de Anne vestido con un suéter de llamativo rojo, su color. Como aludiremos, el texto proporciona ambigüedades en relación a la influencia de Anne una vez fallecida.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 18

En la secuencia final, el drama es anunciado desde el subtexto por medio, en gran medida, del brillo del color, apagado en esta escena de manera subrayadamente contrastada en relación al resto del film.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 19

Annette viste de un rojo denotadamente más oscuro que el de Henry, aún saturado. La niña observa al padre apuntar con la mirada hacia la muñeca, juguete de la mano de ambos progenitores, e incluso del acompañante musical devoto de su madre; pero la pequeña no se identifica con tal marioneta, aunque sea hacia quien su padre trata de dirigirse. La ilusión ha tocado fin y estamos ahora plenamente en el punto de vista de Annette, y no en el de Anne y Henry, como habría sido el caso a lo largo del relato, motivo por el que no se ha visto la niña sino la muñeca.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 20

Por medio de una acción silente que implica un acto volitivo propio de un ser adulto —aún más confrontante que el negarse a actuar tal y como su progenitor había facilitado—, Annette desplaza al guiñol que el padre había percibido en ella.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 21

El símbolo del muñeco en este texto apunta al tratamiento de un infante en una relación destructiva entre sus progenitores, donde uno de ellos, además se encuentra plenamente inscrito en la adicción. Se han trazado paralelismos entre Annette y el cuento de Pinocho. Pero Annette no solo no miente en absoluto, sino que fuerza a su padre a enfrentarse a la misma verdad de la que huye con su comportamiento agresivo-compulsivo. La niña lo descubre ante el mundo, y así mismo, como un ser aniquilador que por más que huya hacia delante no podrá evitar su destino, y consiste en la más absoluta soledad. Cuando su padre trata por primera vez de conectar realmente con la niña, admitiendo quien es con inusitada humildad, la hija responde sin titubeos que es demasiado tarde.

En las recriminaciones de la niña hacia el padre se encuentra la de haber sido explotada por la madre. Sin embargo, el fantasma de Anne parece ser una visión exclusiva de Henry, que no comparte con nadie más incluida la propia Annette. La ambigüedad del texto, en este sentido, no permite determinar en qué momento Annette asume la culpabilidad de su madre, pues en tal caso, habría sido su acompañante musical quien la habría explotado junto a su padre. Cabría preguntarse entonces si el personaje del músico podría ser una extensión de la propia Anne. Resulta extraño el comportamiento durante su convivencia, con escenas más propias de una familia, y por ende, una pareja, entre Henry y él3. Desde su primera aparición en el inicio, el personaje del acompañante musical viste un suéter de color rojo, tonalidad que por cita sabemos que el cineasta ha otorgado al personaje de Anne; pero tal vez sería complicado en exceso asumir que la conexión entre el músico y Anne es tan estrecha que se pueden llegar a confundir como personajes: dejémoslo en que texto y subtexto juegan con la ambigüedad en este sentido.

Película "Annette" (2021) de Leos Carax.
Fig. 22

Una de las últimas imágenes ofrece la transgresión de la muñeca que la niña fue. La muerte de esta marioneta, celebrada y aplaudida en el pasado por familiares y audiencia, viene denotada no solo por la pose tendida en el suelo, sino por la obviamente baja luminosidad del color, que nos muestra el suéter que le cubre pecho y torso en denotada, y fúnebre, negritud.

Referencias

[1] Expresión atribuida a Coleridge.
[2] "It was obvious for me that Henry would be green and Anne would be yellow and red. I don't know how these things work but that's how it happened". Traducción propia.
[3] Carax elaboraba la bisexualidad masculina en Pola X (1999) con puntuales alusiones explícitas.

Carax, L.

— (30 de Agosto de 2021). Leos Carax talks 'Annette' and making films 'that reflect what you fear'. Entrevistado por Fiona Williams. SBS. https://www.sbs.com.au/movies/article/2021/08/30/leos-carax-talks-annette-and-making-films-reflect-what-you-fear-interview

— (2021). Annette. CG Cinéma.

— (2012). Holy Motors. Pierre Grise Productions.

— (1999). Pola X. ARD Degeto Film.

— (1991). Los amantes del Pont Neuf. Films A2.

Chatman, S. (1990). Historia y discurso. Paidós.

Collodi, C. (2003). Las aventuras de Pinocho. ilustrado por Iassen Ghiuselev. Edición conmemorativa del 120 aniversario de Pinocho. Editorial Juventud.

García Jiménez, J. (1993). Narrativa audiovisual. Cátedra.

González Requena, J. (2000). «El ser de las imágenes» Memoria de Cátedra. Jesús González Requena: http://gonzalezrequena.com/textos-en-linea-0-2/libros-en-linea/el-ser-de-las-imagenes/volumen-i-la-imagen-y-la-realidad-los-registros-de-la-imagen-b/#P5C2-7

Jeunet, J. P. (2001). Amélie (Le fabuleux destin d'Amélie Poulain). Claudie Ossard Productions

Doctora en Comunicación Audiovisual y Publicidad por la Universidad Complutense de Madrid. Entre sus líneas de investigación se encuentran el discurso fílmico y la historia del cine.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

De la retórica cromática al vehículo como significante en los trayectos de Leos Carax
Close
Close